Previa Italia 2018: ¿Qué ocurrió en 2017?

Ni el disparate controvertido y polémico que provocó la FIA, con la colaboración inestimable del algún que otro piloto, pudo evitar que Hamilton lograra batir el récord de 'poles' de Schumacher y liderar esa clasificación histórica con 69 sábados siendo el más rápido de todos. La lluvia impedía durante algunos momentos que se corriera en Monza pero no durante todo el tiempo que duró la interrupción causada por el aguacero y el accidente de Grosjean. El francés estaba viviendo una temporada en la que su radio rebosaba quejas. El francés gasta maneras de estrella y peca de arrogante. Pero no voy a perder más tiempo con él, ni con la FIA ni con Whiting.

Lewis destrozó a todos sus rivales en clasificación y en carrera logró extender ese dominio. Intercaló a los Red Bull (aunque penalizados), a Stroll y a Ocon, entre él y su compañero y ambos Ferrari. Estar escoltado por el canadiense y el galo era una ventaja pero también un peligro, pero el británico le salió bien y controló el ímpetu de unos jóvenes que se comportaron como veteranos, siendo agresivos pero respetuosos. Parecían conscientes de que permanecer en el podio era una tarea complicada y que sería mejor conservar la posición más alta posible. Eso permitió a Hamilton liderar las primeras vueltas sin oposición y alejándose lo suficiente de sus rivales directos como para lograr una cómoda victoria y recuperar el liderato.

Bottas hizo de escudero perfecto e impidió a Kimi superarle en los primeros metros. El de Ferrari no pudo así presionar con rapidez a Stroll y Ocon, y perseguir a Lewis. Valtteri fue el primero que los alcanzó y superó, y el siguiente fue Vettel. Sebastian tardó en conseguirlo pero, al hacerlo, evitó la amenaza de unos Red Bull que ganaron competitividad el domingo. Verstappen perdió esa lucha pronto al ser muy agresivo y encontrarse con un Massa que volvió a ser demasiado celoso a la hora de evitar ser adelantado. Pero Ricciardo..., el australiano fue igual de rápido pero mucho más listo que Max. Daniel llegó a poner en apuros el podio de Vettel tras una remontada espectacular que seguía dejando muy claro que era injusto no incluirle entre los pilotos 'top' de esta F1.

Si no llega a ser por las sanciones a los dos coches austriacos, la debacle de Ferrari en casa hubiera sido mucho más sangrante. Se fueron sin victoria, sin liderato y con un podio sufrido a 30 segundos de la cabeza. Quizá no fuera casualidad que la reglamentación sobre el aceite que se podía "gastar" hubiera empezado a beneficiar a los Mercedes. Tres párrafos después vuelvo a incumplir mi norma de no hablar de la FIA, pero se empeñan en redactar reglamentos llenos de recovecos que ni ellos comprenden y que los equipos usan para crear artimañas que enturbian una competición ya demasiado enmarañada.

Gracias a esas reglas llenas de vericuetos han conseguido poner contra las cuerdas a un histórico equipo y a un motorista con pedigrí. McLaren y Honda iban a romper tras una guerra dialéctica en público y en privado que iba a causar un auténtico terremoto. Toro Rosso pasaba a montar los propulsores nipones y entregaba a Sainz a Renault como contraprestación. El madrileño se podía llevar el dinero de patrocinadores como Mapfre o Cepsa al equipo galo, y los italianos recibir un motor en exclusiva con un coste menor y una reducción de los cánones (lo que pagan los circuitos por acoger un GP de F1) de la carrera de Austria, claro, en el Red Bull Ring.

Parecía que la solución convencía a todos, pero las esperanzas de cada parte son contrarias. Honda estaba dispuesta a este trueque a la baja si en 2019 conseguían motorizar también al otro equipo, al 'A', de la marca de la bebida energética con vistas a lograr victoria y pelear por el campeonato (algo que ya se ha anunciado); mientras que McLaren y Alonso esperaban lograr esos objetivos en 2018 asociándose con Renault, que recordemos, aunque primara a los de Woking sobre los austriacos (cosa improbable), nunca iría contra sus propios intereses en el equipo que es completamente Renault.

La carambola a varias bandas parecía un parche para todos y una solución para nadie, y a quien menos debería haber contentado era a los que buscaron la resolución de tan truculenta trama. McLaren no iba a ser un equipo ganador en 2018 y, por lo tanto, Alonso no iba a aspirar a ganar su tercer mundial. Es más, los se convertían en supuestas víctimas, Toro Rosso, cambiaban un motor decepcionante por otro que también lo era pero que ternía más margen de mejora; y además se deshacían de un piloto al que no tenían forma de contentar. Todo podía pasar, pero visto lo visto estos pasados años parecía casi imposible que un equipo con motor Renault luchara por el mundial en 2018, sobre todo en un coche que iba a tener que cambiar muchos conceptos para adaptarse en un par de meses a un propulsor diferente. Todo un "culebrón" que todavía colea.

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