Previa Ayerbaiyán 2018: ¿Que pasó en 2017?

Ricciardo consiguió en Bakú una victoria espectacular gracias a su talento en carreras llenas de contratiempos. Podríamos entrar a debatir sobre si es ético pensar que los choques, incidentes, abandonos y averías mejoran el espectáculo, pero que esto es así es evidente y  hemos vivimos uno de los ejemplos más claros de los últimos años. Sin lluvia y sin accidentes graves que lamentar disfrutamos de un GP emocionante y repleto de todo tipo de detalles, casi imposible de recordar y analizar todos. En honor al ganador, comenzaré con él, con un Ricciardo contundente que se encontró la victoria gracias a su gran trabajo.

El australiano se sobrepuso a un mal sábado en el que chocó en Q3 y a un problemático inicio de carrera que le obligó a hacer una parada extra. Su gran trabajo le permitió pasar de 17º en la vuelta seis a la sexta plaza (llegó a ser quinto) justo antes de la bandera roja. Entonces tenía más posibilidades de ganar con unos neumáticos superblandos más rápidos que los blandos de los hombres de cabeza pero se desvanecieron con el cambio "gratis" para los de arriba. Todo volvió a cambiar con la riña entre los aspirantes al título que le volvió a dar una gran oportunidad después de que en el reinicio de la carrera hiciera un triple adelantamiento a los dos Williams y a Hülkenberg.

El de Red Bull era justo vencedor aunque algunos digan que los favoritos le entregaron esa primera posición. Sí, es cierto que no era el más rápido ni estuvo en disposición de ganar la carrera pero Ricciardo superó sus propios problemas y no generó otros, algo que sí hicieron otros. Hamilton tenía la victoria en su mano y la perdió por un exceso de celo que provocó un incidente lamentable y que los nervios, ya exaltados, lo hicieran aún más. Lewis frenó demasiado cuando el 'safety car' abandonaba por segunda vez el circuito. Era criticable, para mí sí, pero no incumplió ninguna norma. No me gusta que se lleven a tal extremo este tipo de artimañas pero mucho menos que, ante ellas, se reaccione como lo ha hizo Vettel.

La maniobra posterior al choque que ejecutó el alemán fue lamentable, se mire por donde se mire. No quiero valorar si la sanción que recibió era justa o no, o si se quedó corta; pero entiendo que se podía merecer casi cualquier castigo. Si hubiera podido decirle algo a Sebastian le hubiera dicho que si un rival o, incluso, alguien que te encuentras por la carretera te hace una mala jugada, se lo puedes recriminar con educación pero jamás como un energúmeno que acaba chocando un coche con otro. Quizá, cualquiera de nosotros podemos perder los nervios en algún momento y lanzar una voz más alta que otra ante un frenazo sin sentido, un 'ceda' mal ejecutado o una maniobra peligrosa. En nuestro día a día es hasta comprensible, pero ¿a qué a nadie en su sano juicio se le ocurre chocar contra alguien porque crees que te ha hecho una jugarreta en la carretera¿

A Vettel se le fue la cabeza y ante millones de espectadores, de conductores, y de miles de niños y adolescentes que quieren ser pilotos. Su ejemplo dejaba mucho que desear y por eso entiendo a aquellos que creían que se merecía un castigo más severo. Mal, muy mal el germano en la pista y mal, muy mal también Hamilton lejos de ella. Lewis provocó el incidente, aunque fuera algo legal, y después, en vez de normalizar, se dedica a decir que ya solucionarán el conflicto "fuera del circuito y como hombres...". El comportamiento de ambos debería despejar cualquier duda sobre aquellos que pensasan que Ricciardo no era el justo vencedor. Daniel no optaba al título pero él sí es un verdadero campeón y no un "macarrilla".

Resultaba casi increíble pensar que tras él llegara un Bottas que casi dice adiós a la segunda cita de la F1 a orillas del Mar Caspio en la primera vuelta. Él y su compatriota en parrilla volvieron a protagonizar un duelo con poca contención. Kimi pegó primero y Valtteri después. El de Mercedes llegó a perder una vuelta que recuperó con el primero de los coches de seguridad en pista para completar un remontada que no cerró hasta los últimos metros en los que superó a un Stroll que ganó en confianza y rendimiento tras sumar sus primeros puntos como piloto de F1 en la carrera de Canadá.

Stroll clasificó por primera vez por delante de Massa y completó un domingo a un gran nivel que le permitía subir al podio. No consiguó ser el más joven en hacerlo por sólo 12 días pero el valor de esta posición era muy alto. Sigo teniendo mis dudas de que esta fuera la temporada (incluso lo dudo en 2018) en la que el canadiense tuviera que haber llegado a la F1 pero con fines de semana como el de Bakú lograría que cambiara mi forma de pensar. El de Williams se mantuvo firme junto a su compañero hasta que un problema mecánico dejó a Felipe sin la opción de ocupar un podio que sí logró su joven vecino de garaje. Ojalá hubiera seguido así para dar la razón a aquellos que lo defendían desde el principio como piloto ante los que ponemoss en duda su capacidad de rendir al máximo nivel en F1. Lo cierto era que con su podio se acercaba al número de puntos de su compañero y colocaba a su equipo en quinta posición de un mundial en el que no parecía que tuvieran muchas oportunidades de subir al podio. Plazas de prestigio a las que optaron los Force India, pero los rescoldos del incendio que hubo en Canadá entre sus dos pilotos seguían muy calientes y acabaron con una carrera en la que pudieron haber presionado a Red Bull.

Después del incidente entre Hamilton y Vettel, el de Pérez y Ocon fue el más controvertido de todos. Esteban parecía tener cuentas pendientes con su compañero y se lo demostró a la hora de adelantarle. El galo no dejó espacio al mexicano y el toque entre ambos fue inevitable. La peor parte se la llevó 'Checo', que después midió más sus maniobras en pista ante el francés, y también sus comentarios lejos del circuito. Ocon se excedió pero quizá era la forma más directa, que no recomendable, de decirle a Pérez y al equipo que él también quería lograr la mejor posición posible.

El mexicano y Kimi aprovecharon la bandera roja para volver a la carrera aunque sin opciones de hacer mucho, pero acabaron abandonando como antes hizo Massa, Hulkenberg (que pudo haber sumado un buen puñado de puntos), Kvyat, Palmer o un Verstappen que sufría un inicio de temporada horrible. Acumulaba problemas y averías, y empezaba a estar desesperado. Max pudo subir al podio en Bakú y haber participado de un espectáculo que con él hubiera ganado aún más enteros, pero su coche volvió a dejarle tirado. Preocupado el de Red Bull como el ruso de Toro Rosso también por el rendimiento de un propulsor Renault que dejó a tres pilotos tirados mientras otro subía a lo más alto del cajón.

Tanto abandono y tanto incidente permitió a Magnussen conseguir su mejor resultado con Haas hasta entonces, y puntuar a los dos pilotos españoles. No pudimos hablar de un gran rendimiento de sus coches y  tampoco de ellos porque lo importante en muchos momentos de esta carrera fue pasar desapercibido. Sainz se sobrepuso a un incidente muy temprano que le relegó a la penúltima plaza en la primera vuelta. El madrileño trompeó para evitar chocar con su compañero. Su comportamiento fue premonitorio porque evitar líos, a la larga, fue más beneficioso que defender con demasiado celo la posición.

Alonso no cumplió tanto el mantra de Sainz porque le vimos apretar ante pilotos como Vettel para evitar ser superado. El asturiano pilotó a gran nivel y logró dar todas las vueltas de una carrera por primera vez en 2017 para sumar los dos primeros puntos para un equipo McLaren que vivía otro fin de semana terrible con un final mucho más favorable de lo que se podía esperar. Hasta Vandoorne tuvo cerca los puntos ante unos Sauber que, como en otros equipos, también vivían una guerra civil que empeoraba aún más el pobre rendimiento de un monoplaza que luchaba con los de Woking por evitar ser el peor de todos. Fernando sí les superó y volvió a mandar un recado a McLaren y a Honda, con significado diferente para cada uno de ellos.

No quería terminar el artículo sin hablar de una preocupación recurrente: el trabajo en los nuevos circuitos. Quizá en Bakú, cuando pasen los 10 años que tienen firmados, les veamos trabajar con la eficacia y rapidez que lo hacen en Mónaco. Sé que es soñar pero espero que alcancen un 10% de su rendimiento porque lo visto en 2017 bajo la tutela de la FIA y Charlie Whiting fue bochornoso. Comisarios corriendo como pollos sin cabeza, sin rumbo ni cometido; grúas lentas y pesadas poniendo en peligro la salud de personas, coches y edificios; personal del circuito en medio de la pista dando órdenes sin banderas; y todo tipo de situaciones criticables. Por favor, que se dejen asesorar porque un espectáculo así se merece un equipo de comisarios y responsables preparados y resolutivos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario