Previa España 2018: ¿Qué ocurrió en 2018?

La cita de la F1 con España nos dejó claro que en 2017 habría dos protagonistas: Hamilton y Vettel, Vettel y Hamilton. Los secundarios iban y venían pero no permanecían. Sólo se habían disputado 5 carreras pero era suficiente para ver que ellos eran los únicos aspirantes reales a llevarse cada 'pole' y cada victoria, y también el título, claro está. En Montmeló estuvieron, en todo momento, dando señales de que el triunfo se decidiría a favor de uno u otro por pequeños detalles. El sábado Lewis decantó la balanza a su favor con una clasificación muy trabajada que lideró con 51 milésimas de ventaja sobre Sebastian. Pero como se dice mil veces: las carreras se ganan los domingos.

Esa máxima se la aplicó el germano para darlo todo en la salida y colocarse líder y, de forma real o virtual, lo fue durante los dos primeros tercios de la carrera. Sí, era el candidato a la victoria pero Ferrari no acertó con algo que tenían bien controlado hasta el Gp de España. No leyeron la carrera tan bien como lo hizo Mercedes, quizá porque Kimi quedó fuera de juego en la primera curva. Los chicos de la estrella jugaron con el coche italiano superviviente y le ganaron la partida. Bottas le estorbó lo justo para que el '44' se acercará y le acabará superando en pista. Las batallas entre Vettel y las dos 'flechas plateadas' dotaron a una carrera que suele ser tediosa de una inusitada emoción en pista y también en cuanto a estrategia.

La carambola que propició Valtteri en los primeros metros y que acabó con Raïkkönen y Verstappen a las primeras de cambio fue la que le concedió a Ricciardo el primer podio del año. Alguien pensará que son cosas del 'karma' o del destino que el finlandés de Mercedes, que provocó la retirada de su compatriota y del joven holandés, abandonara en la vuelta 38 para que el australiano fuera el que ocupara el podio.

Él fue el único que se libró (por poco) de ser doblado por los dos líderes, pero seguro que a Pérez y Ocon no les importó acabar con una vuelta perdida en sus magníficas 4ª y 5ª posición, que permitían a Force India soñar con pelear con Red Bull la tercera plaza en el mundial de constructores y repetir o aumentar los dos podios que lograron en 2016 gracias al piloto mexicano. Tras él, su excompañero Hülkenberg progresaba con un Renault que daba pasos hacia delante, sobre todo gracias a un Nico que cada año demuestra, como hace 'Checo', que podrían estar luchando por ganar si su coche se lo permitiera.

Otro candidato a dar el salto a un equipo con garantías de podios y victorias era Sainz. Su Toro Rosso no daba más de sí, pero él estaba peleando como nunca para estar lo más arriba posible. El madrileño se sobrepuso a una decepcionante sesión de clasificación para firmar otra carrera discreta pero eficaz. Su momento más tenso lo vivió en 'boxes' y, aunque algunos le critiquen por la maniobra, lo solventó como debía: siendo agresivo e intentando ganar la posición. Quizá no era la manera pero sí el momento. Se le echaba en cara que no era incisivo, que era frío y demostró que por sus venas corre sangre. Carlos atacó, arriesgó y no le salió del todo bien, pero era lo que tenía que hacer y estaba seguro de que lo seguiría haciendo en 2017 y, entonces esperaba y confiaba, que en un equipo con aspiraciones más elevadas que las que tienen en Faenza.

Tampoco las tenían mucho mayores en Sauber, pero Wehrlein sí las tenía. Esta fue su tercera carrera del año y ya demostraba que podía suplir parte de las terribles carencias de su coche para puntuar. Cierto que lo hicieron ocho de los diez coches de la parrilla, pero había que hacerlo y hubo dos coches que no lo hicieron.

Y aquí me voy a detener otra vez porque está claro que había dos candidatos a puntuar que no lo hicieron por un motivo, pero que sus coches no les permitieran intentar volver a su posición es para hacérselo mirar. McLaren era un fiasco pero, como llevaba diciendo desde hacía meses, que Williams estuviera cerca de ellos era una ruina para los de Grove. Massa vivía una tercera juventud gracias a un Stroll incapaz de competir de igual a igual con el resto de pilotos. No me parecía justo que el canadiense estuviera en F1 cuando había bastantes pilotos con más capacidad que él pero me dije: dale unas cuantas carreras para ver qué hace. Lo estaba haciendo, pero ya no me podía callar. Podía subirse a un F1 y a lo mejor llegaría un día en el que lo hiciera bien pero en ese momento no tendría que estar donde estaba ( y está). Y lo que más me alucinaba de todo es la defensa a ultranza que algunos hacían de Stroll, como desde la narración de Movistar F1. Quizá algunos quieran ocultar su mediocridad defendiendo al joven piloto de Williams que no podía ni acercarse a un Massa que estaba muy lejos de ser el que casi ganó el mundial de 2008.

Era indefendible que a Stroll le faltaban manos o experiencia para estar en F1, como lo era decir que Alonso no podía hacer otra cosa en la salida. Está claro que es uno de los mejores pilotos si no el mejor que hay en Fórmula 1, pero se equivoca como todo hijo de vecino y aquel domingo lo hizo, y además lo reconoció el mismo. El sábado se alinearon los planetas para que llevara a su McLaren a la séptima posición en parrilla y lo tiró todo por la borda en unos metros. Fernando salió mal, sí, salió mal. Llegó a la primera curva detrás de Massa y en vez de usar la segunda para intentar superarle en la tercera se lanzó allí mismo y le salió mal. ¡Ojo!, que no digo que esté mal que lo pruebe pero creo que, alguien de su experiencia, pudo tener una alternativa que hubiera evitado que Felipe le tocará y le echará de pista. Era un tema sobre el que no quería demasiado debate porque el mismo piloto reconoció lo que hizo y algunos le defendieron con argumentos sólidos, y que pudo generar debate, y unas líneas de texto no dan para tanto. Por lo menos, seguro que estábamos de acuerdo era en que ojalá el coche siguiera mejorando para que librara esas batallas en condiciones.

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