Canadá 2017: Hamilton triunfa en el caos

Hamilton comenzó a ganar la carrera con una vuelta espectacular el sábado por la tarde. La lucha por la 'pole' dejó muy claro que el británico y Vettel son los únicos aspirantes que siempre pueden optar a la victoria y, claro, al título. Lewis "solo" tenía que mantenerse en el liderato y no sufrir ningún problema en las primeras curvas para vencer en Canadá, y lo logró. No salió perfecto pero la guerra abierta que provocó la rapidísima salida de Verstappen desencadenó una tormenta detrás de él que le benefició a él y destrozó la carrera de los Ferrari.
Después de esa pelea, Hamilton solo tuvo que controlar su ritmo y ver como sus rivales se quedaban estancados detrás de unos Red Bull competitivos pero que no llegan a los tiempos que consiguen los dos mejores equipos de 2017. Es curioso que este año en el que los de Maranello han alcanzado e, incluso, superado a los de Brackley, Lewis haya logrado dos de los cuatro 'grand chelem' que ha sumado hasta la fecha esta temporada: China y Canadá. El coche germano sigue siendo el rival a batir a pesar de que el de los italianos puede pelear en igualdad de condiciones en casi todos los terrenos. Casi, porque aunque les vemos hacer 'poles' en algunos circuitos lo cierto es que en este capitulo tienen un ligero déficit que les puede condenar a sufrir más salidas como la de Montreal.

El Ferrari no clasifica mal ni sale mal pero es cierto que Mercedes es más rápido los sábados y los Red Bull son una gran amenaza en los primeros metros del domingo. Las diferencias son mínimas pero pueden suponer golpes y contratiempos innecesarios. Vettel tenía ritmo para, por lo menos, hacer sudar la victoria a Hamilton y acabar tras él para no dilapidar gran parte de su ventaja; pero todo se fue al traste en un bocadillo que cocinaron Bottas y Verstappen. Ambos salieron mejor que el germano y le relegaron a la cuarta plaza, y con un toque en el alerón delantero de regalo que le obligó a pasar por el garaje y que nos permitió ver una remontada incompleta que le dejó sin podio por primera vez en 2017.

Problemas para Sebastian y también para Kimi, que acumula todos los problemas que aparecen en su coche y que ayudaron a Ricciardo a conseguir su tercer puesto en el cajón de forma consecutiva. Max lo pudo tener más fácil que su compañero, pero como en el caso del finlandés en Ferrari, el holandés acumula gran parte de los problemas del Red Bull. La salida del jovencísimo Verstappen fue para enmarcar pero una avería eléctrica lo dejó fuera de juego otra vez y sin un podio que tenía en la mano. El australiano fue el que se llevó el premio ante un Vettel al que le faltó una vuelta para alcanzarle, un Kimi con problemas en su coche y unos Force India que le amenazaron sin inquietarle.

Pérez y Ocon pelearon entre ellos y perdieron una oportunidad única para lograr un podio. Aunque el mexicano haya dicho que si su compañero no pudo superarle a él, menos aún lo hubiera podido hacer con Ricciardo, creo que se equivoca ya que Esteban fue muy limpio con 'Checo' en sus intentonas. El galo tenía más ritmo y parecía tener más posibilidades de superar al australiano, y con las declaraciones de Pérez creo que la próxima vez no se lo pensará tanto a la hora de meter el coche aunque eso puede suponer que ambos Force India acaben su carrera de forma prematura.

Tras ellos (y Kimi) llegaron a los puntos tres coches que se beneficiaron del caos inicial que provocó Sainz al cerrar en exceso a Grosjean, tocarse con él y salir lanzado contra Massa. El madrileño se equivocó y acabó con la carrera del brasileño y arruinó la del francés, además de complicar la de otros pilotos. Hulkenberg se aprovechó de las circunstancias y además realizó una gran carrera para volver a puntuar con un Renault que solo puntúa gracias al buen papel de Nico. Stroll estrenó su casillero de puntos con una novena plaza agridulce. Esta era una buena pista para el Williams pero el joven canadiense clasificó mal, no salió bien y tampoco realizó una exhibición en Montreal; pero cuando pudo adelantar lo hizo y no perdió tiempo en batallas que tenía perdidas. No fue brillante pero supo aprovechar la oportunidad y eso, después del año que llevaba, ya es bastante. El último punto fue para Grosjean, que después de sufrir el incidente de la primera vuelta se sobrepuso y aprovechó los problemas mecánicos del otro Toro Rosso, el de Kvyat, y el del McLaren de Alonso.

Lo del equipo de Woking es un desastre completo. No viven ningún fin de semana sin contratiempos y eso que el trabajo de sus pilotos es titánico. Vandoorne tiene suficiente con no tirar la toalla con una coche que no le está permitiendo desarrollarse al nivel que necesita un novato; y Fernando choca una y otra vez contra un muro que le impide sumar un punto para, al menos, motivar a un equipo que trabaja hasta el extenuación con un material pobre en rendimiento y fiabilidad. Su abandono a pocos kilómetros del final cuando acariciaba su primer punto del año es duro y acelera un divorcio que ya se está fraguando. McLaren y Honda van a separar sus caminos porque es inevitable para su supervivencia y para mantener a un Alonso que lleva meses ofreciéndose a un mercado que en los próximos meses va a vivir un auténtico cataclismo.

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