La F1 y la TV: regreso al pasado

La F1 dejó de ser un deporte seguido por una minoría a conseguir el mismo efecto que algunos partidos de fútbol, pero ahora se enfrenta al camino inverso. Es complicado que vuelva a las sombras en las que se escondió a finales de la década de los 90 para un público que se olvidó de un deporte huérfano de ídolos nacionales y que sufrió un duro golpe con la muerte de Senna. Varios ingredientes que acabaron por convertir en casi invisible a la categoría reina del automovilismo mundial durante una larga época. Años en los que los seguidores de la Fórmula 1 pagábamos mucho más (2.000 pesetas de las antiguas por cada carrera) de lo que cuesta ahora verla en las plataformas digitales, si no teníamos la capacidad de tener un satélite para ver los grandes premios retransmitidos en inglés o alemán.

2016 supone un pequeño “regreso al pasado” para todos los aficionados a la F1 que, dependiendo de sus posibilidades tendrán varias opciones: pagar, disponer de televisión por satélite, buscar alguna página web que ofrezca un buen ‘streaming’ o conformarse con el contenido de los dos canales públicos que cumplirán con lo recogido en la Ley de Interés General. Escoja una u otra, lo cierto es que las audiencias recrudecerán su caída a la espera de que la competición gane interés con algún equipo que plante cara a Mercedes o con un papel con más protagonista de los pilotos españoles. Son dos premisas complicadas de cumplir en estos meses pero que sí podemos esperar para 2017. Dos ingredientes que también se repiten en otros países que, incluso teniendo pilotos o equipos en la pelea por la victoria, ven como los datos de audiencia son cada vez más desoladores. 

Para no desaprovechar lo ganado durante la última década (y pico), ni lo que pueda acontecer en las próximas gracias al amplio cambio de normativa; ni los operadores de pago ni las cadenas generalistas han querido descuidar al completo la F1. Precios “reducidos” para la oferta de pago, y parches para no perder la costumbre de que algo se siga viendo y consumiendo en abierto, aunque sea de forma residual.

El año de transición que se vivirá en la F1 se traslada de la misma manera a la forma de vivir el deporte a través de la televisión en España. Y del mismo modo que el futuro de Sainz o Alonso está comprometido a su papel y el de sus monoplazas este 2016, también lo está el futuro de las retransmisiones de la competición. Una buena actuación de ambos y más igualdad entre los equipos animará a los que apuesten por la Fórmula 1 en 2017. Si la próxima temporada tiene visos de ser interesante en general, y para los españoles en particular, habrá usuarios interesados en seguirla, y sí eso es así habrá también más interés por parte de todos los operadores. Pero si no es así nos podemos encontrar con que 2017 sea el principio del fin, que la F1 vuelva a ser una competición seguida por una “inmensa minoría” que, por fortuna, tendrá muchas más posibilidades de ver las carreras gracias a la actual tecnología.

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