Previa Gran Bretaña 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

No me extrañó que Hamilton sonriera como hacía tiempo que no lo hacía. Sudó para lograr una victoria que tenía fácil gracias a una 'pole' brillante lograda el sábado, y que se quedó en nada tras una salida excepcional de los dos Williams. Massa y Bottas superaban a los dos Mercedes en unos primeros metros espectaculares. El brasileño mantuvo la primera posición pero no así el finés. La primera vuelta ya había comenzado con sorpresa, con la ausencia de Nasr, y acabó con otros tres monoplazas menos después de un choque en cadena en la curva 3. Cuando el coche de seguridad se retiró, Hamilton intentó recuperar la primera plaza pero lo que consiguió fue perder la segunda. La carrera era una auténtica locura con los dos Williams por delante de ambos Mercedes, y con un Hulkenberg haciendo tapón a unos Ferrari, Red Bull y también unos Toro Rosso con más ritmo que perdieron a un Verstappen con exceso de impaciencia.

La calma se instaló poco a poco y a algunos les vino muy mal, sobre todo a los Williams. Primero erraron al decidir que sus pilotos lucharan, luego que no, y al final a medias. Una indecisión que continúo al no adelantarse con uno de sus pilotos a la jugada lógica de los Mercedes. Hamilton recuperó el liderato y sólo era cuestión de tiempo que también perdieran el resto de plazas de podio. Rosberg, muy combativo, y Vettel, con una estrategia acertada bajo la lluvia, les bajaron de un cajón que hubieran podido ocupar en lo más alto. Falta de ambición y, sobre todo, de visión para rentabilizar una de los pocas oportunidades que los líderes dan al resto de poder lograr una victoria. Problemas que, a menor escala, sufrieron los hombres de Force India. Aún así, cuajaron una buena actuación para mantenerse en pista y puntuar para alejarse de unos Lotus que empezaban a acechar su quinta plaza en el mundial de constructores y que, en Silverstone, sufrieron una tremenda debacle con sus dos coches fuera en la primera vuelta.

Hundimiento como el que tuvieron los motorizados por Renault. A la salida de pista del impetuoso Verstappen hubo que sumar los abandonos de Ricciardo Sainz. El español hubiera podido pelear por la quinta plaza que rozó Kvyat gracias a los chaparrones intermitentes que aparecieron en la última media hora de carrera. El madrileño es muy bueno en estas situaciones, al igual que un Merhi que dejó en evidencia que Stevens era el peor piloto de la parrilla de 2015. La lluvia demostró que el de Castellón tiene manos y también estuvo cerca de propiciar que Bottas perdiera la quinta plaza cuando sólo unos minutos antes peleaba por la victoria. Sauber tampoco tuvo su día: a los problemas iniciales que dejaron a Nasr en el garaje se sumó la inconsistencia de un Ericsson que fue penalizado por la nefasta estrategia de su equipo, que no supo aprovechar la arriesgada jugada de McLaren en búsqueda de los puntos que, por fin, pudo sumar Alonso en su regreso al equipo británico.

Los de Woking ya tenían puntos con sus dos coches y, aunque su valor era nulo para un equipo con su historia y pretensiones, eso les permitía justificar con alguna cifra tanto optimismo de cara a un futuro que desde fuera se observa con incredulidad e, incluso, ansiedad. Ser el 10º de 13 coches no es para tirar cohetes, pero visto lo visto sí. Consiguieron que un coche lastrado por un golpe en los primeros metros llegará y, lo que es más importante, con un motor que tenia las horas contadas y con el que no estaba previsto disputar la carrera. La arriesgada estrategia funcionó gracias a las manos expertas de un Alonso que aguantó con sus neumáticos intermedios convertidos en unos desgatados 'slicks' sobre una pista más seca que mojada. Un punto que les supo a gloria después de otro fin de semana lleno de problemas, rumores y desmentidos.

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