Indy 500: Del sueño de Alonso a otra pesadilla

No he querido comentar nada sobre la aventura de Alonso en la Indy500 hasta ahora para no dejarme llevar por las expectativas ni la evolución diaria del piloto asturiano. Pero ya toca. Ha cumplido como un novato ejemplar, ha trabajado durísimo, muy motivado y concentrado, ha levantado ampollas entre compañeros (envidias y críticas acertadas o absurdas), ha evolucionado y no ha cometido ningún error. El papel de Alonso ha sido ejemplar y su forma de afrontar la carrera ha ilusionado tanto en Estados Unidos y aquí que hasta el piloto asturiano se contagió de tanta emoción, y se ha notado para lo bueno y lo malo. Lo bueno es que fue a ganar, se lo creyó y lo pudo hacer, y lo malo es que no ha podido hacerlo por el mismo motivo que le tiene arruinando años competitivos en un equipo tan histórico como mediocre.

Nunca he pecado de 'alonsismo' ni lo haré pero lo que vive el español, a pesar de sus decisiones erróneas, cambios de equipo muy cuestionados o teórica mal suerte; es para sentir cierta lastima por su situación. Ver a miles de personas levantarse para aplaudir a un novato que ha venido a vivir una experiencia es memorable. Indianápolis se ha rendido a un piloto que ha querido revalorizarse a si mismo, a su equipo y a una competición que en Europa miramos con cierta chulería y desconocimiento. Comentarios como los de Massa y Hamilton son el ejemplo de que Alonso ha hecho algo que muchos quieren hacer y además lo ha hecho muy bien. Él ha respondido demostrando que puede ganar en una condiciones que no domina; los responsables, protagonistas y aficionados de la IndyCar han cumplido dando una lección de deportividad, compañerismo y cariño a un piloto que vive una frialdad extrema en la F1; pero McLaren y, sobre todo Honda, han errado en el momento de la verdad. Es cierto que esto son carreras y que todo puede pasar pero parece una broma que le pase tantas veces. Estoy seguro de que tampoco quieren ver sufrir así a un piloto como Alonso pero es evidente que si nada cambia el asturiano buscará un asiento en otro lugar convencido de que con los de Woking nada importante podrá conseguir en ninguno de sus monoplazas.

Cuando vi romper a Hunter-Reay una sensación que tenía empezó a crecer. El Honda de los Andretti ya había dado visos de fragilidad en el propio coche de Alonso y que haya vuelto a romper en plena carrera es un duro golpe para un piloto demasiado golpeado por los problemas mecánicos. Un revés que en las 500 Millas de Indianápolis puede ser aún más duro después de ver como su compañero Sato, con el que ha rodado al lado toda la carrera, terminaba ganando la 101ª edición de una cita que tiene marcada para intentar lograr la 'triple corona' del automovilismo mundial. El japonés es la cara feliz de una competición emocionante y que muchos han visto por primera vez a pesar de sus atractivos evidentes: velocidad, adelantamientos e incertidumbre hasta el final. La amarga es la de  un novato Alonso y la de un Servià que lleva años persiguiendo una victoria que se le resiste y que, por desgracia, era un desconocido para muchos hasta que Fernando anunció que compartiría carrera con el catalán. Ojalá pronto llegue el momento que ha vivido Japón con su primer piloto capaz de vencer en el mítico óvalo estadounidense y un compatriota beba leche tras ser el más rápido en cruzar 200 veces por la 'yarda de ladrillos'. Ojalá...

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