China 2018: Ricciardo da una lección

Hay tiempo para analizar lo que ha ocurrido pero lo más destacado, al menos para mí, es la lección que Ricciardo ha dado a muchos niveles. En los terceros entrenamientos libres peligraba todo su fin de semana (y de paso parte de la temporada) con una rotura de motor que casi le deja sin salir a la clasificación. Pero su equipo de mecánicos no se rindió y colocó a su Red Bull con el tiempo justo para pasar de la Q1 a la Q2. Ellos no bajaron los brazos y Daniel respondió, tampoco lo hizo. El australiano cumplió llegando a Q3 y quedándose cerca de su compañero para cerrar el 'top 6' del grupo de favoritos. Él estaba donde tenía que estar y el domingo ha sido el que mejor ha aprovechado las circunstancias de una carrera algo alocada, siendo agresivo pero respetuoso, rápido y constante..., en definitiva: el mejor.

El triunfo de Ricciardo me reafirma en que está injustamente fuera de ese grupo de los mejores en el que damos por hecho que sí está su vecino de garaje. Verstappen es rápido, mucho; y bueno, mucho; pero también sigue siendo demasiado impetuoso, ansioso e irreflexivo. Donde Daniel dejaba clavado a Kimi y Hamilton, Max se llevaba puesto a Vettel. Un error que venía después de otro que exceso de optimismo ante Lewis que le hizo perder posición con su compañero. La tuvo con ambos aspirantes al título pero perjudicando al germano: además de echarlo y propiciar que le superara el británico, la penalización por hacerlo solo le hizo perder una posición ante el de Mercedes.

El equipo de la estrella tenía en su mano devolver las jugadas estratégicas a Ferrari de las dos primeras citas con un Bottas que mantuvo la presión sobre Vettel para superarlo en una parada que pilló dormidos a los de Maranello. El finlandés hubiera sido un justo vencedor tras mantener la presión sobre Sebastian y por aprovechar una buena estrategia de su equipo que tuvo que defender hasta que llegó el momento que lo cambió todo, el del choque entre los Toro Rosso. Si la maniobra de Verstappen sobre Vettel fue absurda, la de Gasly sobre Hartley no se queda atrás; tampoco la tardanza de dirección de carrera en desplegar el coche de seguridad para limpiar la pista. Un 'safety' que convirtió en favoritos a los Red Bull para hacerse con la victoria y que perjudicó a un Alonso que entró más tarde que nadie a hacer su única parada.

McLaren sigue dando muestras de debilidad respecto a los dos otros equipos con motor Renault, sobre todo a una vuelta. Las diferencias las recorta con un buen ritmo de carrera que le permite entrar en la zona de puntos con facilidad aunque en China no ha podido acompañarle un Vandoorne que ha sufrido tras una mala salida y mala primera vuelta. El español hubiera podido acabar por delante de Hülkenberg si el coche de seguridad le hubiera beneficiado y si hubiera conseguido deshacerse de Grosjean. A pesar de todo, la séptima plaza es mejor de la prevista viendo el rendimiento de un coche que pelea por ser el 5º mejor en cuanto a ritmo y el 7º en cuanto a velocidad en clasificación.

Tras Fernando ha llegado un Vettel al que todo el viento a favor que sopló en Australia y Baréin se le ha vuelto en contra en China. La 'pole', con Räikkönen a su lado, parecía mostrar que el camino hacia la tercera victoria consecutiva estaba bastante despejado pero no fue así. Bottas no se alejó y apretó cuando tuvo que hacerlo para robarle la primera posición que pudo recuperar gracias al sacrificio de un Kimi que pudo haber superado a su compatriota, un cambio de posición que hubiera permitido a Ferrari seguir por delante de Mercedes en el mundial, algo que no ocurrió y ha hecho que los germanos superen a los italianos.

Lideran sí, y sus dos pilotos están más cerca de Vettel pero no han ganado ninguna carrera. La marca de la estrella se está llevando comentarios negativos y preocupantes por no haber lograda victoria alguna y por fallar en momentos puntuales pero aunque estén pecando de demasiado cautos, lo cierto es que sin exprimir al límite todo su potencial ya son líderes de constructores y un doblete en Bakú les podría permitir serlo también en el de pilotos, así que no vendan la piel del oso antes de cazarla porque ese "oso favorito" siguen siendo ellos a pesar de que las estadísticas jueguen en su contra. 

¿Por qué? Porque desde que, con polémica incluida, Prost fuera campeón en 1989 sin ganar ninguna de las tres primeras citas del mundial, sólo otros dos pilotos han hecho lo mismo en los últimos 28 años: Schumacher en 2003, y Vettel en 2012; eso sí, ambos lo lograron invirtiendo la tendencia y venciendo la cuarta cita, así que podemos decir que Hamilton y Bottas tendrán en Azerbayán, la "tierra del fuego", una prueba de dicho elemento.

También se enfrentará a un reto Sainz. El madrileño ha hecho una buena carrera aunque pasar a Q3 y ser noveno queda eclipsado por el séptimo puesto que logró su compañero; posición que el alemán de Renault si ha mejorado en carrera (6º), mientras que Carlos ha sudado para acabar 9º, siempre con demasiados apuros para ganar las posiciones que si recuperaba Hülkenberg, que como Ricciardo, Bottas y Alonso, se coloca en ese grupo de pilotos que están rindiendo a gran nivel en este inicio de 2018; mucho más irregular para pilotos y equipos como es el caso de unos Haas que van a rachas hasta dentro de un mismo GP; unos Toro Rosso capaces de asombrar por ambos límites, bueno y malo; y unos Force India que pierden los domingos lo poco que ganan los sábados.

Aunque ya lo he dicho varias veces, no deja de resultar chocante el descalabro de Williams, que ya están claramente en la lucha por evitar ser el peor equipo con unos Sauber que parecen tener más capacidad para mejorar su rendimiento en 2018. Ni Stroll ni Sirotkin parecen los más indicados para desarrollar un coche incapaz de plantar cara a los demás ante un Ericsson que está demostrando un buen grado de madurez para hacer que Leclerc vaya afrontando retos con garantías de mejorar en cada cita y, ambos, ayudar a que su equipo venza a Williams y se enfrente a rivales como Force India, Haas o Toro Rosso.

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