Previa Mónaco 2016: ¿Qué ocurrió en 2015?

Desde el sábado previo a la carrera de 2015, algunas personas se empeñaron en dotar de interés extra a una carrera de F1 que pudo haberse convertido en un espectáculo soporífero. Algunos lo hicieron con argumentos deportivos y otros... Otros lo consiguieron con decisiones absurdas, precipitación y errores de bulto. El sábado, Pérez puso una de las notas de competitividad más sorprendente de todo el fin de semana, justo por delante de un Sainz que (para mí) fue excesivamente penalizado por cometer un error por el que no sacó ningún provecho. El de Toro Rosso tenía la oportunidad de hacer una gran actuación pero los comisarios se empeñaron en ser protagonistas en Mónaco. Una reprimenda por saltarse el pesaje o unos puntos menos en ese carnet que no vale para nada hubiera sido más comprensible.

Eso el sábado, porque el domingo siguieron empeñados en fastidiar, sobre todo a los pilotos españoles. Si alguien entendió que sancionaran a Alonso por tener su coche por el interior y con la posición ganada a Hulkenberg en una pista como ésta, que me lo intente explicar. Y si lo intenta, que lo haga justificando por qué, a pocas vueltas del final de la carrera, no se sancionó a Ricciardo por tirarse en el mismo sitio a adelantar a Kimi sin tener, ni siquiera, su rueda delantera al mismo nivel que la trasera del Ferrari. No es cuestión de "alonsismo", ni de ser "ferrarista"; es sentido común. Por mi parte no hubiera sancionado a ninguno pero, en el caso de hacerlo, lo hubiera hecho con el australiano. Pero todavía quedaba domingo para seguir metiendo la pata. Primero con un amago de sanción a Merhi que no debería haberse producido porque era muy fácil saber si el de Manor "pisó" la línea amarilla de salida de 'boxes'. Y segundo, con la tímida sanción a un Verstappen que jugó con fuego toda la carrera: tocó a Maldonado en la salida de la 'chicane' del puerto y le volvió a dar cuando le adelantó en Santa Devota (aquí sin consecuencias ni comportamiento penalizable), aprovechó las banderas azules de Vettel para adelantar (con picardía sí, también con cierto riesgo), y acabó poniendo en peligro su vida y, alguna más, al destrozar su rueda contra Grosjean. El héroe de España 2016 pecó de impetuoso en Mónaco el año pasado, pero fue peor aún la reacción de los comisarios. Es cierto que no se puede comparar la acción de Verstappen con la del otro protagonista del choque en su acción en Spa en 2012. Grosjean cometió un error muy similar al jugar a los bolos con Hamilton, Alonso y los Sauber, y el de Lotus pagó su acción viendo la siguiente carrera por la televisión. 5 posiciones en la próxima parrilla de salida y un par de puntos de sanción me parece un chiste comparado con el castigo que recibió el galo hace 4 años, o con las penalizaciones desmesuradas a Sainz y Alonso impuestas durante el fin de semana en el principado. Quizá no merecía quedarse sin viajar a Canadá pero no le hubiera venido mal al adolescente de Toro Rosso una sanción más ejemplar para encontrar algo más de equilibrio y dar un paso más en su madurez.

El capítulo de despropósitos de los comisarios dio para mucho, pero en los equipos no anduvieron a la zaga. Desde la mala estrategia de Ferrari con Kimi, al absurdo de Red Bull con sus pilotos regalándose posiciones entre ellos en las últimas vueltas, pasando por el ridículo de Williams durante todo el fin de semana. Los tres perseguidores, por decirlo de una forma, de los líderes tuvieron sus sombras, pero fue Mercedes el equipo que asombró con su torpeza o ineficacia con Hamilton. Una parada ineccesaria del líder de la carrera le relegó a la tercera plaza y le condenó a vivir una agonía durante las últimas vueltas. El británico no pudo adelantar a Vettel ni, por supuesto, a Rosberg; y prolongó esa decepción y enfado en una ceremonia de podio en la que Nico le dio el pésame a su compañero por regalarle su tercera victoria consecutiva en Mónaco, y Sebastian pareció el único feliz. El error de cálculo de los estrategas germanos fue impropio de un equipo con su experiencia y competitividad. Tanto fue así que dio pie a los malpensados para encontrar una extraña manera de celebrar con Hamilton su multimillonaria renovación con el equipo de la estrella.

Y no, no incluí a McLaren en este cúmulo de despropósitos porque era evidente que cualquier fallo de fiabilidad lo era, y más cuando nos dejó con ganas de ver a los dos coches llegando juntos, sin ser doblados y entre los 10 primeros. Pero tampoco entiendo que haya que destacar lo que podía ser algo normal durante toda la pasada temperada. Las sensaciones, sin tener en cuenta los problemas de fiabilidad, fueron buenas y se cumplieron los pronósticos: el coche fue competitivo durante todo el fin de semana, sobre todo el domingo. El año avanzaba y los pasos que daban los de Woking seguían siendo enormes. Además, se empezaba a hablar de plazos mucho más concretos que hacían pensar que estar entre los mejores podía ser posible a finales de 2015 (algo que no se cumplió), y que 2016 podía ser el primer año en el que la unión de McLaren y Honda les podía dar la posibilidad de luchar por objetivos más optimistas.

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