Japón 2017: Hamilton acaricia el mundial

Ferrari tenía todas sus esperanzas puestas en la pequeña gira asiática posterior al final de la temporada europea de F1 para que Vettel recuperara el liderato y la marca se acercara a Mercedes en la pelea por el mundial de constructores. Un deseo que puede haberles jugado una mala pasada al buscar forzar demasiado la máquina tras la oportunidad perdida en Singapur. El 'cero' de los italianos allí cuando esperaban dar un zarpazo al mundial les penalizó en Malasia al intentar recuperar el terreno perdido y les ha dado la puntilla en Suzuka. Es cierto que Hamilton había logrado la 'pole' en Japón (la primera para el británico allí), pero el domingo se había planteado como una oportunidad para Sebastian, que además podía haber intercalado a algún Red Bull entre él y el líder de un campeonato que ya parece que lo será hasta el final.

Toda opción para Vettel se empezó a escapar cuando se repetía la imagen de una nube de mecánicos en torno a su coche en la parrilla de salida que ya vimos en el de Kimi en Sepang. En esta ocasión no encontraron problema alguno y el coche número 5 salió a pista, pero pronto empezó a ver que algo no iba bien. Era extraño ver cómo no pudo atacar a Hamilton, más lo fue observar a Verstappen superándolo, y más aún lo era ver como tres coches le adelantaron en el primer paso por la recta de meta. Su Ferrari desfallecía y, tras un pequeño parón por un coche de seguridad, iba a peor. Segundo abandono del año y el campeonato que se escapa de forma casi definitiva. Solo dos debacles de Lewis le permitirían soñar con un mundial que llegó a parecer que tenía cerca pero que ahora está pendiendo de un hilo muy fino y quebradizo.

La trabajada victoria de Hamilton le permite llegar a Austin con opciones de salir campeón. Si repite resultado y Vettel no alcanza el 'top 5' en Estados Unidos, será campeón; y si acaba segundo y el germano es 9º, 10º 0 no puntúa, también lo será siempre y cuando su compañero de equipo no gane en el circuito norteamericano. Parece complicado pero, visto lo visto, no parece ninguna locura que el mundial se decida un mes antes de que finalice. Triste desenlace para una temporada en la que parecía que Ferrari había abierto la brecha para acabar con el monopolio de Mercedes.

El coche germano ha dado muestras de debilidad en algunas facetas y les ha costado mantenerse como los favoritos. Sí, pero lo han conseguido..., Hamilton lo ha logrado. El británico ya era un fuera de serie, pero su pelea de 2016 contra Rosberg y la lucha de este inicio de 2017 contra Vettel le ha llevado a un nivel aún más superior. Lewis está logrando vueltas increíbles para conseguir 'poles' que parecen imposibles, y está gestionando carreras llenas de imprevistos y en las que tiene muchos rivales dispuestos a superarle. Va camino de ser tetracampeón y de hacerlo con autoridad y con unas actuaciones brillantes que están ensombreciendo a un Bottas que ha perdido muchos enteros en este final de temporada.

Hamilton y Mercedes lo tienen casi hecho, y el golpe anímico a Ferrari es tremendo porque estos tres fines de semana de pesadilla han llegado cuando la capacidad de reacción es mínima y porque muchos pensábamos que tenían coche para ser campeones. Además, Red Bull ha llegado (por fin) a la pelea y podía ser un "aliado" para los intereses de los italianos, pero en Maranello pueden empezar a estar preocupados porque los austriacos pueden arrebatarles el subcampeonato de constructores. Ricciardo es un seguro de competitividad y Verstappen está viendo compensado su terrible temporada con unas actuaciones llenas de ritmo, agresividad y oportunidades aprovechadas.

Force India también vive una etapa que ya les ha certificado ser el cuarto mejor equipo, con mucha diferencia con un nutrido grupo de perseguidores comandado por unos Williams decepcionantes. Ver a Massa arañar el último punto ante un McLaren con un motor que dejaba en evidencia sus carencias es la imagen perfecta que demuestra su bajísimo nivel competitivo. Un nivel que si tuvo Haas en Suzuka para llevar a sus dos coches a la zona de puntos por segunda vez en 2017, lo que les permite alcanzar la séptima plaza, superando a Renault y acechando a Toro Rosso.

En estos dos últimos equipos hemos tenido una de las noticias más esperadas de las últimas semanas, la Sainz adelantando su llegada al equipo de la marca del rombo para sustituir ya a Jolyon Palmer. El británico llevaba muchas carreras presionado por los franceses para dejar su sitio a un piloto con más garantías de sumar puntos para intentar superar a Haas y a Toro Rosso en el mundial de constructores, aunque a quien más beneficia el cambio es al madrileño. Carlos tendrá la oportunidad de adaptarse al monoplaza y, lo que a veces es más importante, a una estructura, personal y forma de entender la competición distinta. Podrá implicarse mucho más en el desarrollo del coche e introducir conceptos que puedan mejorar su rendimiento cuando 2018 ponga las cartas sobra la mesa. Lástima que la despedida de ambos, sobre todo con el accidente y abandono de Sainz, fuera tan agridulce con los de Enstone y Faenza.

El otro español aún mantiene la incógnita sobre su futuro aunque muchos apuntan a que lo único que falta decidir es lo que durará la ampliación de contrato con McLaren y su ficha. Unas conversaciones que están muy avanzadas y con posiciones muy cercanas pero que Alonso retrasa a la espera de un milagro que llegue caído del cielo en forma de locura de final de temporada como la que tuvimos en 2016 con Rosberg, de un adiós que le abra una puerta cerrada. Y quién sabe viendo el gran interés que tuvo Hamilton por probarse el anillo de ganador de 'Las 500 Millas' de Sato en el podio japonés (sonrisa y guiño). El asturiano tiene atada la opción de continuar con los de Woking, más si cabe si sabemos que él es uno de los principales valedores del divorcio con Honda y el matrimonio con Renault.

Alonso sufrió la enésima penalización por cambios mecánicos y en el país de su todavía suministrador de motores. A pesar de todo, y no como en Sepang, Fernando realizó una carrera consistente de la que se marchó sin puntos por pequeños detalles, como perder tiempo detrás de pilotos como Stroll. El último de todos esos detalles fue que le alcanzó el dueto de cabeza en las últimas vueltas. Dejarse doblar en Suzuka es complicado, y más cuando te estás peleando por un punto que pondría la guinda, pequeña sí, al pastel de la remontada. Ignoró las banderas azules durante varias curvas y molestó (poco) a Hamilton, no tanto a Verstappen, cosa que sí haría Massa con el holandés. Pero, cosas de la vida y la F1, el español se fue de Japón con reprimenda y sanción en el particular carné por puntos de la élite del automovilismo mientras que al brasileño ni le investigaron. Otro esperpento típico de los comisarios y de la FIA al que ya estamos acostumbrados, y que, por lo menos, no penalizará la carrera de Alonso en Austin, donde espero vivir una de las carreras más disputadas y emocionantes del año en todos los frentes..., bueno, en casi todos, porque lo de Sauber empieza a rozar lo vergonzoso.

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