Austria 2017: Bottas resiste, Vettel pelea

La carrera se empezó a decidir en dos momentos previos al domingo que beneficiaron al que acabaría siendo el ganador en Austria. El viernes finalizó con unos entrenamientos dominados por un Hamilton que vio como sus posibilidades de triunfo se reducían ante una inoportuna sustitución de la caja de cambios de su monoplaza que le penalizaría 5 posiciones en la parrilla de salida. Y el sábado, para rematar la faena a Lewis, su compañero se hacía con la 'pole' en el primer intento y Vettel se situaba en segunda posición, posiciones que no cambiarían porque Grosjean se quedaba "oportunamente" detenido cuando todos iban a intentar mejorar sus registros. Bottas se colocaba en una situación perfecta para ganar e hizo todo lo que tenía que hacer, sobre todo en una salida prodigiosa para unos y sospechosa para otros.

El finlandés convertía su segunda 'pole', esta vez sí, en su segunda victoria. Se llegó a investigar si su arrancada fue legal y es que llegó a parecer que no lo era. Creo que se puede asegurar que es la salida más rápida vista nunca sin ser ilegal. Valtteri controló bien la primera parte de la carrera pero la mejor gestión de los neumáticos por parte de los Ferrari en la segunda puso en peligro su victoria. Vettel no pudo inquietar al de Mercedes hasta después del cambio de gomas, momento en el que el germano empezó a arañar décimas al líder la carrera. Tanto fue así que, antes del podio, Sebastian le dijo al ganador en Spielberg que le había faltado una vuelta para poder superarlo... y quizá tenga razón.

También la pudo tener un Hamilton que hizo lo que se esperaba: remontar. Sólo le ha faltado un adelantamiento para subir al podio y haber restado unos cuantos puntos perdidos ante su máximo rival. Lewis no llegó a los puestos de privilegio por culpa de un Ricciardo inspiradísimo. El de Red Bull exprime todas las oportunidades que se le presentan y ya suma cinco podios consecutivos que contribuyen a ridiculizar el papel de un Kimi demasiado irascible y errático, y de un Verstappen desquiciado entre errores propios, fallos mecánicos y mala suerte.

Max se quedó fuera en la primera curva por culpa de un Kvyat que jugó a los bolos con Alonso que salió perfecto y un holandés que lo hizo fatal. El ruso cometió un error terrible que acabó con dos carreras y arruinó alguna otras más, y por todo ello pagó poco, muy poco. El castigo poco iba a influir en su resultado final pero resulta pobre que al de Toro Rosso le impusieran un 'drive through' por chocar de forma irracional contra u rival y que, minutos después, los comisarios decidieran castigar a Verstappen de la misma forma por ignorar unas banderas azules. 2017, esa temporada en la que las decisiones iban a ser menos intrusivas y comedidas se está convirtiendo en un disparate que arruina a algunos pilotos mientras a otros les deja hacer casi de todo.... vamos, la misma vergüenza de siempre.

El español se quedó fuera de una cita en la que, gracias a su buena salida y al ritmo que después vimos en su compañero, hubiera podido puntuar sin demasiados problemas. El McLaren sigue sin levantar cabeza por culpa de unos motores Honda que evolucionan poco y despacio. Aunque se esfuercen en desmentir que hay una guerra a tres bandas entre los nipones, los de Woking y el asturiano, lo cierto es que existe. Los dos primeros quieren transmitir que su compromiso no se va a romper, algo que coloca a Alonso lejos de su equipo actual y, visto lo visto, de la F1. Ferrari y Mercedes le cierran las puertas; en Red Bull ni se lo plantea; y en Renault, único sitio donde le ofrecen un nuevo regreso, ya le avisan de que se olvide de ganar a corto plazo. Si una carambola no cambia los planes de todos estos equipos, parece que el asturiano se puede quedar sin opciones de garantía en la Fórmula 1.

El futuro de Alonso empieza a verse comprometido mucho más que el de Sainz, a pesar de todo lo que ha ocurrido estos días. Declaraciones cruzadas, intencionadas y un exceso de celo por parte de todos. El madrileño dijo una verdad como un templo, que un cuarto año en Toro Rosso no entra dentro de lo normal. El joven piloto lo dice por algo, porque tiene ofertas y la única forma de retenerlo es proporcionarle un asiento en Red Bull. Y claro, las verdades duelen, y todos los jefes del equipo de la bebida energética han puesto el grito en el cielo y cargado contra él y su padre. El comportamiento de Marko y Horner, a mi parecer, ha sido digno de un grupo mafioso. Sus críticas tiraban por tierra sus propios argumentos y dejaban a las claras que solo quieren a Sainz como un recambio eterno que acabarían por echar a perder. No estamos hablando de un Alonso o un Hamilton, pero el madrileño tiene manos suficientes para tener la oportunidad de pilotar un mejor coche, y aunque a sus jefes les duela, si no le dejan hacerlo en su casa, lo hará en otra.

El Toro Rosso, con problemas durante todo el fin de semana, no le permitió ni acabar. Si lo consiguió Grosjean que firmó la mejor plaza de Haas en 2017, en parte gracias a su oportuno problema en la Q3 del sábado; los dos Force India; y los dos Williams, que lograron puntuar a pesar de que sufrieron la peor clasificación en mucho tiempo, pero que aprovecharon los problemas de los McLaren y Renault para dejar a británicos y franceses sin puntuar.

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