A la tercera... va la perdida. McLaren-Honda dudas y más dudas

Como muchos, intenté no tener en cuenta demasiado lo vivido con McLaren-Honda en 2015 y 2016; también fui positivo, aunque me eché a temblar, cuando escuché aquello de "rediseño total del motor"; y me esperancé al ver el aspecto del MCL32. Busqué un hueco para colocar todas esas piezas en el lado de los pros y no en el de los contras. Y tras el 'filming day' me alegré al pensar que todo podía ser así y que un equipo como McLaren estaba en la dirección correcta. Era impensable pensar que alcanzase a los favoritos pero ¿por qué no acercarse y dar algo de guerra? Sí, el domingo acabé el día creyendo que algún podio sería posible e, incluso, una de esas victorias en un fin de semana desfavorable para el resto, y aprovechado con inteligencia y suerte.

Pero llegó el lunes y pronto, demasiado pronto, empezaron los rumores. Ante los derrotistas y personas que buscan hacer sangre ante cualquier situación estaban los que pedían calma y tranquilidad. Estudié sus "argumentos", escuché a quienes tienen el privilegio de vivir estos test en directo y lo que nos querían contar los protagonistas. Después de este proceso y de recordar situaciones similares saqué una conclusión clara: apenas había espacio para la cautela. El nuevo McLaren reúne todos los ingredientes necesarios para un nuevo fracaso. Tras leer esto habrá quienes me encuadren en el grupo de los pesimistas y no, no es cierto. Aún mantengo la mínima esperanza de que ocurra un milagro, de que me sorprendan; más o menos que hagan lo que está consiguiendo Ferrari, que ante unas perspectivas terribles y un coche que no me sorprendió logren entusiasmarme (que no volverme loco, que a los italianos no me los termino de creer tan arriba..., ojalá lo estuvieran).

Depósito de aceite, fallo de diseño, falta de potencia, vibraciones, que el chasis no es tan bueno, la aerodinámico tampoco es para tanto... Seguro que se me olvida alguno de los problemas que ya se achacan al MCL32 y, además, hay que añadir los discursos paralelos de los pilotos, los jefes de McLaren y los de Honda. Los primeros apenas pueden ocultar su decepción, uno por vivir el final de un sueño esperado durante 3 años y el otro por ver que su apuesta de futuro puede acabar con eso, con su futuro en la F1. Los segundos dan palos de ciego confirmando y desmintiendo problemas; y los terceros se dedican a decir que saben lo que pasa, luego que no, y acaban pidiendo perdón a Alonso, a Vandoorne y a todo el mundo por unos problemas que no ha quedado claro si conocen o no.

A estas alturas de la película me creo a pocas personas y después de varias décadas siguiendo y aprendiendo de Fórmula 1 es casi imposible que no identifique los síntomas de un equipo que va a vivir una temporada terrible, a pesar de los ligerísimos síntomas de mejoría de las dos últimas jornadas que han tenido más que ver con los problemas ajenos que con las bondades propias. McLaren apunta bajo y aunque nos quedan cuatro días más de pruebas en los que que podremos despejar alguna que otra incógnita, porque será imposible predecir el rendimiento exacto de cada equipo en Australia; lo cierto es que parece impensable que logren mejorar, o incluso mantener, su sexto puesto de 2016. Sólo el discreto inicio del Toro Rosso de Sainz y los problemas financieros de Sauber les colocan en la "pelea" con estos dos equipos por evitar ser los últimos.

Mucho tiene que cambiar la situación en cuatro días de descanso entre test y en las otras cuatro jornadas de pruebas para escalar posiciones. Tienen que admitir y encontrar los problemas, porque nadie en su sano juicio se cree que no pase nada con ese motor cuando piden perdón por ello y en horas sale otra persona a decir que no existe ningún problema. El espectáculo de declaraciones cruzadas llega a ser bochornoso para el aficionado a la F1. Ojalá lo consigan y nos den una alegría a unos seguidores esperanzados con la posibilidad de ver una competición con varios equipos con posibilidades de alcanzar podios de forma regular.

La última frase del anterior párrafo esconde una ilusión recortada porque yo quería ver cómo surgían candidatos a destronar a Mercedes pero creo que me voy a tener que limitar a asistir a una temporada más con un actor principal, un par de secundarios y muchos extras. Al mismo tiempo que me despierto del sueño-pesadilla de McLaren lo hago del de Red Bull, aunque con los austriacos me queda la referencia de 2014, con unos test horribles que acabaron en un digno subcampeonato. Ferrari, sin embargo, y aún conociendo lo amigos que son de probar con menos carburante que el resto, sus tiempos, fiabilidad y sensaciones me gustan.

Sé que con los italianos no soy demasiado objetivo dado mi 'ferrarismo' declarado y también sé que me puedo llevar un chasco, ¡pero qué narices!, dejadme tener una pizca de ilusión y esperanza. Y tiene que ser una pizca porque la marca de la estrella mantiene su papel de favorito con firmeza y hasta arrogancia. Nos tendremos que entretener con ver si algún extra como Force India, Renault o Hass entra como secundario (no confío demasiado en Williams), o seguir soñando con que lo de McLaren es un guión de cine en el que llegan a Australia y dan la campanada en un podio con Ferrari y Red Bull, y unos Mercedes boquiabiertos... Por aquello de que la realidad supera a la ficción.

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