Previo Australia 2017: ¿Qué pasó en 2016?

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El inicio de la temporada de F1 de 2016 acabó con diferentes notas para muchas "soluciones" para pasar este año de transición a un 2017 está plagado de cambios. Notas para equipos y organización que en muchos casos son negativas. A pesar de los pocos destellos que atisbamos entre tanta sombra hay que decir que han iluminado bastante y el fin de semana resultó ser bastante interesante con una carrera de alternativas, adelantamientos y sorpresas. Algo de luz que mejoró la terrible sensación de una clasificación aburrida, previsible y sinsentido. El domingo cambió algo ese mal sabor de boca a pesar de que nos hemos llevado un buen susto con el choque de Alonso Gutiérrez. Un accidente que nos impidió comprobar el potencial de McLaren y que cambió por completo el desarrollo de la carrera.

Ya le dediqué tiempo y palabras a una clasificación que acabaría por desaparecer, pero no la analicé en lo deportivo. Con cambios o sin ellos quedó patente que Mercedes mantenía su ventaja sobre sus perseguidores, un grupo en el que entonces sólo estaba Ferrari. Los de Maranello decepcionaron a todos los que esperábamos que estuvieran más cerca de los campeones de 2014 y 2015. Detrás del cuarteto de favoritos que, salvo sorpresas y errores, coparán las dos primeras líneas había un amplio grupo de equipos que lucharán por arrebatar los podios a las dos mejores escuderías. Tras los visto en Australia parecía que Williams Force India tenían un buen comportamiento en clasificación, mientras que Red Bull y Toro Rosso se defiendían mejor en carrera; y con unos McLaren que estaban más cerca de todos ellos; y Renault Haas con capacidad para entrar en la pelea con los de Woking. Sauber confirmó su mal final de 2015 con un inicio de 2016 nefasto que les puso al nivel de unos Manor que querían dejar de ser los últimos de la fila para no desaparecer.

Por suerte, todo el sopor e indignación con la que terminamos el sábado desapareció en unos metros, los que tardaron Vettel Kimi en superar a Hamilton y Rosberg. Perfecta salida de los italianos que aprovecharon los malos primeros metros de Nico y la terrible arrancada de Lewis. Todo se ponía perfecto para ellos pero su color les ha fallado. No hicieron caso al lema de esta página y apostaron al rojo y les falló, en este caso con el color de los neumáticos tras la bandera roja (otra vez su color). El ritmo de Vettel empezó a caer muy pronto y, además, Räikkönen tuvo que abandonar por unos problemas de fiabilidad que pueden ser su talón de Aquiles. El parón no les vino nada bien y sólo alcanzaron el podio gracias a la ventaja que tuvieron sobre sus perseguidores es las primeras citas de 2016. Un grupo comandado por el único Red Bull superviviente, con un Ricciardo inspiradísimo ante su público. Si solucionaban los problemas de fiabilidad que dejaron a Kvyat sin opciones durante todo el fin de semana y Renault aprovechaba también para dar más mordiente a su propulsor (denominado Tag Heuer en el coche austriaco), les tendríamos pronto entre los mejores.

Red Bull comandaba con claridad a aquellos que soñaban con el podio y, de momento, con ventaja sobre unos rápidos Williams que destrozaban sus neumáticos y sobre unos "hermanos pequeños" que, entonces, eran los que podían pelear por liderar ese grupo de perseguidores con la marca estrella de la bebida energética. Los dos Toro Rosso fueron los más perjudicados por la bandera roja y las dos últimas plazas de puntos resultaron ser poco premio para su comportamiento. Pudo ser menor el botín de puntos por culpa de un Verstappen que se pasó de agresivo y casi se lleva por delante a un Sainz que adelantó cuando pudo, que contuvo a rivales como Hamilton con firmeza y que no mereció los mensajes de su compañero por la radio. El holandés es muy rápido y talentoso pero necesitaba leer mejor las carreras y respetar al resto de pilotos. Ambos terminaron detrás de Bottas con el otro Williams, del Force India de Hulkenberg y del único Haas que quedaba en pista. La sexta plaza de Grosjean era un gran logro para un equipo debutante que acertó en la estrategia donde otros erraron.
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Sin puntos se quedaron los dos Renault, algo esperado, pero con un novato como Palmer que superó a Magnussen con claridad. Pérez tuvo una actuación discreta y demasiados problemas en sus frenos, y tras él, un Button que vio como su carrera se iba a pique en el momento que su compañero se estrellaba. Aquí hay que detenerse para alabar la extraordinaria seguridad que demostró el McLaren en el accidente de Alonso. Todo se quedó en un susto y los lógicos dolores que provoca un golpe de tal calibre, aunque lo que más le dolió al español y a su equipo era lo que les va a penalizar tener que cambiar elementos como el motor sin acabar la primera carrera. Además teníamos a los de Woking con los puntos cerca de ser una realidad en ambos coches y con un ritmo y unas sensaciones infinítamente mejores que las que se vieron en todo 2015 (excepto en Hungría). Sabor agridulce para McLaren y Alonso, que hubieran celebrado como una victoria haber entrada con claridad en los puntos y se fueron con un coche destrozado y sin saber dónde estaba su límite.

La carrera, quitando imprevistos, fue bastante emocionante y, aquí sí, había que alabar los cambios: tres compuestos de neumáticos en lugar de dos, menos automatismos en la salida, y comunicaciones por radio más limitadas. Una locura que, combinada, permitió a Ferrari dominar al inicio y a Mercedes devolverles la jugada a nivel estratégico. Y quien mejor lo aprovechó fue Rosberg. Otro doblete para los de la estrella y el cuarto que el germano firmaba por delante de Hamilton. Hasta que Nico encadenó su tercera victoria consecutiva en 2015, todos los pilotos con tres o más triunfos consecutivos habían sido campeones. Con la de Albert Park en 2016 ya sumaba 4 victorias seguidas y era el ejemplo perfecto de como un fin de semana sombrío podía acabar en lo más alto gracias a algún destello.

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