2019: Probar lo esperado

Si aceptaran apuestas por "adivinar" el resultado de los test de pretemporada en Fórmula 1 no se pagaría demasiado bien. Íbamos a ver a Mercedes dando y dando vueltas, a Ferrari marcando tiempos, a Red Bull sufrir (aunque aquí no fue por el motivo que muchos creíamos), y al resto intentando entender dónde están frente a los demás. Mucho tendría que cambiar para que los tres primeros de 2018 no sigan ahí arriba, que Williams sea el peor con diferencia y que los otros seis equipos se repartan la clase media con cierta igualdad.

Aunque sea por tres milésimas, los de Maranello han sido los más rápidos de la pretemporada y lo cierto es que las sensaciones que dan es de que en realidad lo son, aunque sea por muy poco. Hay un hecho que da más valor a su buen trabajo y rendimiento, y (paradójicamente) son los problemas que han sufrido en algunos momentos puntuales. El mayor de ellos fue el accidente de Vettel por un fallo en una llanta que les restó un buen número de vueltas. Por contra, hay algo que siempre resta, y es su tendencia a hacer las pruebas con condiciones de combustible y neumáticos más favorables que sus rivales. Más posibilidades para brillar que ha aprovechado Sebastian y un Leclerc que ha dado la razón a los que apostaron por él para subirse ya al Ferrari porque su nivel no tiene nada que envidiar al de su compañero.

La 'Scuderia' volverá a ser un rival por el título y quizá este año esté mucho más cerca de los actuales campeones y favoritos. Sí, favoritos. A pesar de lo visto en Montmeló, la marca de la estrella es la referencia. Han probado mucho y no se han dejado llevar por la dictadura de los tiempos. Los alemanes han tenido a Bottas y Hamilton trabajando muchísimo para analizar su ritmo, el desgaste de neumáticos y estar preparados ante cualquier contratiempo. Ese trabajo es el que les coloca, por lo menos, al mismo nivel que Ferrari. Ojalá sea así y haya una lucha igualada en clasificación y carrera entre ellos.

Red Bull fue el tercer equipo de 2018, el único capaz de ganar y subir al podio (salvo por la única excepción del regalo de Bakú para Sergio Pérez gracias, precisamente, a los de la bebida energética). Que sigan siéndolo en 2019 depende en gran medida de la salud de su nuevo proveedor de motores. Los austriacos inician una nueva etapa después de 12 años ligados al motor Renault tras su dos primeros años con Cosworth (2005) y Ferrari (2006). El ensayo de Toro Rosso no parecía muy satisfactorio pero esta pretemporada hemos observado a unos motores Honda más fiables y potentes que parecen estar a la altura de aquellos a los que sustituyen pero no de los Mercedes y los Ferrari. Esperábamos problemas con el propulsor nipón pero los fallos llegaron por parte de uno sus pilotos: Gasly y sus dos accidentes condicionaron su propio trabajo, el de Verstappen y, claro, el de todo el equipo. Con contratiempos o sin ellos las conclusiones que podemos sacar no difieren mucho, y es que Red Bull debería poder luchar por podios y victorias si su motor se lo permite, algo que parece factible y probable.

Quedará por ver si algún equipo de la mitad del pelotón consigue acercarse a los favoritos. Si nos atenemos a los datos, las sensaciones, los rumores y la tendencia que ya vimos en 2018 hay un nombre que puede sorprender: Alfa Romeo. Las cenizas de Sauber convertidas en un "Ferrari B" ha demostrado ser un buen arma para la F1 de 2019. La mezcla entre la veteranía de Kimi y la juventud de Giovinazzi también puede ayudarles a conseguir que un nombre con historia sea también una referencia de futuro, además de ser un gran apoyo para su "equipo A".

Pero ser el cuarto equipo con ínfulas de ser el tercero no será nada fácil. El mejor colocado, en principio, debería ser un Renault que ha trabajado con un perfil muy bajo y que confía en la que puede ser la pareja de pilotos más compensada de toda la parrilla. Con la incorporación de Ricciardo y los caballos de potencia que dicen haber encontrado no tendrían que sufrir demasiado para seguir en cabeza de ese gran pelotón de la clase media. El australiano ya sabe lo que es subirse al podio pero su nuevo compañero aún no y comparte el anhelo de su equipo de conseguirlo. Quizá este año sí veamos a la marca del rombo volver a ese ansiado cajón con el que ellos y Hulkenberg sueñan.


Esos caballos que han encontrado le vendrán muy bien a su único equipo cliente tras su ruptura con Red Bull. McLaren se ha renovado por completo tras su prematuro divorcio con Honda que comprometió toda la temporada 2018. Además han dicho adiós a Vandoorne y hasta luego a Alonso (porque eso es lo que parece), y han apostado por la juventud de Norris y la veteranía (corta eso sí) de Sainz. Ambos han exprimido su nuevo monoplaza como hacía años que no veían en Woking pero no da la sensación de que puedan ser los líderes de esa populosa clase media. Es cierto que el coche ha mejorado mucho pero su punto de partida está muy abajo. Ser o no una amenaza para Alfa Romeo, Renault, Haas o Racing Point dependerá de ellos tanto como de sus rivales y lo de conseguir un podio..., de momento un sueño complicado.

Haas y Racing Point han dejado muchas incógnitas, sobre todo estos últimos. En 2018 eran los favoritos para ser el cuarto mejor equipo pero ninguno lo logró por distintos motivos y todo apunta a que 2019 será similar. Tienen buena base pero sus pilotos, sus decisiones y el trabajo de los demás les puede complicar mucho la existencia. Además de Renault, McLaren y Alfa Romeo podríamos incluir a Toro Rosso en ese grupo. Su segundo año con Honda pinta mucho mejor que el primero y deberían sumar muchos más puntos. Una labor que será casi imposible para el peor equipo de la parrilla. Una lástima que sea el punto de partida para un talento como Russell y de reinicio para otro talento como Kubica al que muchos echábamos de menos en F1. Ojalá empezar desde tan abajo permita a Williams a progresar rápido.

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