Japón 2016: Emoción y decepción

Suzuka fue el escenario perfecto para ejemplificar que la emoción de unos es la decepción de otros. El mayor decepcionado, o debería serlo así, se llevó trofeo... cosas de la vida. Hamilton llegaba a Japón con la necesidad de recortar puntos al líder del mundial y firmó un fin de semana muy gris y polémico. Tras las insinuaciones (con desmentido posterior) de sabotaje, lo que menos necesitaba era todo lo que pasó. Aunque no veo nada malo en su comportamiento durante la rueda de prensa creo que no era el momento, y menos aún con su reacción posterior. Lewis debería estar acostumbrado a aceptar (y pasar) de algunas críticas absurdas a su forma de vivir la vida y el deporte; no tendría que haber lanzado su castigo a la prensa, y menos si sabía que no iba a poder cumplirlo como el quería. Y lo que es peor para él: no estuvo en ningún momento al nivel de Rosberg. Nico le dio una lección en los entrenamientos, y en clasificación aguantó el esperado ataque del británico con una vuelta perfecta para anular el también genial giro de su compañero.

Superado, descentrado y presionado. Así llegó a la salida y así pasó lo que pasó. Hamilton arrancó terriblemente mal y realizó una remontada tranquila para no quedarse sin sumar puntos y esperar que el destino le regalase un abandono de su compañero, como el que él sufrió una semana antes. Pero eso no ocurrió y la distancia entre ambos se dispara a los 33 puntos, poca cosa cuando restan 15 carreras pero algo serio cuando son 4 las citas que faltan para el final. Al germano le basta con acabar detrás de inglés para vencer. Aunque Lewis se lleve las cuatro victorias, Nico podría ganar el mundial con 3 segundos puestos y un tercero. El mundial es cosa de los dos y el de constructores ya lo tienen en el bolsillo.

Entre ambos se colocó Verstappen. Buena actuación del holandés que contuvo a Hamilton e impidió la pequeña remontada de los Ferrari. El buen papel de Max, aunque muchos digan lo contrario, no fue nada del otro mundo. Empiezo a estar cansado de tanta voz experta y tanto medio de comunicación que endiosa al joven piloto de Red Bull. ¿Es bueno? Mucho. ¿Puede llegar a ser campeón? Pues claro. ¿Pero es necesaria tanta alabanza y tanta defensa de lo indefendible? Creo que no. A mi parecer se le está mimando y cuidando en exceso, cuando ni lo necesita él ni la competición, y en muchas ocasiones cuando realiza maniobras que no deberían ser tan aplaudidas como lo son.

Su segunda plaza contrasta con la sexta de su compañero. Ricciardo se vio superado en la primera vuelta por dos coches y eso le penalizó durante el resto de la carrera. Esta mala salida y la estrategia errática de su equipo le dejó sin pelea con los Ferrari. Los italianos se recompusieron después de que ambos coches tuvieran que retrasar su posición de salida por diferentes motivos pero no llegaron a culminar sus pequeñas remontadas. Podían haber alcanzado el podio pero volvieron a errar con la estrategia, sobre todo con un Vettel que perdió en 'boxes' todo lo que ganó en pista; porque Kimi aprovechó los titubeos del australiano de Red Bull para acabar tras su compañero y mantener vivas las pocas opciones que tienen de alcanzar el subcampeonato de constructores, posición que los austriacos mantienen con 50 puntos de ventaja.

Menos distancia tiene el cuarto equipo clasificado sobre el quinto. Force India aprovechó su posición en parrilla y una buena salida de su pilotos para superar a los dos Williams. En una carrera en la que no hubo incidentes graves ni abandonos, la posición de Pérez Hulkenberg es muy significativa. Superaron con creces a Bottas Massa y siguen distanciándose de los de Grove. El único consuelo para el brasileño es recuperar la décima plaza del mundial de pilotos que le arrebató Alonso en Malasia.

Lejos de los puntos estuvieron todos los demás, salvo Grosjean. El Haas clasificó bien y el galo se mostró competitivo pero en la salida perdió casi todas las opciones que tenía de puntuar. Antes las perdieron los Toro Rosso y los McLaren. Decepcionante papel de ambos equipos, algo esperada en el caso de los italianos pero no así de los británicos. Ni Alonso ni Button pudieron clasificar bien con un coche del que se esperaba mucho en tierra de Honda. Suzuka fue un calvario para ambos desde el principio. Ninguno avanzó en la salida y eso les penalizó durante toda la carrera. Alonso estuvo bloqueado detrás de Massa en los primeros giros, de Kvyat después y de Ericsson al final. Mala actuación también de Sainz, perjudicado por el tráfico y la escasa potencia de su motor.

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