Gp Austria 2018: Verstappen aprovecha el hundimiento de Mercedes

El potencial demostrado por los Mercedes durante el sábado no hacía presagiar el resultado que acabaríamos viendo el domingo. Quedó algo en duda en una salida timorata de ambos coches de la estrella, sobre todo por parte del hombre de la 'pole'. Bottas hizo una clasificación perfecta pero perdió toda su ventaja en los primeros metros. Kimi casi se cuela entre ambos coches germanos y Verstappen, que también salió bien, aprovechó las circunstancias para llegar a ser segundo detrás de un Hamilton que veía la batalla por el retrovisor. Todo se ponía bien para Lewis, y más cuando Valtteri se quitaba en una maniobra a Räikkönen y a Max. Vettel no arrancó muy bien pero también recuperaba pronto el terreno perdido para colocarse sexto tras un Ricciardo que no iba a tener un buen cumpleaños.

Parecía que después de estas guerras iniciales nos esperaba una carrera más bien tranquila..., y no iba a ser así. El incendio en el coche de Hülkenberg era el aperitivo de lo que iba a ocurrir unos instantes después. El Renault se retiraba al final de la recta de meta, pero en el siguiente giro, sin tanto humo, el que se quedaba tirado era el Mercedes de Bottas. Dirección de carrera, con una decisión algo controvertida a mi parecer, decretaba el coche de seguridad virtual durante apenas una vuelta. Los dos Red Bull y los dos Ferrari aprovecharon para cambiar neumáticos y le lanzaron un órdago a Hamilton, que no se explicaba cómo había podido perder toda su ventaja.

El británico no se lo esperó pero acabó a merced de todos sus rivales directos que seguían dando espectáculo, sobre todo un Ricciardo que superaba a Kimi. El australiano parecía ser un aspirante a la victoria frente a su compañero aunque, quizá por ese esfuerzo, sus neumáticos se destrozaron. Adiós opciones de victoria, de podio y de acabar cuando caja de cambios acabó por dejarle tirado.

Los problemas con las gomas empezaron a ser el rival a batir. Sainz se quedó sin opción de puntuar por unas gomas que se desintegraron (y una parada horrible); y Hamilton, tras conformarse en pelear con quedar por delante de Vettel, sufrió el mismo contratiempo. Lewis lo logró hasta que su juego de neumáticos le dejó a merced de Sebastian. Entonces, con la posición perdida, su Mercedes también dijo basta. La bomba de gasolina le hacia abandonar por primera vez este año y hacía que Vettel y Ferrari recuperaran el liderato de ambos campeonatos.


Verstappen veía motores Renault arder, a su compañero decir adiós y miraba con miedo como sus ruedas también le restaban opciones de ir todo la rápido que podía ir. Por fortuna para él supo gestionar su ventaja para llegar por delante de los coches de Maranello, los que mejor salud demostraron tener con el neumático más duro de todos.



Ellos cerraron el podio por delante de unos Haas que, con los 22 puntos sumados por Grosjean y Magnussen, ocupan la quinta plaza del mundial de constructores y se acercan a la cuarta de unos Renault que también sufrieron su primer domingo sin puntuar de todo el año.
Force India también coló a sus dos coches en la zona de puntos en un circuito que no parecía muy propicio para ellos.

Tampoco lo parecía para McLaren, y menos tras un sábado terrible y una salida en la que Alonso partía último desde el 'pit lane' y Vandoorne se chocaba con un Toro Rosso. Por suerte para los de Woking, el español fue de los que mejor cuidó sus gomas y aprovechó los abandonos para acabar octavo, sumar cuatro puntos, y permitir así que su equipo no fuera superado por los coches rosas de Ocon y Pérez.


Tras todos ellos, Leclerc, que hasta con una salida de pista logró terminar 9º por delante Ericcson. Excelente actuación del monegasco, ya casi confirmado como piloto Ferrari para 2019; y del sueco que han conseguido algo histórico para Sauber: desde China 2015 que no puntuaban los dos coches suizos en una misma carrera. Su gran papel les acerca a unos Toro Rosso decepcionantes con un motor Honda que sigue dejando mucho que desear; y les aleja de unos Williams que no salen de un pozo que cada vez parece más profundo y lleno de vergüenza.

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