España 2018: Hamilton recupera sensaciones

Hamilton llegó al Gp de España con una tarea simple pero nada sencilla: demostrar que el liderato alcanzado en Bakú no fue solo cuestión de suerte. Y lo hizo. Lo ha conseguido desde el primer momento, con unas prestaciones que solo su compañero estuvo cerca de igualar. Lewis pudo perder la 'pole' ante Bottas pero el domingo marcó distancias. No está al nivel de años anteriores, todavía, pero está cerca de empezar a sacar de quicio a su máximo rival. Poco más que decir sobre él, salvo que si su Mercedes sigue al nivel visto en Montmeló tendrá el pentacampeonato muy cerca.

También hay que recordar que la decisión de Pirelli sobre el grosor de la banda de rodadura benefició al equipo germano y perjudicó a unos Ferrari que tampoco lo iban a tener fácil con un fresco, húmedo y nuevo asfalto. Además se encontraron con un problema que acabó con la carrera de Kimi y evitó que actuara de escudero de un Vettel al que España no se le da demasiado bien. Sebastian se quedó sin podio por una precipitada decisión de su equipo al hacerle pasar por 'boxes' una vez más de lo que hubiera necesitado.

La decisión de los estrategas de la 'Scuderia' benefició a un rápido Verstappen que estuvo a punto de cambiar ese podio por un nuevo fiasco al destrozar el lateral de su ala delantera contra la rueda trasera de un Williams. La batalla de ambos Red Bull no fue un cuerpo a cuerpo porque Ricciardo no inquietó a su compañero. Por fortuna para ellos no tienen que preocuparse demasiado por sus perseguidores porque están muy, muy lejos. A pesar de los periodos de coche de seguridad y 'safety car' virtual, el líder sacó más de una vuelta al 6º, 7º y 8º, clasificados; y más de dos al resto de supervivientes.

Magnussen comandó a una segunda división en la que hay mucha pelea pero que solo será entre ellos porque sería un milagro que alcancen a Mercedes, Ferrari y Red Bull.

Haas parece ser, en ocasiones, el cuarto equipo pero los errores de pilotos o mecánicos les han penalizado mucho. Cuando todo va bien tienen capacidad suficiente para contener a todos sus perseguidores y sumar muchos puntos. Eso sí, el único que los suma es el danés porque su compañero Grosjean no deja de cometer fallos de auténtico principiante en fórmulas de promoción. El francés está perdido y sus errores están cambiando el rumbo de la carrera de muchos otros pilotos de forma directa o indirecta.

Tras el Haas superviviente llegó un Sainz que ya está al nivel de un Hülkenberg que hoy no tuvo suerte. El madrileño pudo haber presionado a Magnussen pero le faltó algo de ímpetu en la primera parte de la carrera porque tras la parado se metió en tráfico y Ericsson le arruinó las pocas opciones que le quedaban para presionar al danés. A pesar de ello, su séptima plaza ha permitido a Renault superar a McLaren en la clasificación del mundial de constructores.



Los de Woking pueden y deben preocuparse mucho porque ya son el peor equipo con el motor galo. El MCL33 nació precozmente en los test invernales en 'el Circuit' y ha llegado en su versión "definitiva" a esa misma pista meses después, pero el resultado se ha quedado corto. Alonso entró en Q3 por primera vez en 2018 aunque una salida difícil y una carrera complicada le obligaron a arriesgar y a realizar un buen puñado de adelantamientos para ocupar una modesta octava plaza. Su coche tiene muchos problemas a pesar de que no dejan de augurar una progresión ascendente que se queda en eterna promesa incumplida.

A todo ello se suma el primer abandono de Vandoorne que acaba con la fiabilidad extrema que habían demostrado hasta ahora en carrera y, no como en años anteriores, la culpa no ha sido de su motor. Es cierto que el Renault no empuja como Ferrari o Mercedes pero ha quedado muy claro que Honda no era el único problema de la ecuación. Había un exceso de confianza en que era la única pieza discordante cuando chasis, aerodinámica y suspensión tampoco estaban a la altura, ni lo están ahora. Antes podrían escudarse en que la falta de fiabilidad les restó decenas de horas de pruebas, pero eso ya no cuela.

Así que el equipo inglés tiene que ponerse las pilas porque Force India volverá en otros circuitos para ponerles en aprietos; Toro Rosso también lo hará; Renault y Haas ya son rivales, y quizás ya sean mejores que ellos; y hasta Sauber parece una amenaza en manos de un inspirado Leclerc que empieza a demostrar que su dominio en la F2 de 2017 no fue un espejismo y que estamos ante una futura estrella de la F1. Un piloto que pronto buscará mejores opciones, si Ferrari no se las da, y que no lo hará en Williams: un equipo desnortado, sin ideas y sin pilotos de garantías. Lo mejor que le podría pasar es que Kubica se suba a su coche para, por lo menos, orientarlos en su desarrollo.

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