Baréin 2019: Hamilton gana en un drama para Leclerc

No puedo ser objetivo. Primero porque soy ferrarista y después porque Leclerc es un piloto que me encanta desde que lo sigo en categorías como Fórmula 3, la desaparecida GP3 (acutal F3) y la F2. Por eso digo lo que muchos otros: Leclerc es el ganador moral del Gp Baréin de F1 de 2019. Fue el más rápido en entrenamientos, en clasificación y se sobrepuso a un inicio de carrera en el que fue superado por dos rivales en las primeras curvas. Adelantó a Bottas rápidamente y recuperó la primera posición a su compañero vueltas después. El monegasco se escapó y ha dominado una cita que iba a ser histórica para él..., aunque lo ha sido pero por un día que recordará con sentimientos mezclados. Lo hará feliz por salir en la 'pole', por demostrar ser el mejor y por subir al podio por primera vez; pero con tristeza por no hacerlo en lo más alto, y porque no fue culpa suya. A pesar de todo, la joven promesa que ya es una realidad pedía perdón a un equipo que, como mínimo, duda de que el líder de su equipo sea Vettel


El alemán no ha tardado en dar su apoyo a su compañero pero su problema no es reconocer que su vecino de garaje le ha dado un buen repaso. Vettel salió bien y parecía que tendría la oportunidad de ganar pero el monegasco no dudó en recuperar su posición. El alemán tenía que sumar para Ferrari con un doblete que igualará el fiasco de Australia pero Hamilton exhibió todo su potencial y le superó. Un nuevo cara a cara perdido con el inglés que además acababa con el alemán trompeando y dejando unos buenos planos en sus neumáticos que llenaron de vibraciones a su coche, lo que acabó por soltar su alerón delantero. Adiós podio y a remontar hasta una quinta plaza que sabe muy mal. Las dudas que ya surgieron con Sebastian durante 2018 empiezan a ser demasiadas y aunque parecía que la comunión entre él y el equipo italiano era sólida, lo cierto es que hay muchas voces que piden y buscan un recambio de garantías que acompañe a su nueva estrella.


La carrera de los de Mercedes tuvo poca historia salvo por una salida en la que estuvieron peleones y Bottas le ganó la partida a Hamilton, que después se convirtió en única amenaza para los Ferrari. Por lo demás, su jugada para minimizar daños les entregó un doblete inesperado. Como inesperado hubiera sido ver a Verstappen otra vez en el podio. El holandés parece llevar a su Red Bull a un lugar que no le corresponde aunque tampoco creo que esté tan atrás como demuestra Gasly. Por eso, que Sainz peleara con Max y que Norris, que clasificó bien pero salió fatal, recuperara desde la 14ª posición de la primera vuelta a la sexta final dice mucho y bien del McLaren. Lástima que el español no fuera más impetuoso ante el holandés ya que usar sus armas es la única forma de superar al talentoso pero agresivo Verstappen. Seguimos con las ganas de ver hasta dónde llega ese coche pegado a los de arriba.


A Norris le favoreció el adiós coordinado de los dos Renault que ni  me explico ni voy a intentar explicar. Eso sí, los motores franceses son, ahora mismo, los menos fiables de toda la parrilla; y tampoco son los más competitivos. Los coches amarillos, sobre todo en manos de Hulkenberg, demostraron que todo lo que pierden en clasificación lo ganan en carrera; todo lo contrario que unos Haas que con el coche cargado de combustible son demasiado lentos. Eso ayuda a que los Alfa Romeo, los Toro Rosso y hasta los Racing Point tengan su oportunidad de puntuar. Una clase media que, si en China se confirma su velocidad los sábados y domingos comanda McLaren, y no muy lejos de los de cabeza.

Por eso, aunque él se sienta feliz por no tener que atender a tantos micrófonos y quiera estar "lejos de los focos", voy a dedicar unas líneas a Alonso. Se equivoca en el tono y por insistir en que hace y siempre hizo lo que quiere. Despreciar ser "noveno o décimo" este año con McLaren es perder la razón de sus últimas cuatro temporadas en F1. Su prepotencia cansa y desluce la trayectoria de uno de los mejores pilotos de la historia, y al que defiendo en su afán de probar todo lo que tenga ruedas y motor, pero no a costa de restar valor a todo lo que dejas detrás. Está bien valorar tu trabajo pero para ello no es necesario decir que lo que hacen los demás no vale para nada o se lo dan regalado. Así que, Alonso, si no quieres hablar, pues perfecto. Cada vez que abres la boca es para faltar, insultar y vanagloriarte, y discursos como el tuyo sobran. 

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