Mónaco 2018: Ricciardo cobra su deuda

Solo me da pena ser tan breve por un puñado de pilotos porque Mónaco en 2018 se puede resumir muy rápido: aburrimiento tenso. Tenso sí, pero aburrido. Sabíamos que lo iba a ser en la cabeza con un Ricciardo que no dio opción a nadie desde el inicio. Su compañero lo intentó y acabó contra las protecciones, otro año más, quedándose sin rival por la 'pole' y la victoria. Verstappen era el único que podía evitar que Daniel cobrará su deuda con el principado y llevarse un triunfo que parecía desvanecerse cuando lo hizo su "potencia eléctrica". Más de un centenar de caballos menos que sus perseguidores que ninguno pudo aprovechar por las características de esta pista, por problemas de neumáticos y porque quizá les venía bien a todos llegar como salieron.

Porque eso fue lo que pasó, Ricciardo aguantó; Vettel no supo ni pudo atacar; Hamilton se quejó de todo aunque le convenía todo lo que ocurrió; y Kimi y Bottas acabaron con Ocon, Gasly, Hülkenberg y Verstappen pegados a su cola. De los seis primeros solo merecen elogios el ganador y el sexto. Uno por gestionar su posición de privilegio y el otro por comandar a una clase media que no pudo aprovechar los problemas de los mejores coches. Alonso hubiera sido séptimo, como salía, de no ser por un fallo de múltiples partes de su coche. El que se presumía como el GP donde McLaren mostraría sus bondades ha quedado como su peor cita de 2018, la primera en la que no puntúan y donde ha quedado claro que el motor Honda no era su único problema.

Tras el español hubieran llegado los que acabaron tras Ocon. El Toro Rosso de Gasly realizó un fin de semana casi perfecto rematado con una carrera en la que fue quien mejor gestionó sus ruedas. Hülkenberg pudo luchar gracias al buen talante de su compañero que vio como Renault acertó con la estrategia de Nico y arruinó la suya. A pesar de todo les dio un punto y evitó que la remontada de Verstappen pusiera en riesgo la posición de cu compañero. Bien Sainz a pesar de todo que casi tuvo que pedir la hora porque Ericsson casi le alcanza, algo que hubieran hecho Hartley o Leclerc si el piloto local no hubiera arroyado al neozelandés al quedarse sin frenos. Lo dicho, Mónaco es espectacular y siempre debe estar en el calendario, pero hay ocasiones en las que hay que reconocer que no es la carrera más divertida que se puede ver.

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