China 2016: Rosberg se viste de Hamilton

Rosberg empezó a ganar la carrera de Shanghái en Sepang. Tras su victoria en Baréin salió reforzado, más aun si cabe. Y aunque hasta el último metro de cada carrera no hay nada decidido, casi se llevó la victoria cuando se conoció la sanción a Hamilton por cambiar la caja de cambios de su coche. Lewis tenía que remar en contra y con el siguiente varapalo en la clasificación aún más. El campeón ha perdido la suerte, la contundencia y diría que hasta la capacidad de motivarse y enfrentarse a su máximo y más cercano rival. Nico está haciendo de él desde hace meses. El alemán se ha convertido en la referencia de la parrilla, en él hueso más duro de roer y en ese piloto que se repone ante malas salidas, clasificaciones dubitativas y estrategias cuestionables.

El germano de Mercedes está decidido a ser campeón y cada carrera cree que puede conseguirlo con más fuerza. Un 'cero' en la próxima cita y una victoria de Hamilton puede recortar la ventaja y volver a igualar todo, pero dudo que acabé con la sensación que tienen (o tenemos) muchos de que Rosberg, en 2016, es un verdadero aspirante al título. A pesar de que no ha estado involucrado en los numerosos incidentes que otros pilotos si han sufrido, su dominio sobre la situación ha sido total. Ha sido una de esas carreras en las que te olvidas del vencedor porque ha conducido de forma perfecta su coche "perfecto".

Después de recuperarse de una tumultuosa salida superó a quien le robó el liderato durante un par de vueltas para no volver a sentir el aliento de nadie. Ricciardo puso la gran pizca de emoción a esos primeros giros hasta que en un segundo perdió todo: la primera posición y la cubierta de una de sus ruedas. El australiano está firmando un inicio de temporada espectacular en el que está teniendo poca suerte y recompensa. Su Red Bull va realmente bien a pesar del déficit de potencia que tienen respecto a otros equipos y, sí su progresión continúa, se convertirá en la verdadera amenaza para Mercedes. Ricciardo no lo ha podido demostrar con un podio que si ha llegado con Kvyat, con un ruso que ha puesto en peligro la segunda plaza de Vettel.

Ferrari no se rinde pero la sensación es que cada vez les cuesta más acercarse a los mejores, y que tendrán que preocuparse más de evitar ser alcanzados que de intentar perseguir a otros. La gran salida de Australia parece que fue un espejismo y que hay equipos que dominan esta faceta con mayor maestría. Además, da la impresión de que no tienen ninguna carrera sin incidentes: mecánicos, por accidentes o por estrategia. Vettel logró la segunda plaza y Kimi la quinta con mucho, muchísimo esfuerzo. Cierto es que lo consiguieron gracias a un coche que sigue siendo el mejor colocado para robar victorias a Mercedes pero pronto puede que no sean los únicos con esas aspiraciones porque el grupo medio (por decirlo de una forma) se compacta y se acerca a los italianos.

Ya he hablado del potencial de Red Bull, pero no podemos ni debemos olvidarnos de otros equipos que están necesitados de hacer bien las cosas. Williams tiene que aprovechar el mejor propulsor de la parrilla, algo que también debería conseguir Force India cuando llegue la supuesta gran actualización de su monoplaza para el Gp de España. Toro Rosso es el que lo tendrá más complicado para mantenerse y escalar posiciones en este grupo: usar el motor Ferrari de 2015 y su menor presupuesto juegan en su contra. Y McLaren... ¿Y Mclaren?

Puede que acabar 12º y 13º una carrera en la que soñaban con entrar en Q3 y en los puntos sepa a poco, incluso dentro del equipo se ha tomado como un resultado decepcionante, pero una vez que analicen todo seguro que son más optimistas. No acabaron doblados, pelearon con el resto de equipos sin parecer 'chicanes' móviles y se puede decir que una estrategia conservadora les penalizó. Alonso y Button tuvieron ritmo para haber estado en la lucha por los puntos pero se obcecaron con el neumático medio (el más duro de los tres que disponían) y eso les resto ritmo y competitividad. Por ejemplo, el español se ahorró cerca de 25 segundos con su estrategia de dos paradas, pero si durante las 40 vueltas que estuvo en pista con ese compuesto, hubiera montado otros más blandos hubiera ganado mucho más tiempo que eso 25 segundos. Está claro que puntuar requiere esfuerzo, que un podio es un sueño y ganar sería la consecuencia de una carambola que elimine a los 10 o 12 coches que les preceden, y detenga a los 8 o 10 que les persiguen; pero, este año sí, la evolución es clara y el aprendizaje de mantenerse en pista compitiendo de verdad con los demás les convierte en los candidatos a ser el equipo que más progrese durante la temporada.

Quizá en el lado opuesto nos encontremos con Haas. Su apuesta les ha funcionado en dos citas pero todo se ha desinflado en una competida carrera en la que han acabado todos los coches (algo que no ocurría desde Valencia 2011). Cuando el viento les ha dado un poco de cara se han enfrentado a la realidad que supone ser un equipo nuevo. Volverán a sorprender, o no, con algunos resultados, pero está claro que su evolución no podrá compararse con la de los equipos que trabajan con un concepto global porque su concepción de "mecano" no se lo permitirá.

No quiero terminar este análisis sin mencionar lo que día tras día se atisba con más claridad en Toro Rosso: Verstappen es su piloto número uno. Al holandés le permiten de todo. Max se enfada, echa pestes de su equipo, falta el respeto a su compañero y encuentra facilidades para progresar. Todo mientras Sainz acata órdenes y aguanta las salidas de todo de su vecino. Aunque ha sido el primero el que ha declarado que si Red Bull no le da la oportunidad de progresar buscará acomodo en otro equipo, el que debería ir pensando en su futuro es el madrileño. Carlos no está tan lejos del nivel de talento que se le supone y demuestra (en ocasiones) Verstappen, y su madurez es mucho más evidente, pero no tendrá sitio cuando otro más joven venga a ocupar su plaza y no la haya para él en el equipo 'A' de la bebida energética. Tiene manos para estar en F1, sólo espero que juegue bien sus cartas, que sea él quien tome las riendas de su futuro y empiece a llamar a algunas puertas que seguro le reciben con ganas de llegar a un acuerdo.

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