Último vistazo a 2017

Con 2018 ya en nuestros calendarios vuelve la actividad a 'No Todo Al Rojo', y es que todavía quedaba pendiente un análisis de lo vivido en 2017: un año más interesante que lo que demuestran los fríos números. El inicio de año llenó de ilusión a muchos 'tifosi' con un Ferrari en forma que permitió a Vettel postularse como favorito al triunfo final. El primer tercio de año lo cerró con tres victorias (Australia, Baréin y Mónaco) y 25 puntos de ventaja sobre Hamilton (que solo ganó en China). Sebastian salía del principado como líder y dejando sensaciones de que podía no ser algo anecdótico. La realidad demostraba que la 'Scuderia' gozaba de buena salud y que superaba a Mercedes en algunas pistas o en algunas circunstancias aunque Bottas sumó en Rusia su primera victoria en F1.

El germano no se bajaba del podio pero Canadá supuso un punto de inflexión que permitió al británico trasladar la presión del monoplaza plateado al rojo. La pelea parecía que ganaba enteros pero tanta energía no se tradujo en algo positivo en Azerbaiyán, salvo para el vencedor Ricciardo y el sorprendente tercero en el podio: Stroll. El incidente entre ambos aspirantes al título perjudicó más a Hamilton por los puntos que perdió ante Vettel, pero fue este último el que perdió más (a largo plazo). Tras la sucia lucha en las calles de Bakú, Sebastian siguió por delante pero sin lograr victorias, la de Austria fue para Bottas; y perdiendo mucho terreno en casa de Lewis. Tras los pinchazos de Ferrari en Silverstone, el de Mercedes tenía la oportunidad de ser líder en solitario por primera vez en 2017 y hacerlo en momento clave, justo antes del parón veraniego.

Pero llegó Hungría y aunque muchos esperábamos que su ratonero recorrido y la canícula del este de Europa a finales de julio jugase en favor de Ferrari, no creíamos que el desenlace nos dejase a un Vettel tan líder y, al mismo tiempo, tan vulnerable. Sí, el germano ganó y se iba de vacaciones como líder, pero ¿cómo lo hizo? La victoria se la entregó en bandeja la estrategia de su equipo y el sacrificio de un Kimi que tuvo en Hungaroring la mejor oportunidad para ganar una carrera tras su regreso a Maranello en 2014. También ayudó que Hamilton sufriera media carrera detrás de Verstappen y que fuera incapaz de superar a Räikkönen después de que Bottas le cediera su tercera plaza para que Lewis diera caza a los monoplazas italianos. Como no lo consiguió le devolvió el puesto en el podio a su compañero, tres puntos menos que no iba a echar de menos después de lo que ocurrió el resto del año.

El regreso tras las pequeñas vacaciones estivales beneficiaba a Mercedes y muchos pensábamos que Ferrari lo tendría muy complicado en Bélgica e Italia. Y así fue. Hamilton se llevó de calle las citas de Spa y Monza. Vettel logró subir al podio en ambas pero no evitó que Lewis le arrebatara el liderato en casa de los 'tifosi'. Quizá fue eso lo que más dolió a los transalpinos que tiraron de calculadora para pensar (y con razón) que en la siguiente cita recuperarían la plaza de privilegio para su piloto. Sebastian cumplía con el guión con su 'pole' en Singapur pero los Red Bull estaban ganando mucho protagonismo y se colaron entre él y Kimi. Algo que cambió el resto del campeonato porque en una salida sobre pista mojada y con unos Ferrari demasiado celosos de mantener posición, Verstappen les desquició, y los tres acabaron fuera y también acabaron con las opciones de Alonso de entrometerse en la lucha con Hamilton para que el desastre no fuera total..., pero lo fue.

Ferrari entró en pánico porque en lugar de recortar puntos con Hamilton perdió 25 de una tacada y ya sólo restaban 6 citas para finalizar la temporada. Llegaron las urgencias, la necesidad y sin tiempo para reaccionar todo lo que salía bien en los primeros meses salió mal en los últimos. Malasia fue un fiasco para todos pero Lewis subió al podio frente a un Vettel que ni pudo marcar tiempo en clasificación y, para colmo, las esperanzas de los italianos de dar guerra al líder se acabaron cuando Kimi no pudo tomar ni la salida del último GP disputado en Sepang. Si la tomó el germano en la que parecía ser la última oportunidad para soñar de los de Maranello. Japón no era terreno propicio pero no quedaba otra. Las sensaciones no eran muy buenas y fueron aun peores cuando Sebastian retiraba su coche en la cuarta vuelta por problemas mecánicos. El mundial era de Hamilton, solo faltaba saber cuándo lo lograría.

En Estados Unidos llegó el triunfo para la escudería y casi para el piloto pero Vettel lo impedía subiendo al segundo cajón del podio, por delante de un Kimi que lo hizo de forma muy polémica tras una sanción a Verstappen muy controvertida en una cita que vio un gran estreno de Sainz con Renault. En México, solo un cataclismo evitaría el título de Hamilton y lo hubo. La primera vuelta fue una locura de toques, adelantamientos, golpes y maniobras al límite que dejó a los aspirantes al mundial lejos de sus posiciones naturales lo que nos dejó unas remontadas espectaculares, como la que Lewis culminó con una lucha épica con Alonso por una novena plaza que le convirtió en campeón.

Solo quedaba por dirimir el resto de posiciones de privilegio. El subcampeonato lo ató Vettel en Brasil con una victoria que alejaba a Bottas, que intentó alcanzarle con su triunfo en Abu Dabi pero que no le permitió ser nada mas que tercero por delante de un Kimi que le arrebató la cuarta plaza a un Ricciardo muy regular que acusó la falta de fiabilidad de su Red Bull en el último tercio de año, igualando así algo la lucha con su compañero, que frente a los 9 podios del australiano sólo subió 4 veces al cajón (5 si contamos la de EE.UU.) aunque dos como ganador.

Tras los dos Red Bull, se situaron los dos Force India, que a pesar de sus luchas fratricidas no tuvieron ningún problema para ser el cuarto mejor equipo. Pérez y Ocon fueron dos duros rivales para todos los demás pilotos y para sí mismos, por eso es probable que a pesar de su buen rendimiento no lograran ningún podio. Red Bull, Ferrari y Mercedes solo dejaron escapar una de las 60 plazas reservadas en el cajón de los 20 GP del año y no fue para el mexicano ni para el francés, si no para un Stroll que se la encontró en Bakú. Los Williams dejaron mucho que desear con un joven canadiense al que, con podio y todo, le sigue faltando mucho para ser un piloto que merezca estar en F1; y con un Massa que tras la retirada fallida de 2016 deja el gran circo con unos últimos años en los que ha empañado su ya de por sí triste figura en el 'gran circo'.

Pocas veces un quinto equipo ha sido tan pobre como los de Grove, pero lo cierto es que lo que venía por detrás dejó mucho que desear. Renault le arrebató a Sainz a Toro Rosso, y algo más. La sexta plaza para los de Faenza también cambió de manos con el fichaje del español. Sin sus puntos en Austin los galos hubieran sido séptimos y hubieran pasado muchos apuros para mantener por detrás a Haas. Todos ellos tienen que agradecer que Sauber fuera incapaz de hacer nada más que soñar con barrer los puntos que dejaran los demás; y sobre todo que McLaren no fuera un equipo hasta mitad de temporada y que entonces, ya con un coche potable, arrastraran las penalizaciones de una temporada desastrosa.

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