Previa Bélgica 2018: ¿Qué pasó en 2017?

Hamilton demostró en Spa su mejor versión ante unos Ferrari muy competitivos que no le pusieron nada fácil igualar el récord de 'poles' de Michael Schumacher ni sumar su quinta victoria del año. El británico firmó una vuelta perfecta el sábado y defendió esa primera posición durante un domingo complicado. Vettel no dejó de perseguirle en todo momento. Sebastian le intentó adelantar en pista y también a través de una estrategia que le brindó una oportunidad perfecta con un coche de seguridad muy oportuno que pilló a los Mercedes sin neumáticos ultrablandos y a los Ferrari sí.

Lo que parecía una lucha desigual, con los germanos con las ruedas blandas (las más duras disponibles), sólo inquietó a Lewis en el relanzamiento de la carrera, donde un error le permitió tener más potencia de la habitual; mientras que a Bottas le costó el podio y una cuarta plaza que perdió con Kimi. El que sí aprovechó las circunstancias por completo fue un contundente Ricciardo. El australiano no desperdicia ninguna oportunidad para demostrar que es el más infravalorado de los pilotos que corren en los tres grandes equipos de esta temporada. Su Red Bull si le permite hacerlo porque lo de Verstappen empezaba a rayar con la fatalidad.

Avería en su país de nacimiento (aunque es holandés) y ante unos 20.000 compatriotas tiñendo de naranja las gradas belgas. Mal final para él y también para el piloto local, este si es belga, que debutaba con un F1 en su casa. Vandoorne sufrió dos cambios de motor que le condenaron al fondo de la parrilla y a tener que entregar su ayuda a su veterano compañero. Alonso aprovechó el favor que le iba tocar devolver en Monza para rozar la Q3 con un McLaren que se comportaba de forma perfecta en las curvas de alta velocidad pero que sufría en las rectas cuando no tenía un rebufo del que alimentarse.

Sus quejas por radio, suavizadas después de un nuevo abandono, seguían dando a entender que conformaba un frente común con su equipo para provocar que Honda se rindiera y diera paso a un nuevo suministrador de motores. La experiencia me decía que todo podía pasar, pero las sensaciones me hacían pensar que británicos y nipones estaban condenados a entenderse, además, porque la única alternativa no ofrecía ninguna garantía de competitividad a corto plazo. Renault no era la respuesta para McLaren ni tampoco para Fernando... y el tiempo me ha dado la razón. En el caso del piloto tenía más fácil encontrar una salida, aunque no en la F1 tras las renovaciones de Vettel y Kimi, y las casi hechas en Mercedes; pero en el del equipo... podían agravar una crisis incipiente que estaba (y está) hundiendo a un equipo llamado a pelear por todo.

La crisis de los de Woking era muy distinta a la de Williams, con un coche que ya no tenía ningún punto fuerte, y que estaba condenado a dar patadas al problema hacia delante y esperar a acertar con sus decisiones. También era diferente el de Force India, que no supo cortar una guerra interna con sus pilotos al primer atisbo. Las maniobras de Pérez en Spa merecían que el mexicano se quedará en el dique seco una carrera. Estranguló a Ocon contra el muro en dos ocasiones y eso provocó el abandono para el mexicano y una buena merma de puntos para el galo. Esteban fue el que sufrió pero tras la carrera fue demasiado beligerante con un compañero que, aunque solo en parte, asumió su error. La situación era insostenible y mantener a su pareja en las mismas condiciones solo podía provocar nuevos enfrentamientos al límite en la pista. Debían y tenían que luchar, pero la limpieza en las maniobras y la seguridad está por delante de todo.

En Renault no tenían esos problemas y su linea es claramente ascendente. Palmer tuvo su mejor fin de semana pero un problema mecánico le dejó sin pelear en Q3 y sancionado. Mientras tanto, Hulkenberg volvía a pescar más que nadie y a demostrar que él no falla si su monoplaza no lo hace. Nico pelea por alcanzar en la clasificación del mundial a un Carlos Sainz que sonaba como compañero en 2018 y acabó siéndolo unas carreras después. El madrileño estaba haciendo una temporada espectacular, sin apenas errores y con unos resultados que parecían increíbles después de ver como estaba siendo lastrado por su coche, las maniobras del otro Toro Rosso y algunas decisiones de los comisarios un tanto polémicas.

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