Rusia 2016: A la tercera llegó la diversión

Después del sopor de 2014 y 2015, Sochi nos ha ofrecido la primera carrera entretenida sobre su asfalto. Se esperaba guerra en la segunda curva y la hubo. Con Hamilton 10º y Vettel 7º, se preveía un ataque de ambos para recuperar posiciones. El británico ha salido indemne de la pelea pero no así el germano. Sebastian, en esta ocasión con razón, se puede quejar de la actitud de Kvyat. El ruso quería hacerlo bien en casa, su coche no ha respondido y ha chocado contra el Ferrari número 5 en la segunda curva. No contento con eso le ha echado de pista unos metros después. Se ha disculpado con demasiadas excusas por unas maniobras que le han costado un 'drive-through', que después de ver otras sanciones, se antoja muy corto castigo.

Rosberg se ha escapado y ha aprovechado los incidentes para que la distancia con sus perseguidores fuera más que cómoda. El alemán no para de batir registros y reafirmarse como candidato al título, aunque no olvidemos que ¡restan 17 citas más! En Rusia ha logrado su primer 'grand chelem' después de conseguir su 24ª 'pole' sin oposición, y reafirmarse el domingo con la 16ª vuelta rápida, liderando las 53 vueltas dadas a Sochi y con su 18ª victoria. De esos 18 triunfos, los últimos 7 han llegado de forma consecutiva, con lo que iguala los registros de Schumacher en 2004 y Ascari entre 1952 y 1953; y se queda a dos de las 9 carreras en las que Vettel ganó de forma consecutiva en 2013. Dos compatriotas, Nico y Sebastian, que son la cara y la cruz del GP.

El de Mercedes ha dominado con la firmeza que antes nos maravillaba de su compañero. Rosberg está teniendo fortuna, es cierto, pero lo está aprovechando con un gran estado de forma y una mentalidad ganadora. Los problemas y los errores están en el garaje de al lado, y eso le permite sacar 43 puntos de ventaja. Son muchos, pero muy pocos a estas alturas de la temporada. Como ya dije después de China, más que la distancia numérica, lo que hace que Nico sea el aspirante más serio al campeonato es su actitud y su forma de afrontar las carreras, un espíritu y una tendencia ganadora que le ha arrebatado a Hamilton.

El coche alemán es imbatible, se mire por donde se mire y su principal perseguidor se diluye entre problemas y accidentes. Ferrari pierde terreno y ve como, cada carrera, aparecen nuevos rivales. Si en China fue Red Bull el que empezó a dar guerra, en Rusia ha sido Williams. Si los italianos no solucionan sus problemas pueden ver como Mercedes se alejan en el horizonte y el resto se acerca por el retrovisor. Sin Vettel en pista, Kimi se ha dormido en los momentos clave de la carrera. Sólo la falta de ritmo de los de Grove le ha asegurado un podio para el que estaba predeterminado. Los italianos están lejos de incomodar a Mercedes y parece que el matrimonio idílico entre sus dos pilotos, el equipo y la afición comienza a resquebrajarse.

Con los Red Bull penalizados por los incidentes que inició uno de ellos, Williams ocupó las plazas más cercanas al cajón. Bottas lo rozó y Massa soñó con él, pero nada más. Fueron el tercer equipo, pero lejos del segundo y también del pelotón que ha peleado por completar una zona de puntos. Una lucha que, por fin, ha conseguido que una carrera en Sochi fuera entretenida. Casi todos han estado en esa pelea, todos menos un sexto clasificado que se ha escapado y los rezagados.


Ese sexto clasificado ha sido un Alonso que ha aprovechado una magnifica salida y los incidentes ajenos para demostrar que su McLaren puede entrar en los puntos con mucha más asiduidad. Es cierto que se ha visto favorecido por los incidentes de la primera vuelta, pero no lo es menos que su ritmo ha mantenido a raya a sus perseguidores. Ahora mismo son el séptimo equipo clasificado y no parece nada descabellado pensar su objetivo está en acabar el año en quinta posición. Con los puntos del español y el de Button en Rusia pueden soñar en Woking con un futuro en el que no se den por satisfechos por un puñado de puntos. Sus esperanzas están puestas en 2017 pero no les vendría nada mal pelear por algún podio este año. Una carrera loca en un escenario propicio podría acercarles a ese objetivo e inyectar de moral a una escudería necesitada de buenos resultados para afrontar esta y la próxima temporada con esperanzas renovadas.


No ha sido el día para los equipos italianos. Ferrari ha sufrido, pero sobre todo Toro Rosso. Antes del abandono de Verstappen hemos visto a un Sainz al que, otra vez, le ha pasado de todo. Los dos tenían ritmo para puntuar con facilidad y poner en aprietos a los Williams, pero no ha sido así. El holandés reportaba problemas desde la vuelta de formación y se confirmaron a 20 giros del final. El español realizó una salida espectacular y se escapó de los problemas... o eso parecía. Una pieza del Red Bull de Kvyat se coló dentro de su monoplaza y le penalizó en varios aspectos: motor y aerodinámica. Y para rematar, los comisarios le impusieron una de las sanciones más estúpidas que recuerdo por un mínimo toque sin intención, culpa ni consecuencias. Uno de esos absurdos en los que incurre una FIA que aboga por el espectáculo pero penaliza de forma injusta y arbitraria a los pilotos.

Sainz hubiera puntuado sin problema de no ser por tal cúmulo de despropósitos. Sin él ni su compañero, con Vettel fuera y los dos Red Bull perdidos entre los accidentes y una estrategia horrible; la pelea por los puntos podía tener buenas recompensas. McLaren se llevó la mejor porción pero no fueron los únicos que "pescaron en río revuelto". Magnussen sacó petróleo de un Renault que se tendrá que conformar con un 2016 a la espera de que los resultados les caigan del cielo. En Rusia así ocurrió y el danés se mantuvo en una séptima posición muy meritoria. Apenas sufrió el acoso de un Grosjean que volvió a colocar a los debutantes de Haas en los puntos; ni de un Pérez que logró los primeros puntos de Force India de 2016 después de firmar un fin de semana magnífico.

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