Previa Malasia 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

Mi "ferrarismo" acabó complacido con la victoria de Vettel en Malasia 2015 por lo que significaba para el equipo que apoyo desde niño y la competición que, bajo mi punto de vista, perdía (y pierde) credibilidad y espectáculo por maniobras oscuras ajenas al deporte en si. La primera victoria de los de Maranello en 22 meses era un buen síntoma pero... no nos podíamos volver locos. No se podía traducir como el final de la hegemonía de Mercedes ni como la inclusión de Ferrari para ser candidatos al título de la F1 en 2015. El rendimiento del coche, del piloto y de la estrategia en Sepang fueron óptimos, y todo unido permitió que Sebastian ganara su primer GP vestido de rojo, pero había que ser cauteloso. El inicio de 2013 también nos dejó la sensación de que Alonso podía disputar aquel campeonato al Red Bull del que hoy es su sustituto, y recordemos que aquel año el asturiano salió de la 8ª cita con 21 puntos de desventaja sobre el germano y que acabó perdiendo otros 134 puntos en las 11 pruebas restantes. Es evidente que iba a ocurrir lo mismo, pero tengamos cuidado a la hora de echar las campanas al vuelo.

Ese buen rendimiento de Ferrari en los inicios de 2013 penalizó a la 'Scuderia' en 2014. Si hubiesen visto que ese año tenían imposible pelear por el mundial es muy posible que en la primera campaña con los nuevos V6 no hubiesen firmado el papel tan desastroso que terminaron logrando, y ahora no tendríamos que escuchar a los que vociferan que Alonso era malísimo para los italianos, otros que tachan al español de gafe, o a aquellos que insinuaban que el coche de 2015 va bien por la herencia del asturiano. A los tres grupos les dije que se equivocaban. Antes de soltar sentencias tan partidistas, viciadas por el fanatismo o el odio, y alejadas de cualquier hecho o dato realista, siempre pido un poco de sentido común. Me llegaba a molestar (y sigue haciéndolo) el debate absurdo sobre la conveniencia o no de la continuidad de Alonso en Ferrari. ¿Conveniente para quién? ¿Para Alonso? ¿Para Ferrari? ¿Para la F1? ¿Para los aficionados? Yo lo tuve muy claro: si su despedida y la llegada de Vettel propiciaba que dos equipos como Ferrari y McLaren se pusieran las pilas para volver a ser competitivos estoy muy satisfecho y creo que los protagonistas, si aún no lo están, estarán satisfechos.

Estaba encantado como ferrarista de volver a ver un coche rojo cruzando el primero la línea de meta y eso que Vettel seguía, y sigue, sin ser plato de mi gusto. Como aficionado estaba feliz por ver que puede haber un equipo que puede plantar cara a los Mercedes. Como compatriota de Alonso estaba entusiasmado por ver que puede formar parte de un proyecto que ilusiona a millones de personas que vibraron con una de las épocas más recordadas de la F1. En España somos muy refraneros y estoy seguro que los mismos que ahora dicen que "mejor pájaro en mano que ciento volando", si el McLaren acaba siendo competitivo algún día cambiarán su discurso por el que reza que "el que no arriesga no gana". Espero que lo terminen haciendo porque, igual que estaba contento por ver que el Ferrari parecía ser una alternativa a los Mercedes, espero que los de Woking pronto estén dando guerra. E iba más allá, ojalá Toro Rosso diese otro paso más y se colase entre los mejores, y que a ese grupo volvieran los Williams y los Red Bull. Imagino, anhelo, sueño con una F1 en la que 5 o 6 coches sean capaces de pelear por 'poles' y victorias, y sí, me siento utópico, pero me saca una sonrisa de esperanza. No tengo nada en contra del equipo de Hamilton y Rosberg pero quiero que, aunque sean los que cuenten con el mejor coche, haya otros que les hagan temblar al verlos en el retrovisor.

Con Ferrari era cauto, lo sé; con Williams escéptico; y con Red Bull... si era realista también lo era pesimista. Alonso pecaba de cierta frustración cuando decía ese fin de semana en Sepang que la mejoría de Ferrari era, en gran parte, responsabilidad del "bajón" de los de Grove y los de Milton Keynes. Los británicos perdieron un poco el rumbo que les llevó a ser una alternativa que nunca se terminó de confirmar en 2014 y que, en 2015, puede acabar por descartarse del todo. Y los austriacos de la bebida energética, salvo milagro, podían vivir un auténtico calvario. En 2014 se vio muy pronto que su etapa de hegemonía había pasado a la historia y que su estrella podría probar fortuna en otro equipo, algo normal tras 6 años en el mismo. Las tensiones que se crearon con Renault desde la pretemporada de 2014 crecieron de forma exponencial y era evidente que en su futuro sólo aparecía una palabra: ruptura. Aunque entonces sólo nos basábamos en conjeturas y sospechas, parece que el proveedor francés de motores busca volver a contar con equipo propio a través de la filial de los austriacos, y era a ellos a los que entregaría el mejor material. No nos confundimos mucho cuando los galos acabaron adueñándose de Lotus, motorizando a Red Bull bajo las siglas Tag Heuer y obligando a Toro Rosso a montar propulsores obsoletos y sin capacidad de mejora en 2016.

Nos teníamos que fijar en 2008 para ver una temporada en la que Toro Rosso terminase por delante de Red Bull. Está claro que lo lograron por el superlativo rendimiento de los primeros en la carrera de aquella temporada en Monza en la que Vettel ganó por primera vez, y con Ferrari... bueno, con motor Ferrari claro. Es curioso recordar como aquel lluvioso fin de semana de septiembre los coches de los dos "Sebastian" clasificaron en la 'pole' y en 4ª posición cuando en las 13 carreras anteriores se habían quedado, ambos coches, sin llegar a la Q3 en 8 ocasiones. El domingo, Bourdais se desinfló por completo pero no Vettel, que logró su primera victoria con un coche heredero del Minardi y una especie de versión "B" del Red Bull que trabajaba por desarrollar un coche campeón. Muchos dijeron entonces que fue una maniobra de los austriacos para que el germano lograse un buen resultado antes de dar el salto al equipo "A"; que rogaron a Ferrari (motorista de Toro Rosso entonces) para que les entregase un motor "pata negra" para aquella carrera. Menciono este curioso (y conspiranoico) hecho porque sólo algo tan curioso (y conspiranoico) puede explicar que el pez chico se estuviera comiendo al grande este año, y es que lo de Red Bull podía haber rozado el ridículo.

Y digo rozar porque al equipo de Ricciarco Kvyat sólo les podía salvar un desastre mayor. McLaren, entonces, lo era sin duda. Estaba tan seguro de ello como de que no lo sería para siempre. Sólo esperaba que su nuevo matrimonio con Honda terminara pronto con sus preparativos, que comprara sus flores, eligieran el lugar de la ceremonia, se casasen, lo celebraran y que la luna de miel no tardara en llegar. Eran y son una gran pareja pero están tardando mucho en pasar de la etapa inicial en la que todo es muy bonito aunque te conozcas tanto como a cualquier otra persona del planeta, a aquella otra en la que tienes que trabajar por la relación, conocerte y esforzarte por corregir errores mutuos para que todo no acabe en discusiones y una despedida. Creo que tienen futuro juntos porque su primer matrimonio fue como fue pero no se puede vivir de recuerdos. Alonso y Button son veteranos y expertos por lo que están teniendo paciencia, mucha, aunque al británico ya no le hará falta más. Espero que no al español no se le termine gastando porque será un síntoma de que la cosa funciona y creo que si funciona... lo hará bien. No pecó del optimismo exagerado de McLaren y sus pilotos, de aplaudir dar 20 míseras vueltas, pero viendo aquellos tristes datos y analizándolos, entonces ya creía que podían ser muy competitivos, lo que no me esperaba es que tuviera que esperar tanto para verlo.

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