Previa Abu Dabi 2017: ¿Qué ocurrió en 2016?

Después de su victoria en Suzuka 2016Rosberg tenía en su mano convertirse en campeón pero el camino no fue fácil, sobre todo en las dos últimas citas. Sabíamos que Hamilton iba a presionar hasta el final y así hizo. En Brasil tiró como un condenado pero en Abu Dabi dio una exhibición de "lentitud" controlada. El británico recibió muchas críticas por su estrategia dentro de su equipo y, claro, lejos de él. No me uní a tal corriente crítica porque consideraba que estaba en su derecho de hacerlo. Lewis tenía pocas opciones de ganar el título y sabía que si se escapaba, y Nico le perseguía, no habría nadie capaz de intercalarse entre ambos. Ni le aplaudo ni le recrimino por tomar una decisión que sólo le reconocerían si hubiera resultado acertada y útil para sus propósitos. Como no fue así, muchas personas le censuraron por entender que su actitud fue antideportiva.

Es cierto que en una competición en la que se busca que gane el más rápido era algo incongruente ser lo más lento que uno podía ser sin perder opciones de ganar para intentar que tu máximo rival se metiera en problemas y perdiese posiciones. ¡Pero cuidado! Vale lo mismo llegar el primero con un minuto de ventaja que con una milésima. Siempre que su comportamiento no ponga en peligro a nadie ni resulte antidepeportivo creo que cualquier estrategia es valida. Hamilton tenía que intentarlo y Rosberg tenía que sudarlo, y lo hizo. Nico sufrió con las estrategias que Red Bull tomó con Verstappen Ferrari con Vettel. Max volvió a dar un recital al trompear en la primera curva, ser 22º y pasar a ser 2º en la décima vuelta... y por delante del líder y futuro campeón. Rosberg recibió un mensaje claro por radio en el que le avisaban que su carrera peligraba si no superaba al holandés, y lo hizo. El adelantamiento de Nico fue arriesgado pero le dio el valor que le faltaba a su título y también demostró a todos, empezando por él mismo, que Verstappen puede ser agresivo sin meterse en follones innecesarios.

El campeón de 2016 también tuvo que pelear con los hombres de Maranello. Primero realizó una perfecta salida de 'boxes' para evitar que Kimi le superara tras una parada lenta propiciada por el otro coche rojo, que impidió al alemán salir rápido. Después tuvo que contener a un Vettel que olía la sangre de la lucha fratricida entre los Mercedes: el "lento" Hamilton y el obstaculizado Rosberg. Sebastian también fue limpio cuando pudo atacar a su compatriota, no tímido como dijeron algunos. No creo que Vettel fuera menos agresivo de lo normal para ayudar a Nico porque creo que pensaba que ganar era posible y que, aunque le pasara, Rosberg sería campeón. Sea como fuera vuelvo a incidir en lo mismo, en la libertad de cada piloto para hacer lo que crea oportuno para conseguir el mejor resultado sin resultar perjudicial para el resto.

Despedida sorprendente

Es el mismo razonamiento que me llevó a aplaudir la decisión del campeón de 2016. Rosberg se fue, dejó la F1, y su forma de argumentarlo me pareció brillante. Después de dos años decepcionantes se fijó 2016 como su oportunidad para ganar el título. Un campeonato que significaba mucho más que eso. Nico miró hacia su familia y vio que la presión que tenía él para ganar se la trasladó a ellos. Su mujer respondió con un apoyo y un espacio único para que su marido lograra la victoria, y él correspondió. El camino que tomó Rosberg era lógico porque entendía que era muy posible que continuar sólo le reportase más problemas personales y pocas, o ninguna, satisfacción personal.

El terremoto que provocó se extendió sin freno porque no iban a faltar pretendientes para su asiento. Mercedes iba a tener que tomar una decisión firme y no tardar demasiado en hacerlo porque el aluvión de rumores iba a ser (y fue) como un torrente desbocado. Los nombres empezaron a salir por todas partes: Alonso, Vettel, Ricciardo...; aunque creía, y aquí me tiré a la piscina, que se iban a decantar por un piloto de la casa, de futuro y que no había decepcionado en 2016: Wehrlein. La respuesta la tuvimos semanas después con un nombre que no contaba para casi nadie pero que ganó fuerza día a día, y que en 2018 seguirá en Mercedes: Bottas.

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