Previa Canadá 2017: El 'martillo' aplastó a 'il cavallino' en 2016

Es un resumen muy básico pero así fue: Hamilton (y Mercedes) acabaron con las aspiraciones de Ferrari de conseguir su primera victoria de 2016. La espectacular salida de Vettel y su contundente ritmo nos hizo pensar que los italianos podían revertir la sensación de las 6 primeras carreras del año pasado y cerrar con un triunfo el primer tercio de la temporada pero no fue así por varios motivos. El primero de todos fue que el Mercedes seguía siendo, de lejos, el mejor coche; el segundo, que Lewis pilota en Canadá de forma magistral; y el tercero, que la guerra estratégica entre germanos e italianos la ganaron los de la marca de la estrella.

Cuando la caja de cambios provocó que el coche de Button se desintegrara en la recta del circuito Gilles Villeneuve, y el ritmo de carrera lo impusó el coche de seguridad virtual, en el muro de Ferrari pensaron que lo correcto era cambiar los neumáticos de sus dos monoplazas. Vettel ahorró tiempo con la maniobra pero se intuía que la jugada era demasiado arriesgada. La lógica dictaba dos paradas pero la de los italianos se antojó muy prematura, sobre todo para Sebastian porque lideraba la prueba con cierto margen y hubiera sido más correcto dedicarse a copiar a su perseguidor. La estrategia obligó a Vettel a encadenar vueltas rápidas y a esperar el desfallecimiento de las gomas de Hamilton. El germano apenas tuvo fallos, salvo cuando la presión por recortar distancias con el líder le hizo saltarse la última curva del trazado o volver a gritar como un poseso al encontrarse con doblados. ¿Y Kimi? El gran ritmo de los entrenamientos se quedó en nada y su apurado sexto puesto denotaba las debilidades de los italianos. Las alarmas sonaban bajito, pero sonaban en Maranello. El podio parecía su techo en 2016 y en Ferrari querían que fuera su suelo.

Los italianos no aprovecharon la buena salida de Vettel ni el toque entre los dos pilotos de Mercedes en la primera curva. Rosberg pecó de optimista al inicio y al final de la carrera, y de conservador el resto. Nico perdía fuelle a marchas forzadas y se mostró incapaz de recuperar una plaza de podio que podía haber sido factible. Al líder del mundial se le coló hasta Alonso en los primeros metros. Se vio superado por demasiados monoplazas y no logró remontar con la contundencia que debía. Bottas hizo una gran carrera para reivindicarse en Williams u otro buen equipo en 2017, y Verstappen incordió a un compañero que pudo pelear por algo más, un Ricciardo que se frustró en la última plaza del grupo de cabeza. Las plazas de puntos las cerraron unos Force India en buena forma entre los que se colocó un Sainz que hizo una de sus carreras más contundentes, maduras y exitosas. La remontada del madrileño casi pasó desapercibida pero su valor era tremendo.

Sin premio se quedó Alonso. El asturiano llevó a la meta al único McLaren superviviente en una carrera dura para ellos y que demostró las carencias de los de Woking: velocidad punta y consumo. La humareda y las llamaradas en el coche de Button demostraron la otra: la fiabilidad. Está claro que en los circuitos en los que ser muy rápidos, consumir poco y que no comprometen la salud de los componentes, podían poner en aprietos a los "peores" equipos del grupo de cabeza, pero seguian sufriendo. Lo mejor para los británicos era ver como Toro Rosso cada vez estaba más cerca, y los Haas se veían relegados a su lugar natural mezclados entre SauberRenault Manor.

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