Previa Australia 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Parecía más complicado que Ferrari repitiera la victoria inaugural de 2017 en Melbourne, pero gracias a tres factores lo  lograron, y dos eran ajenos. El primero fue el accidente de Bottas al inicio de la Q3. El finlandés destrozaba su coche y se condenaba al fondo de la parrilla en una cita en la que adelantar es muy complicado mientras que su compañero hacía una 'pole' brillante. ¿El problema? Que Hamilton saldría con ambos coche de Maranello detrás sin poder contar con el apoyo de Valtteri. El segundo factor fue el desastre de Haas en sus paradas que provocó que los italianos tuvieran la oportunidad de aprovechar su posibilidad. Y ese fue el tercero, el propio, el crear esa posibilidad estratégica que pilló a Mercedes con el pie cambiado.

El cóctel se había agitado y Vettel lo disfrutó. En este caso su estrategia era el "por si acaso" pero resultó ser la acertada por un error de valoración del riesgo por parte del equipo de Lewis. El británico hizo lo que tenía que hacer el sábado y el domingo aguantó durante la primera vuelta para mantener a los Ferrari detrás. Cumplió con las indicaciones de su equipo cuando Räikkönen les forzó a decidir si cubrían al finlandés o al alemán. En Mercedes optaron por lo lógico pero se olvidaron de que Sebastian tampoco estaba tan lejos y cuando llegó el 'safety car' virtual no avisaron a su piloto.

Vemos mucho cambio de posición y eso que no vimos nada más que un puñado de adelantamientos. La salida fue tranquila y sólo los errores de conducción o en 'boxes', y el coche de seguridad añadieron interés a una cita que caminaba hacia el sopor. Ni con tres zonas de 'DRS' se logró que la carrera australiana ganara en interés. Visto lo visto es normal que sea el primer GP del año porque ahí es donde reside su único atractivo: hacernos una idea de dónde está cada coche respecto a lo visto en 2017, en los test de pretemporada y respecto al resto de equipos. Y ahí si que tuvimos una interesante visión de conjunto.

Pudimos confirmar que los mejores preparados para optar al título eran los Mercedes, y que el vagón de cola tenía (en ese momento) a unos decepcionantes Williams Alfa Romeo - Sauber que demostraron que lo visto semanas antes en Montmeló era su realidad. En el resto de equipos vimos otros matices. Ferrari parecía haber caído a ser la segunda opción detrás de los germanos pero no quedaba tan claro que hubieran intercambiado esa posición con Red Bull, aunque eso sí, la distancia entre ambos parecía mínima. Esta pelea entre los perseguidores les podía restar puntos pero también les podía servir de acicate para mejorar con más firmeza y rapidez, lo que les acercaría a Mercedes.

Tras los tres mejores ya no estaban unos Force India a los que esperábamos ver mejor cuando comenzara la acción pero que confirmaron que cerraban una zona media de la parrilla en la que, aunque se les esperaba, no estaban los Toro Rosso. Los hermanos pequeños de Red Bull sufrieron más de lo que nos hicieron creer en las pruebas invernales en las que transmitieron una total confianza en su nuevo propulsor Honda, un motor japonés que falló en uno de sus monoplazas y no permitió al segundo ser más que último.

La contraparte del hundimiento puntual de equipos como Force India y Toro Rosso era Haas, que si no hubiera sufrido el drama que les dejó sin sus dos coches tras parar en 'boxes' les habría colocado como cuarto mejor equipo en el inicio de 2018. Aunque lo hubieran logrado creo que había dos equipos que no eran tan rápidos a una vuelta como los norteamericanos pero que si tenían mejor ritmo de carrera y, lo que era más importante, capacidad de mejora. Renault confirmaba lo visto en pretemporada con Hülkenberg Sainz en los puntos y con la sensación de que, sobre todo el madrileño, podían haberlo hecho mucho mejor. Buen trabajo que podía haber quedado eclipsado por la escudería que más había ganado respecto a 2017, precisamente por dejar de lado a Honda y montar el motor de los galos.

McLaren empezó el fin de semana sin disipar las dudas de fiabilidad generadas en Montmeló pero dando pistas de que su rendimiento (velocidad y ritmo) si que eran más cercanas a lo visto durante el invierno. El sábado vimos otras dos caras: su buena capacidad sobre pista mojada; y su poca productividad en clasificación. Seguíamos sin ver con claridad dónde estaban los de Woking hasta que llegó el domingo. En carrera vimos a un Alonso y a un Vandoorne que no podían alcanzar a los mejores pero sí contenerlos. El belga no tuvo demasiados problemas para progresar y mantener detrás al Mercedes de Bottas; y el español contuvo a un impetuoso y desatado Verstappen. Salían de Australia como cuarto mejor equipo y aunque podía resultar anecdótico por los problemas de otros coches y pilotos, lo cierto es que parecían ser los mejor colocados para liderar esa parte media de la parrilla e intentar dar guerra a los tres equipos favoritos de 2018. Como comprobamos poco a poco fue totalmente anecdótico.

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