Malasia 2016: Hamilton "quema" el mundial y Ricciardo encuentra recompensa

Espectáculo completo en Sepang en todos los frentes. Vettel cambiaba la decoración de la carrera en una primera curva en la que pecó de agresivo y optimista. Arruinó todas sus opciones de acabar al destrozar la suspensión de su Ferrari contra Rosberg, al que le arrebató todas las posibilidades de pelear por una victoria que pasaba por presionar y atacar a su compañero y máximo rival por el mundial de 2016. Visto lo visto después, la maniobra de Sebastian también acabó con el sueño de Verstappen de celebrar su 19º cumpleaños con su segunda victoria en F1, aunque Max casi aseguró el podio con un buen par de adelantamientos antes y después del coche de seguridad virtual. Buenas maniobras del holandés que, con el paso de las vueltas, se demostrarían más importantes.

Hamilton parecía tener la victoria asegurada pero la carrera de Malasia se guardaba su mayor sorpresa. El motor del británico echaba humo cuando inició la vuelta 41 y ardió. Lewis no se lo podía creer en ese mismo momento ni tampoco después. Aunque después matizó sus palabras llegó a insinuar que está siendo boicoteado para no ganar su cuarto título mundial. Habrá opiniones de todos los gustos pero me parece muy improbable que Mercedes ponga en riesgo a uno de sus pilotos para beneficiar a otro. Estoy seguro de que muchos quieren que Rosberg triunfe, sobre todo para que Hamilton no siga ejerciendo su monopolio, pero no creo que lo busquen a través de artimañas, trampas y maniobras extrañas. Entiendo la frustración del británico al perder la oportunidad de volver a ponerse por delante de su compañero pero no que crea que hay una mano negra que le perjudica a propósito.

El incidente de la primera curva y la rotura del motor de Hamilton propiciaron que el ganador no fuera uno de los pilotos de Mercedes. Los mejores colocados eran los dos Red Bull. Entre ellos, el que salió mejor parado del caos inicial fue Ricciardo. Al australiano parecía devolverle la sonrisa una suerte que había sido esquiva durante el resto de la temporada. Verstappen le presionó y llegó a solicitar un cambio de posición porque "venía con más ritmo". Daniel se negó, con razón, y bien que hizo. A la postre se demostró que su lucha sería por la victoria y que la estrategia del ganador era la más adecuada. Si hubiera cedido la posición a Max dudo que después el holandés hubiese hecho lo mismo cuando Ricciardo le hubiese presionado en las últimas vueltas con unos neumáticos en mejores condiciones.

La victoria del australiano y los podios de Verstappen y Rosberg fueron más que merecidos. Unas posiciones que dejaron en evidencia a Ferrari. A la cuestionable actuación de Vettel hay que añadir un discreto papel de Kimi, que ni con la penalización de 10 segundos al líder del mundial pudo asaltar la última plaza del cajón. Los de Maranello no levantan cabeza y la mínima dosis de paciencia que ganaron los 'tifosi' con la llegada de Sebastian se ha desvanecido y los seguidores cada vez están más defraudados con una situación que no mejora. Un podio en siete carreras es un botín escaso para un equipo que había prometido luchar por el título.

A no demasiada distancia de los italianos estuvo el Williams de Bottas y los Force India. El finés aprovechó una estrategia arriesgada que resultó ser acertada y Pérez hizo lo propio tras una buena clasificación y una inmejorable salida. Gran arrancada pero nada comparable a la de Alonso. El español repitió la remontada de Spa, desde la última posición de la parrilla de salida a la séptima. Está claro que si el asturiano sale bien y usa con decisión los juegos de neumáticos que se ahorra por no disputar la clasificación, exprime las escasas bondades que todavía ofrece el McLaren. El otro coche de Woking también puntuó aunque gracias a una buena posición en la parrilla porque sus gomas usadas no le permitieron a Button demasiadas alegrías.

La zona de puntos la cerró Palmer, que se estrenó entre los 10 primeros. Buena carrera del de Renault que no le sirve para tapar un año decepcionante. El británico estuvo cerca de perder ese punto acechado por un Sainz que sacó todo el jugo a un Toro Rosso que no tiene pinta de volver a puntuar. 

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