Hungría 2019: Hamilton ensombrece a Verstappen

Verstappen, llamado a batir récords de precocidad en F1, ha tardado más de tres años desde que logró su primera victoria para conseguir su primera 'pole'. Además de no haber batido a Vettel, a Leclerc ni a Alonso, tampoco la ha convertido en victoria. La batalla del sábado volvió a ser muy ajustada con el de Red Bull superando a Bottas por milésimas. Sin embargo, el candidato a pelear con el holandés sería el otro Mercedes, el de Hamilton. El británico salía mejor que el finlandés, que primero se tocaba con su compañero y después con un Leclerc que parecía tener un coche indestructible tras su golpe en clasificación.


Valtteri salía mal parado y tuvo que entrar a cambiar su morro, engancharse a cola del pelotón e intentar remontar. Charles cerró la maniobra con el podio medio atado pero lo perdió en los compases finales ante un compañero con una estrategia más arriesgada pero acertada. Vettel sumaba un nuevo y reconfortante podio antes del parón veraniego por detrás de los grandes protagonistas. El Ferrari no pudo ni soñar con pelear con Verstappen ni Hamilton. Ambos dieron todo, incluso Lewis arriesgó con un intento de adelantamiento imposible. Demasiados riesgos que los estrategas de Mercedes calibraron junto con el posible desgaste de los neumáticos de Max. Lewis dudó cuando le obligaron a entrar a cambiar de gomas a falta de 20 vueltas para el final pero acabó reconociendo que acertaron de pleno cuando en el giro 67 de 70 cazaba al Red Bull y se quedaba con su séptima victoria en Hungaroring.


La lucha entre ambos no tuvo mucho de cuerpo a cuerpo pero fue intensa y, sobre todo, guardándose muy poco. Las cuatro carreras antes del parón veraniego han sido un buen espectáculo para los que pedimos una F1 sin estrategias timoratas y ritmos ahorrados. Hamilton no dejó de apretar en ningún momento y ganó. El otro ganador del fin de semana, aunque apenas lo vimos, fue Sainz. No es patriotismo ni forofismo, pero que el quinto clasificado que contuvo a un coche muy superior durante media carrera no acaparará ni un plano, mientras vimos 5 vueltas de lucha entre el 14º y el 15º clasificado, es vergonzoso, estúpido e increíble; no hay otra forma de decirlo. El de McLaren volvió a realizar una gran salida en la que superó a su compañero y a un Gasly que no pudo con él. El español se reafirma como el mejor del resto y se queda a cinco puntos de un francés que tiene imposible seguir en la F1 en 2020 y que se está salvando de perder su asiento este mismo año porque no hay garantías de un repuesto que salve la situación en estos meses y que continúe en la siguiente temporada.



Por detrás poco más que decir. Kimi demuestra carrera tras carrera que la experiencia es un grado y Norris perdió la oportunidad de acabar junto a su compañero tras una nefasta parada. A pesar de todo sumó como también hizo un Albon que es muy contundente en pista y firma unos domingos a gran nivel. Nivel que ha demostrado (a pesar del resultado final) Russell. El británico rozó con su Williams un paso a Q2 que hubiera sido milagroso. Y el domingo confirmó esas buenas sensaciones dejando por detrás al Racing Point de Stroll (ya sabéis mi opinión sobre el nefasto nivel de su pilotaje) y al Alfa Romeo de un desafortunado Giovinazzi. Ojalá veamos a los de Grove luchar por escapar de ese pozo tras un parón veraniego tras el que nadie espera demasiadas novedades... o sí.

Previa Hungría 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Que la 'pole' de Hungaroring es tan importante como la de Mónaco es evidente. Y esa es la baza que aprovechó Hamilton, que la consiguió como caída del cielo, nunca mejor dicho. La lluvia que fue yendo a más durante la clasificación del Gp de Hungría de F1 de 2018 igualó mucho las posibilidades, incluso benefició a unos Mercedes más cómodos con pista fría. Los dos coches germanos copaban la primera línea bajo un diluvio que gestionaron mejor que unos Ferrari que lo hicieron todo bien excepto en el momento de pelear por la primera posición. Lewis saldría el domingo con Bottas Kimi separándole de un Vettel obligado a remontar para, por lo menos, inquietar al británico.

El primer momento crítico que salvó Hamilton fue la salida. Los de Maranello no salían del todo bien y los Mercedes conservaban con facilidad sus posiciones. Después salvarían una estrategia diferente con Kimi a dos paradas y Vettel a contracorriente, con la ayuda de unos mecánicos que tuvieron dos malas paradas con ambos y condenaron al germano a salir detrás de Bottas y a no poder pelear por la victoria. Mientras tanto, detrás, Verstappen se unía al cuarteto de cabeza con una buena salida en la que se quitaba a Gasly y una frenada en la que destrozaba una buena arrancada de un Sainz que repetía su mejor posición de salida. El madrileño perdía posición con ambos y también con un Magnussen que aprovechaba ese lío y los que había por detrás. La zona de puntos parecía quedar muy decidida pero ni mucho menos sería así.

Y no lo sería porque algunos arriesgaron con la estrategia y otros fueron demasiado conservadores. Eso modificó la zona media y también la alta. De ella se cayó muy rápido un Verstappen que le dedicó un buen numero de insultos al propulsor Renault de su Red Bull. Su quinta posición iba a ser el objetivo de su compañero. Ricciardo salió 12º, y lo hizo mal: pasó 16º en la primera vuelta tras verse arrinconado en la primera curva. El australiano volvió a demostrar que es el mejor "adelantador" de toda la parrilla hasta acabar cuarto. Daniel superó a Bottas en el último giro después de que el finlandés ya hubiera pecado de exceso de celo para evitar que los Ferrari le superaran. Con Vettel compartió culpa al tener ambos demasiada confianza en sus posiciones en pista pero con Ricciardo... Valtteri se fue sancionado de Hungría aunque el castigo fue corto porque el australiano acabó superándole, algo que no debería contar ante una maniobra tan fea como la que protagonizó el de Mercedes con un coche tocado de su anterior choque y unas ruedas agotadas.

Bottas fue el ejemplo del sufrimiento de los "conservadores". Por detrás, el otro ejemplo fue Sainz. El español salía quinto y perdió su ventaja en la salida, sí, pero pudo haber recuperado algo con un estrategia adecuada..., pero de eso en Renault no iban muy finos. Primero metieron a Hulkenberg antes de tiempo cuando tenía la zona de puntos en su mano; y después lo hicieron con el madrileño cuando estaba en disposición de ser séptimo y pelear por la sexta posición. Ambos salieron con los neumáticos blandos y los cambiaron por los medios (los más duros para esta cita) antes de que otros quitaran los ultrablandos iniciales por los blandos o los medios. Una pena para un Sainz que seguía reivindicándose como un valor de futuro en la F1 aunque en Renault se dedicaran a especular con su puesto (y finalmente quitárselo).

La otra cara de la moneda fue la de McLaren. Tras un sábado decepcionante, Alonso salió con calma y durante un buen número de vueltas conservó neumáticos escoltado por un Vandoorne que si arrancó bien. Ambos fueron progresando mientras sus rivales iban pasando por 'boxes' y se quedaban parados entre el tráfico y muy perjudicados al tener que dejar pasar a una cabeza de carrera poco compactada. El belga se quedó sin premio tras un nuevo fallo en la caja de cambios del MCL33 pero el asturiano sí que sumó otros cuatro puntos que no evitaban que perdiera otra posición más en la clasificación mundial aunque permitía a su equipo acercarse a unos Force India que vivieron un calvario dentro y fuera de la pista con el concurso de acreedores en el que ya estaban inmersos.

Mejor balance se llevó Haas, que se acercaba a Renault. Sus dos pilotos puntuaron en una cita en la que el único piloto de esa amplia clase media de la parrilla que no acabó doblado por Hamilton fue un Toro Rosso. La cita húngara no se les da mal a los de Faenza y el sexto puesto de Gasly así lo demostraba. Él y Hartley se colaron con rotundidad en la Q3 pero fue el francés el que aprovechó mejor la oportunidad ya que el neozelandés sufrió entre el tráfico y se quedó sin puntuar. Un buen fin de semana para ellos con ritmo y fiabilidad que seguro que cargaba de ánimos a Red Bull para un 2019 en el que comparten el motor Honda con un "equipo B" que puntuaba por segundo GP consecutivo y sacaba algo de ventaja a unos Sauber-Alfa Romeo que firmaron un fin de semana para olvidar, con Leclerc fuera a las primeras de cambio y Ericsson en todos los líos, aunque hasta así finalizó por delante de unos Williams que tenían imposible evitar ser el peor equipo de 2018.

Alemania 2019: Verstappen acierta para vencer

Muchos de los que vimos la lluvia y la pista mojada de Hockenheim miramos hacia la parrilla de salida y señalamos a un favorito: Verstappen. Su coche tiene cualidades para ir muy rápido en estas condiciones y además le hemos visto pilotar en estas condiciones, y lo cierto es que Max gana madurez cuando el asfalto está lleno de agua y otros se ponen nerviosos. El holandés logró en Alemania su séptima victoria en la F1 a pesar de una salida nefasta en la que no aprovechó su segunda posición, lograda en un sábado en el que los Ferrari se inmolaron con sendos problemas de fiabilidad. Sin ellos, la guerra estaba planteada con un Hamilton que parecía tener la victoria en su mano hasta que la locura colectiva invadió a muchos pilotos que montaron neumáticos lisos mientras llovía.

El holandés se repuso de ese inicio complicado para mantenerse siempre en posición de aspirar al triunfo. En una cita como ésta había que estar ahí delante, evitar errores e intentar ahorrar paradas. El de Red Bull no consiguió lo último aunque gracias a la estrategia hicieron que dos de los cinco pasos por el 'pit lane' le salieran "gratis". La peor de todas esas decisiones fue poner las gomas medias (de seco) cuando volvía a llover de nuevo. Con trompo incluido y parada extra, Verstappen se sobrepuso y aprovechó los errores ajenos para liderar cuando el que parecía líder sólido cometía un error que le condenaba a entrar de forma atropellada a cambiar su maltrecho alerón delantero. Hamilton terminaría por cometer otro fallo más que le dejaría fuera de la zona de puntosa antes de la sanción a ambos Alfa Romeo que les dejaría sin premio a ambos.


Mal Lewis y peor aún Bottas. El finlandés no había puesto en peligro el liderato de su compañero en ningún momento, y cuando el británico estaba perdido en el fondo de la parrilla y podía recuperar un buen puñado de puntos se iba fuera. El fin de semana empezó complicado para Mercedes, mejoró el sábado pero volvió a torcerse el domingo. Camino inverso al que tuvo Vettel. Sebastian estaba en posición de pelear la 'pole' con su compañero pero no pudo ni marcar un tiempo en la Q1 y tendría que salir último. La posición del germano no hacía presagiar nada bueno pero ha realizado una carrera que necesitaba para autoconvencerse de que puede pelear y recuperar ambición. Su segunda posición habla mucho y bien de un piloto que está muy cuestionado y presionado.


La ´pole' por la que tampoco pudo luchar Leclerc no le impidió remontar y pelear por la victoria. Después de salvar el impacto en varias ocasiones llegó un momento en el que Charles forzó demasiado cuando buscaba la primera posición y volvió a tirar por los suelos una ocasión en la que lograr su primer triunfo en F1.



El error del monegasco no le resta talento pero debería hacer que reflexionara muy en serio sobre su exceso de ambición. Tiene posibilidades de ganar en muchas carreras y no debería precipitarse para conseguirla aunque también hay que decir que no le falta razón al quejarse de cómo esa escapatoria puede ser una pista para 'dragsters'. La queja es lícita, seguro que Hulkenberg también le apoya. El germano cerró un fin de semana para olvidar para un equipo Renault que primero vio como Ricciardo abandonaba con su motor destrozado.

Puede que la moción de Leclerc y de Nico también la comparta Sainz aunque hay que decir que el español, a pesar del error, fue más hábil que ambos para evitar el choque y salir marcha atrás en una curva que se cobró muchas facturas. El único error del madrileño evitó que hubiera podido alcanzar su primer podio en la F1 con un McLaren que no va demasiado bien con pista mojada. A pesar de todo se destaca como mejor del resto con una quinta plaza que le mantiene séptimo de una general en la que acecha a un Gasly que no acabó mientras su compañero subía a lo más alto del podio, y acompañado en la tercera plaza de un Kvyat que ganará enteros para insinuar que su sitio puede estar en Red Bull y no en Toro Rosso.


Su podio tuvo más de estrategia, riesgo y suerte que otra cosa. Imitó a un Stroll que llegó a liderar la carrera fugazmente y perdió el podio por poco. A pesar de todo superó a unos Alfa Romeo que hubieran sumado un buen puñado de puntos si no hubiera sido por la sanción impuesta que les da esos puntos a unos Haas que siguen dando vergüenza ajena en sus luchas en pista; y que permitió que Hamilton sumara dos puntos y Kubica, ¡sí, Kubica!, uno, con un Williams que no podría soñar con ello en condiciones normales. Falta de normalidad que no impidió que la carrera arrancará de la forma habitual tras unas vueltas de reconocimiento. Por una vez aplaudo la mínima intromisión de FIA y FOM para permitir que el espectáculo primara como primó. Ojalá que el espectáculo continúe.

Previa Alemania 2019: ¿Qué ocurrió en 2018?

Decepción. Eso es lo que los ferraristas sentimos cuando Vettel tiró por tierra el trabajo de todo un fin de semana y de gran parte de la temporada con un accidente de los que cuestan mundiales. No solo perdió 25 puntos y una victoria casi segura, se entregó a su máximo rival. El trabajo de Hamilton fue fabuloso pero hubiera sido una labor incompleta sin la salida de pista de Sebastian y el coche de seguridad que salió por su culpa. Lewis había afrontado con mucho carácter los problemas del sábado que lo dejaron lejos de la batalla por la victoria para intentar minimizar daños y no irse de Alemania con más de 20 puntos de desventaja con el, hasta entonces, líder pero logró salir casi con esa cifra, pero de ventaja y en la primera posición.

En el resultado final puede que también influyeran los escuderos de Ferrari y Mercedes. El papel de Bottas estuvo muy claro ya que fue quien mantuvo la presión sobre Vettel y acató no pelear su posición al líder de su equipo. El papeñ de Kimi no estuvo tan claro y fue menos determinante, normal; pero sí que su sumisión ayudó a que él estuviera en peores condiciones de luchar con los Mercedes en la parte final de la carrera. Aún así, quedaba claro que la victoria 44 en el equipo de la estrella para quien luce el 44 era mérito suyo y demérito de un aspirante que iba a echar mucho de menos los puntos que perdió en Hockenheim..., y como demostraría el tiempo sería un punto de inflexión negativo en un futuro en el que su victoria en Spa sería una anécdota.

Tras la remontada de Hamilton estábamos disfrutando de la de Ricciardo pero, otra vez más en 2018, un fallo mecánico lo dejaba fuera. El otro Red Bull estuvo cerca de los Ferrari y los Mercedes pero sin opciones de pisar el podio aunque se la jugó con una estrategia arriesgada pero errada. Verstappen puso los neumáticos de lluvia durante alguno de los aguaceros de la parte final de carrera. Lo pudo hacer sin riesgo porque la ventaja que les sacaba al resto de la parrilla era tremenda.

La victoria del resto de los equipos fue para un consistente Hülkenberg que exprimió a la perfección a su Renault por delante de unos Haas que volvieron a perder el domingo gran parte de lo conseguido en el sábado. Grosjean acabó por delante de los dos Force India a pesar de errores como el que cometieron con Pérez en 'boxes'. Tras ambos puntuaron Ericcson y Hartley, este último tras una extraña sanción a un Sainz que pudo haber acabado mucho más arriba si no hubiera sido uno de los que arriesgó con los neumáticos de lluvia.

Si mal le fue al madrileño aún pero a Leclerc y Alonso. El de Sauber tenía cerca volver a puntuar pero el exceso de ímpetu y una mala decisión le dejaron sin premio. Tampoco lo obtuvo el de McLaren. Su coche cada vez era más lento a una vuelta y más complicado de manejar durante los domingos. Apenas pueden sentirse superiores a unos terribles Williams y les cuesta competir contra el resto. La situación, lejos de mejorar, no dejaba de demostrar que estaban repletos de dudas y problemas, y con la mente puesta en un 2019 que les marcaría el camino de su futuro.

Gran Bretaña 2019: Espectacular

La lucha por la 'pole' del sábado con los tres primeros en 79 milésimas (o los cuatro primeros en 183) hacía presagiar una pelea entretenida en Silverstone. La pista británica suele ser propicia para el espectáculo pero lo de 2019 ya es historia de la F1. La salida fue limpia y no hubo muchos cambios de posición pero puso las piezas sobre un tablero en el que las batallas se iban a plantear en muchos frentes. Aunque pase algo más inadvertida, la de los dos Mercedes fue un ejemplo de ataque y defensa entre compañeros de equipo con un Hamilton que lo intento de todas las formas posibles ante un Bottas sólido y concentrado.


La batalla entre ellos hubiera continuado con una estrategia en la que Lewis buscaba tener neumáticos más frescos al final de carrera pero la salida de pista de Giovinazzi condenó a Valtteri que ya había hecho su primera parada cuando salió el coche de seguridad y permitió al británico aprovechar la situación para posicionarse como líder destacado. El fue el principal beneficiado pero no el único ya que Vettel y Sainz también ganaron mucha ventaja con la maniobra.


Peor le vino al otro McLaren. Norris ganó una posición en la salida que no estaba dispuesto a perder ante un Ricciardo que se pegó con los de Woking durante toda la carrera, con el británico al inicio y con el español hacia el final. Ambos realizaron una defensa perfecta de sus posiciones ante un Renault mucho más competitivo que en citas anteriores pero Lando se quedó sin premio porque a él, el 'safety car', sí que le fastidió bastante. Sin ese ingrediente extra puede que el sexto hubiera sido Norris y que Sainz hubiera peleado por ser séptimo y octavo con una estrategia muy contundente para ahorrarse una parada. Una variedad estratégica que multiplicó las luchas hasta en 'boxes'.


La más vistosa fue la de los dos jóvenes animadores de una F1 que los mira como valor de futuro (y de presente). Después de lo ocurrido en Austria, Leclerc llegó a Silverstone con la lección aprendida sobre los límites impuestos por los comisarios en la defensa de la posición en pista. Charles brindó una lección en ese sentido como hacía tiempo que no veíamos y ante el piloto más incómodo para defender, un Verstappen que lo intenta hasta la extenuación sin pensar en la salud de sus neumáticos ni el ritmo. La batalla entre los dos fue épica, intensa pero todo un ejemplo a seguir.


Los Ferrari y los Red Bull se emparejaron de todas las formas posibles pero no todas las batallas fueron iguales. El coche de seguridad benefició a Vettel, que tras un fin de semana con un rendimiento pobre se veía con la posibilidad de subir al podio. La actitud derrotada de Sebastian es, para mí, más criticable incluso que el incidente que protagonizó con Verstappen.


El germano se llevó por delante al holandés y, aunque suene raro, no le culpo a él por completo del choque. Eso sí, tenía que ser consciente de que se enfrentaba un hueso duro de roer y que la guerra la podía haber ganado con paciencia y no devolviendo la maniobra al instante de perder la posición. Se quedó sin puntos y dejó una sensación de piloto derrotado que no es lo adecuado cuando todavía faltan once carreras. Su mejor gesto ya llegó cuando se bajó del coche y se acercó a hablar con Max. Sin ver su cara ni escuchar sus palabras da la sensación de que ninguno tuvo una mala reacción. Una pequeña charla que también es un ejemplo de lo que hay que hacer cuando uno (o ambos) se equivocan.


El golpe entre ambos benefició a Leclerc, que dejó a todos boquiabiertos con un adelantamiento espectacular sobre un Gasly que rindió a mejor nivel que en citas anteriores aunque sigue demostrando que comparado con su compañero no tiene nada que hacer. El monegasco superó al francés con una maniobra arriesgada pero ejecutada perfectamente.


Ojalá que la emoción y acción vivida en Silverstone no sea un oasis en el desierto si no el síntoma de que esto será más habitual. Ojalá.

Previa Gran Bretaña 2019: ¿Qué pasó en 2018?

Hamilton luchó contra la lógica que dictaba que los Ferrari estaban muy fuertes en Silverstone en 2018 con una 'pole' muy trabajada que le daba una posibilidad de ganar por quinta vez consecutiva en casa. Todo empezó a torcerse para Lewis con una mala salida en la que arrancaron bien excepto él; y solo unos metros después Kimi se lo llevó por delante y le condenó a remontar para evitar perder el menor número de puntos posibles. Aquí me voy a detener un momento porque Hamilton y otras voces en Mercedes aseguraron (o insinuaron) que el incidente entre él y Räikkönen fue algo premeditado. Y voy a ser rápido y conciso: esas acusaciones las hacen quienes alguna vez lo han pensado o llevado a cabo. Con esas acusaciones, Lewis y los que piensan como él, demostraron que buscaban excusas y poner el foco lejos de sus errores. El primer error fue de todo el equipo al pensar que lo tenían hecho en Silverstone, que iban a ganar de calle; y el segundo fue de Hamilton, porque se olvidó de que salió mal y eso es lo que provocó que Kimi se tocara con él. 

Quitando toda esa sarta de mensajes y de unas comunicaciones por radio muy negativas, la carrera del británico fue espectacular. Rápido y contundente, consiguió terminar pegado al justo vencedor en Silverstone. Vettel salió bien, apretó y logró controlar carrera; y cuando los coches de seguridad pusieron a Bottas por delante de él no cejó en su empeño hasta superarlo. La guerra entre los dos Ferrari y los dos Mercedes fue igualada a pesar de los incidentes y las sanciones. Si no se desequilibraba la lucha por factores externos, fallos mecánicos o errores infantiles nos esperaba una segunda mitad de campeonato muy interesante, sobre todo si los Red Bull volvían a meterse en la lucha por una victoria por la que ni pudieron soñar en Silverstone; y menos con problemas de fiabilidad que lastraron a Ricciardo y acabaron con la carrera de un Verstappen que volvió a las andadas tras su victoria en el anterior GP.

Tras los tres grandes equipos, los Haas estaban demostrando que eran los líderes de esa mitad de parrilla tan poblada y ajustada. Por eso les debía dar mucha rabia no ocupar esa posición en la tabla del mundial, por detrás de Renault y con otros dos equipos muy cerca de su quinta plaza. El equipo norteamericano dejó escapar muchos puntos en la cita inicial de 2018 por un problema doble en las paradas en 'boxes' pero estaban perdiendo muchos más por culpa de sus dos pilotos, y lo mal que estaban gestionando su rendimiento y comportamiento. Escuchar a Grosjean no asumir su parte de culpa (la mayor, por cierto) y quejándose por la actitud de Sainz mientras el español asumía su riesgo y su parte de culpa era una gota más en el vaso de lloros y bilis del francés que ya rebosó hace mucho. Los pocos gestos de humanidad y pilotaje del galo ya no me compensaban: es una persona tóxica y un piloto más que solo sigue en la F1 porque la FIA está dominada por franceses y poco más. Ha tenido más oportunidades que nadie en este mundo y está en un sitio que no se merece. Punto.

Lo mismo, o más, se podía decir del otro piloto de Haas. Y no, no era por patriotismo ni nada por el estilo. Que su pelea, desde el viernes, la tuviera con el otro español de la parrilla era pura casualidad. Magnussen es un piloto más pero con un ego tan tremendo que también le impide asumir errores y que le valen para arremeter contra cualquiera. Su actitud durante los entrenamientos libres fue vergonzosa y lo de la carrera fue tremendo. Si le superan se pica como un macarra más con su coche tuneado en un semáforo. El danés es impetuoso y sucio en pista, y ante los micrófonos. Cerró de forma ilegal a Alonso para recuperar una posición que acabó perdiendo. El de McLaren se quejó con razón de la maniobra, sin más, pero parece que el jefe del equipo estadounidense se ha contagiado de los modales y formas de Romain y Kevin. Steiner llamó "llorón" a Fernando cuando tenía (y tiene) a dos plañideras en su garaje. Una pataleta digna de alguien que no sabe asumir unas críticas muy fundadas que Haas recibe desde gran parte del 'gran circo', no solo de Alonso. Su coche tiene más prerrogativas que ninguno por parte de unos organizadores compatriotas y de una FIA complaciente. Con todo lo que les permiten hacer a pilotos, ingenieros y jefes de Haas se les debería caer la cara de vergüenza por no tener atada la cuarta plaza del mundial de constructores en 2018 así que más humildad y menos chulería.

Después del desahogo hacia los protagonistas negativos quería volver a poner el acento en Leclerc. Un fallo en su parada evitó que volviera a puntuar después de colocar a su coche en el lugar que no se le esperaba. Buen papel de los dos Force India, con Ocon aprovechando su posición de salida para sumar un buen puñado de puntos; y con un Pérez que remontó después de quedarse casi fuera en la primera curva hasta puntuar (gracias a la sanción a Gasly). Los Toro Rosso sufrieron en Silverstone una cita horrible tras el tremendo susto de Hartley en los libres. Aún así fueron mucho más competitivos que unos Williams que decepcionaron en casa como en ningún sitio... o como en todos.

No fue un GP para muchas alegrías para Renault aunque Sainz fue de menos a más y Hülkenberg sumó un buen puñado de puntos con un sexto puesto muy merecido. Se lo pudo haber robado Alonso si la batalla con Magnussen hubiera sido más limpia ya que tenía los neumáticos perfectos para haber dado caza a Ocon y al germano pero el de McLaren se tuvo que conformar con una octava plaza que no evitó que él perdiera la séptima plaza en el mundial de pilotos, ni que su equipo cayera a la séptima del de constructores... su posición natural, ya que los puntos de más que sumaba Fernando compensan los de menos que estaba aportando un Vandoorne que mucho tenía que cambiar para no perder su sitio en una F1 que en 2019 podía sufrir la llegada de numerosos pilotos de talento y futuro procedentes de los escalones inferiores. Un destino que podía compartir con StrollSirotkinEricsson (que cometió un error que le llevó contra el muro a gran velocidad), Hartley, y esperaba que Grosjean y Magnussen; por mucho dinero que aportaran sus familias, amigos y empresas afines.