El futuro de la F1, con la F1

Fuente: Daniele Spagnuolo (@whaterverdaniele)
El último debate lo ha desatado el nuevo formato de clasificación, para unos una idea de videojuego, para otros algo de picante para los sábados y para algunos... una chorrada más. Siempre hay voces negativas y otras nostálgicas que cargan contra la F1 actual, la que nos toca vivir cada año. Se criticaron los alardes tecnológicos de los 90, el monopolio de Schumacher con Ferrari y el de Vettel con Red Bull, la excesiva importancia de la aerodinámica o de los neumáticos. Pero sin riesgo a caer en el negativismo y la nostalgia, puede decir que la Fórmula 1 se encuentra en una etapa que puede hacerla renacer o hundirse por completo. 

Esta crisis en la que se lleva adentrando el ‘gran circo’ durante los últimos años tiene su génesis en las ideas de muchos que han intentado mejorar la F1 sin tener en cuenta la propia F1. Un error muy común que se repite en muchos ámbitos. Se recurre a antiguas soluciones, a copiar a otros deportes o a imponer criterios sin estudio ni reflexión llegados de a saber dónde. Podríamos lanzar innumerables dardos a Ecclestone, a la FIA, a los equipos e, incluso, a los aficionados.

Llegamos a 2016 con críticas a un sistema de competición que, para muchos, está distorsionado en busca de una mayor vistosidad y espectáculo; con una reglamentación técnica y tecnológica que cambia de forma errática para frenar la supremacía de unos en favor de todos, aunque al final sólo se benefician unos pocos; y con el ocaso cercano de una generación de pilotos que no parece tener un recambio claro. Y todo unido a un erróneo enfoque publicitario y comercial de Ecclestone, anclado en la receta con la que triunfó en el pasado siglo.

Reunión pilotos, FIA y FOA (2/3/16): Fuente: @SkySportsF1
En la última década se ha jugado con diferentes sistemas de calificación (ahora veremos sí se implementa otra), con la introducción de varios sistemas que “facilitaran” las maniobras de adelantamiento y con la vida útil de los neumáticos. Lo cierto es que todo ello ha dado sus frutos y la sensación de alternativas durante las carreras ha aumentado más bien poco y de una forma más bien artificial. Pocas veces vemos que las luchas se producen por las habilidades de los pilotos ya que estos ingenios potencian las bondades de los mejores coches y apenas corrigen las deficiencias de los peores.

Los reglamentos técnicos y deportivos han mejorado, y mucho, en materia de seguridad durante los últimos años, pero por lo demás dejan mucho que desear. En ciertos aspectos están anclados a una tradición a la que intentan rendir pleitesía al mismo tiempo que la traicionan. Reglas que dejan muchas decisiones en manos de la arbitrariedad de los comisarios deportivos y que llegan a distorsionar la competición.

Otra pega es la "desaparición de ídolos". Parece que llegaron ayer, que son unos niños, pero Vettel, Hamilton, y, sobre todo, Alonso, Button y Kimi, ya tienen unas cuantas temporadas en sus mochilas. Los cinco campeones (y alguno más) ya empiezan a ver más o menos cerca su retirada de la F1. Es cierto que llegan más pilotos cada año, pero no da la sensación de tengan ese “algo especial” que tienen los que conforman el grupo actual de favoritos. Se señala a Verstappen y se espera a otros como Vandoorme. Sin duda son y serán grandes pilotos, pero muchos piensan que les falta algo más.

Parece, y lo es, un texto bastante negativo, pero no quiero cerrarlo sin una pizca de optimismo que puede dar un vuelco a lo que ahora es la F1. 2016 va a ser un año muy similar a 2015 en muchos aspectos, pero dará alguna pista de lo que puede llegar en 2017. Esta temporada nos puede defraudar y, al mismo tiempo, ilusionar. Dentro de 12 meses habrá coches casi nuevos por completo, la parrilla se renovará y, ojalá, todo ello venga unido de decisiones reposadas para que los reglamentos y todo lo que rodea a la F1 reme en el mismo sentido. Así espero que sea, que se acuerden de que para estar con la F1 hay que ser F1, vivirla y sentirla. Siempre por la F1 y con la F1.

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