Hungría 2016: Hamilton recupera el trono

Hungría suponía el 'paso del ecuador' de la que se convertirá en la temporada con más carreras de la historia de la F1. Una cita que podía significar el final del liderato para Rosberg, y así ha sido. Hamilton ha logrado sobreponerse a un duro fin de semana en el momento más decisivo: la salida. La 'pole' del germano se quedaba en nada gracias a unos primeros metros que el británico recorrió con inteligencia y contundencia. Lewis atacó a su compañero y mantuvo detrás a tres coches que salieron mejor que los Mercedes. El campeón y, desde es momento, líder del campeonato de 2016 ha invertido un comienzo de mundial en el que había generado muchas dudas. Desde el 'cero' de los dos chicos de la marca de la estrella el clima interno se ha enrarecido hasta el extremo y eso es algo que beneficia a Hamilton. El enfrentamiento le va bien, en la pista y fuera de ella, y hasta es capaz de llevar a su terreno el anuncio de la renovación de Rosberg y su polémica 'pole' bajo las banderas amarillas en Hungaroring. Los fallos de Lewis pasan más desapercibidos y logra que los de su compañero sean conocidos y debatidos. El germano consiguió invertir esta tendencia cuando su vecino de garaje ya era campeón de 2015 y si no lo hace ya puede ver cómo le ocurre lo mismo este año.

A pesar de los intentos de Red Bull, el poderío de Mercedes esta temporada es aún más claro que en las anteriores. Ricciardo no se baja del podio húngaro desde que ganó en 2014. El australiano presionó a los líderes desde el inicio, tanto que pudo llegar a comandar la carrera en la primera curva. Con un ritmo inferior al de los germanos se vieron obligados a arriesgar para intentar vencer y mantener tras ellos a otros rivales. La apuesta arriesgada les costó a los dos coches de las bebidas energéticas tener que sufrir en la parte final de la carrera para mantener sus posiciones. Sufrieron pero se mantuvieron y eso les permite estar a un punto del subcampeonato de constructores.

Esa segunda plaza en el mundial la tiene todavía Ferrari. Muchos seguidores de la 'Scuderia' nos encontramos muy preocupados con la tendencia que observamos en los italianos: no han logrado ninguna victoria, su posibilidad de alcanzar una 'pole' parece utópica, cada vez están más lejos de la cabeza y más cerca de la 'clase media' de la parrilla. Además se percibe un clima cada vez más tenso dentro del equipo. Vettel se muestra impaciente y Kimi está contribuyendo, sin querer, a que su compañero se empiece a desquiciar. El germano se quedó sin podio y el sábado tuvo que escuchar como Alonso decía que podía haberle superado en clasificación. Su predecesor pecó de optimista pero sabía a quiénes lanzaba el mensaje. Su antigua casa repite los problemas que ya tenía cuando el español era su líder pero el tiempo sigue avanzando y los hace más graves.

Si en Maranello guardan el champán, en Woking sólo piensan en qué fecha podrán descorcharlo. McLaren ha aprovechado un terreno y unas condiciones favorables para ejemplificar cómo van dando pasos hacia delante. Las declaraciones del asturiano tras su séptimo puesto en la clasificación con trompo incluido no estaban tan cargadas de realidad como de ilusión. Ser el quinto, incluso al cuarto mejor equipo ya no parece algo tan descabellado; pero sí alcanzar al tercero. La posición de salida de Alonso y Button, y la de la llegada del español son un síntoma de que el podio en 2016 parece imposible pero también que en 2017 puede ser algo más que habitual si su progresión continúa.

Buen papel del asturiano y también de su compatriota. La octava posición de Sainz tiene un tremendo mérito después de un fin de semana que se preveía difícil y pone en valor al madrileño aún más de lo que lo estaba hasta ahora. Ahora mismo está en el 'top 10' con un coche que, como reconoce el piloto español, está por detrás de los 3 mejores equipos (algo obvio) y también de Force India, McLaren y, en ocasiones, de Williams.

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