Previa Rusia 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Los ferraristas nos llevamos una de cal y otra de arena en un fin de semana en Rusia que comenzó como soñaban en Maranello desde hacía años. Vettel Kimi lograban una primera fila completa en la parrilla de salida. Algo que Ferrari no conseguía desde el GP de Francia en 2008. Mucho tiempo después se producía un hecho que confirmaba que los italianos estaban en la pelea con Mercedes para llevarse el título de constructores y el de pilotos, una confirmación absoluta de que todo funcionaba como tenía que funcionar , y que si nada cambiaba todo se iba a decidir por pequeños detalles.

Toda la alegría de los 'tifosi' se esfumó en los primeros metros de la carrera del domingo. Se sabía que Räikkönen iba a sufrir en la salida de Sochi  pero no esperábamos que Sebastian también lo hiciera. El finés perdió pronto la plaza y el germano vio como Bottas le robaba el liderato con una arrancada perfecta. Después, y como nos tiene bien acostumbrados la pista rusa, poco más. Valtteri marcó el ritmo y lo hizo bien. Se sacó la espina que se le clavó tras un desastre de carrera en Baréin. Tuvo un pequeño error con un bloqueo que le complicó el final de carrera y nos permitió disfrutar de algo de emoción con una persecución de Vettel que frustró un Massa nada correcto en su comportamiento.

Ambos Ferrari se centraron en el ataque al líder porque Hamilton estuvo desconocido. No clasificó bien el sábado y el domingo reportó problemas desde el inicio. Nunca estuvo cerca del podio y se dejaba otros seis puntos respecto a Vettel, que tenía que empezar a ver también a Bottas como rival. Un estatus que seguían perdiendo unos Red Bull cada vez más alejados del ritmo de los favoritos y con problemas de fiabilidad. De momento, estaban de forma cómoda en la tercera plaza pero si sus problemas hubieran seguido tendrían que haber vigilado a unos Force India que progresaban mucho, con Pérez Ocon puntuando en todas las citas; el mexicano como siempre, y el francés mejorando cada fin de semana. Mejoría clara como la que estaba demostrando Hulkenberg en Renault y contundencia como la de Sainz, que mantenía a Toro Rosso en la pelea en un circuito muy complicado para ellos.

El madrileño pudo pelear por unos puntos que para McLaren seguían siendo un sueño. El bochorno de Baréin con Vandoorne continuó en Rusia con la primera penalización en parrilla por montar la quinta unidad de algunas partes del motor cuando para todo el año estaban permitidas cuatro. Ya parecía bastante castigo para los de Woking tener a su joven piloto último y a Alonso 15º, entrando por los pelos en Q2, pero todo podía ir peor y así fue. La radio del español empezó a recibir y lanzar mensajes de alarma que se tradujeron en el cuarto abandono para él, éste en plena vuelta de formación. Sólo en 2015 había sumado 4 abandonos consecutivos y nunca lo había hecho por motivos mecánicos, un dato que demostraba la situación límite que viven todos en el equipo británico desde su nueva relación con Honda. Tanto había hablado de ello que en aquel momento pensé en esperar a futuros acontecimientos o anuncios para comentar lo que espero de los próximos meses y de un 2018 en el que Sauber (el otro equipo que aún no había puntuado en 2017 en esas fechas) había decidido aliarse también con la marca nipona, acuerdo que romperían unos meses después.

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