Previa Azerbaiyán 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Aunque el titular debía ser para el vencedor hay que decir que casi resultó anecdótico que ganara en Bakú en 2018. Es cierto que presionó desde la distancia a Vettel y que hay que estar ahí para aprovechar la ocasión pero no lo era menos que los últimos incidentes le vinieron de perlas. Está claro que es una locura pensarlo  pero parecía que todo lo que hacía Verstappen perjudicaba al que ya no era líder y ayudaba al que ya lo era.

En las tres citas anteriores había sido bastante comedido con el comportamiento del holandés pero el vaso de mi impaciencia se llenó, sobre todo por la permisividad de los comisarios, de la FIA y de su equipo. Max se equivocaba porque confunde la agresividad con la falta de respeto y encima no le cortaban las alas. Se saltó una curva y ni le investigaban. Cerraba a su compañero y se metía donde no había hueco una y otra vez... y nada. Acabó cambiando de trayectoria más de dos y tres veces hasta que provocó que Ricciardo se estrellara contra él, ¿y qué? Nada. Una triste reprimenda después de una carrera en la que había ejercido de villano y que había provocado, otra vez, un desenlace contrario a los intereses de Sebastian.

Una cosa era poner picante y animar las carreras, y otra muy distinta era faltar el respeto a tu compañero, a todos los que trabajan en tu equipo y poner en peligro tu integridad física y la de otras personas. El comportamiento de Verstappen fue inexcusable. El "él es así" no vale. Se puede ser agresivo o más osado que el resto, más contundente o más arriesgado; lo que no se puede es justificar que esas aptitudes se conviertan en un peligro para los demás y que además se convierta en juez de todas las carreras por sus maniobras estúpidas.

Max fue el que hizo más movimientos reprochables pero no el único. Ocon se equivocó cerrando a Kimi y lo pagó con el abandono; Ericsson jugó a los bolos en la segunda curva; Hülkenberg provocó el abandono de un Sirotkin al que hizo chocar y dañar el coche de Alonso, para después acabar contra el muro, quizá por un pinchazo lento al rozar el alerón del español; y Grosjean yéndose solo contra el muro durante el segundo coche de seguridad y diciendo que alguien le había echado cuando iba solo, ¡solo! Lo del francés y su forma de no admitir sus errores es una lección de todo lo que no hay que hacer.

El caos creado por el choque entre los Red Bull le vino perfecto a un Bottas que no había cambiado sus neumáticos para parar y salir por delante de Vettel. El Ferrari había dominado toda la carrera y al relanzarla después del 'safety car' quiso recuperar esa posición, se pasó y perdió hasta el podio ante un sorprendente Pérez que aprovechó la primera cita competitiva del Force India para subir al cajón. Adiós victoria, podio y liderato para Sebastian, que había dominado más vueltas que nadie en cada uno de los 4 grandes premios disputados hasta la fecha. Podía haber ganado los cuatro pero las maniobras ajenas, sobre todo, habían hecho que él haya perdido muchos puntos y que Hamilton los haya ganado.

La sinrazón de Verstappen afectó indirectamente a Vettel de forma negativa y también al que tuvo la victoria en su mano. Bottas se benefició de su estrategia y del fallo del germano para liderar la carrera, un liderato efímero porque pinchó con los restos de la batalla entre los Red Bull al final de recta y se quedó sin la victoria que si sumó su compañero. Lewis fue el que más y mejor pescó, pero no el único. Räikkönen acabó segundo tras chocar con Ocon y ser 13º en la primera vuelta; Pérez tercero después de que los incidentes de la primera vuelta le dejaran en 15ª posición; y Stroll y Hartley (su primer punto en F1) que inauguraron su casillero, en el caso del canadiense también para Williams.

Estos dos últimos pilotos podían estar contentos pero mucho más lo estaba Leclerc. El monegasco enseñó lo que podía hacer con el peor coche de la parrilla y sí, en una carrera con muchos incidentes, pero siempre estando entre los mejores. Su sexta posición fue muy trabajada y demostraba que quienes pensábamos que tenía madera de campeón no nos equivocábamos. El campeón de la F2 en 2017 peleó con promesas consagradas y leyendas con un ritmo competitivo y una madurez que ya quisieran algunos.

El de Sauber acabó entre los dos españoles. Sainz aprovechó el buen ritmo del Renault para llegar a soñar con rozar el podio. Peleó con los Red Bull, se mostró rápido y agresivo, y no cometió ningún error. Su quinta plaza acercaba a su equipo a un McLaren que se mantenía en cuarta posición del mundial por pura suerte. Carlos demostró que no están tan lejos del coche austriaco y que estaban aprovechando su propulsor para progresar, no como estaban haciendo en Woking.


Alonso estuvo muy cerca de abandonar en la primera vuelta pero con mucha habilidad logró conducir con un coche que llegó al garaje sin dos neumáticos y con el fondo plano destrozado. Parecía un milagro que llegara, que saliera, que rodara y qué decir de acabar séptimo. Que Vandoorne fuera noveno es una anécdota tras una carrera desastrosa en la que volvieron a ser lentos en clasificación y en la que, aunque mejoraron el domingo, volvieron a ver como los equipos que empezaron el año por detrás les superaban. Si en España no llegaba una revolución y se acercaban al rendimiento de los mejores, la crisis en McLaren podía ser antológica..., y así fue.

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