Francia 2018: Hamilton, y tras él... el caos

Hamilton salió inmune de la única situación complicada de toda la cita: la salida. No arrancó bien y Vettel sí, pero el exceso de ímpetu le hizo llevarse por delante a Bottas. Las posibilidades de ambos de inquietar a Lewis quedaron en nada por el morro roto del Ferrari y el pinchazo del Mercedes. Los Red Bull, poca amenaza en Paul Ricard para los líderes, se quedaron como única alternativa al campeón del mundo. Cuando Verstappen apretaba, el británico sacaba algo de lo mucho que tenía guardado. Y Ricciardo, obligado a recuperar plazas y perseguir a su compañero, gastó muchos recursos en tanta batalla y acabó superado por un Kimi que lograba así un hecho curioso: es el tercer podio consecutivo con un integrante de cada equipo (Red Bull, Mercedes y Ferrari), sin además repetir posición ya que cada uno de ellos ha sumado una victoria, un segundo puesto y un tercero.

Lejos de las curiosidades está el fiasco que supone para Vettel dejarse tantos puntos en un mundial tan apretado como éste en el que todo puede decidirse por pequeños detalles y errores como el que el germano cometió en el regreso del GP de Francia a la F1. Errores que aprovechó Sainz para colarse en un 'top 6' que parece imposible para cualquiera que no lleve una de las tres mejores monturas. El español metió a su Renault en Q3, estuvo muy listo en la salida (llegó a rodar tercero) y controló a sus perseguidores sin problemas, pero otro fallo en el motor de su coche le impidió defenderse en los últimos giros y acabó 8º. Y pudo ser peor si no es por el coche de seguridad virtual que provocó un Stroll que sigue llenando de razones a todos los que cuestionamos su evidente falta de talento.

El canadiense tiene su parte de culpa pero también su coche. El Williams es el peor coche, con diferencia. Lento, inestable y nervioso..., y con dos pilotos que no saben desarrollar un monoplaza, ¡vaya mezcla! Si el tercer equipo más laureado de la historia vive en una crisis permanente, el segundo no va mejor. McLaren no colocó a ninguno de sus coches en Q2; erraron con la estrategia de sus pilotos, la suspensión del español acabó destrozada, y nos dan la razón a los que pensamos que su actuación en Australia no era un inicio esperanzador si no un techo prematuro al ver lo que ocurrió en las siguientes citas. Alonso tiene muy difícil seguir en F1 con la única alternativa de un proyecto sin rumbo ni resultados. Aunque lo niegue, es muy complicado estar en un campeonato con el mejor coche mientras en el otro te arrastras con un chasis deficiente al que le sacan los colores equipos con menos presupuesto y tradición como Haas, Sauber, Toro Rosso y Force India. Por cierto, cada vez tengo más ganas de ver a Leclerc con un coche decente porque lo que está haciendo con el coche con menos presupuesto de toda la parrilla es de sobresaliente.

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