Rusia 2015: Hamilton sentencia en una penosa cita en Sochi

El despropósito del Gran Premio de Rusia de F1 comenzó muy pronto. El viernes, una fuga de combustible en la pista convirtió a los primeros libres en un chiste, en una broma pesada. La imagen de los operarios intentando limpiar el vertido de diésel con agua y escobas fue un esperpento. Problemas de organización y coordinación que dejaron en evidencia a los responsables de la cita de Sochi y a la FIA, que se "luciría" aún más en la jornada del sábado.

Tras una jornada de entrenamientos totalmente desaprovechada, la tercera tanda de libres cobraba más importancia aún. Prisas, tráfico y muchos nervios que se convirtieron en angustia en un instante que nos sobrecogió a todos y volvió a dejar en evidencia la torpeza de una organización rusa inoperante y de una FIA empeñada en meter la pata. Sainz perdía el control de su coche, chocaba, se estrellaba y acababa bajo las barreras de protección. Durante 20 minutos lo único que vimos fue una nube de vehículos y personas alrededor del lugar del impacto, y caras de circunstancias. Planos generales y gestos de preocupación que nos hicieron revivir capítulos grises de la F1, muy grises. Una falta de rapidez a la hora de informar que el español estaba bien que indignó, con razón, a muchos espectadores que se hubieran ahorrado un mal rato con una comunicación tranquilizadora sobre el estado de salud del madrileño. Sé que a lo mejor soy muy extremista en este sentido pero creo que la FIA necesita un cambio de aires urgente si no quieren que muchas categorías automovilísticas puedan sufrir muchos problemas para subsistir.

El penoso espectáculo de la cita rusa se completó con una exagerada presencia de los mandatarios de la zona y, como no, de Putin. Me extraña que posen tan orgullosos en un lugar en el que deberían sonrojarse. En la carrera del domingo, como en el resto del fin de semana, más incidentes. Parecía que todos se habían puesto de acuerdo para que esto fuera así. En las primeras curvas, toques y más toques, dos abandonos y muchos cambios de posición; y, una vez reanudada la marcha por el primer coche de seguridad, otro accidente. Muchos sobresaltos que permitieron que una carrera sin historia tomase interés gracias a la disparidad de estrategias. Una locura de posiciones que aprovecharon muy bien Pérez y Sainz. El Toro Rosso del español, casi construido de nuevo por completo, le permitió escalar de la 20ª plaza de salida a la 7ª. Soñaba con la 6ª cuando sus frenos dijeron basta y le obligaron a abandonar. La única pega de un fin de semana épico.

El mexicano sí que redondeó un gran premio perfecto. Aguantó todo lo que pudo, hasta que Bottas y Kimi le superaron. Pero los dos fineses llevaban luchando toda la carrera y el desenlace era previsible. El de Ferrari, siempre detrás del Williams, se desesperó y se llevó por delante a su compatriota. El podio volvía a Pérez, Bottas se quedaba sin premio y Räikkönen, sancionado, permitía a Mercedes convertirse, a falta de 4 citas, en campeón de constructores de 2015. Triste desenlace para los nórdicos y felicidad extrema para celebrar el primer podio de Force India de la temporada.

Hubiera sido una buena cita para McLaren, que había logrado mantener en pista a sus dos coches, y con premio. La 9ª plaza de Button no sufrió variación, pero sí la 10ª de Alonso. Lejos en ritmo pero con una fiabilidad mucho más consistente, se quedaron a las puertas de sumar puntos (los dos) en una carrera. Al final, sanción demasiado rigurosa para el español que le privó de conseguir un punto más. Poco comprensible la decisión de los comisarios porque no fue el único que sobrepasó los límites de la pista en algunas curvas, pero como seguro ha pensado él: "mejor que me los quiten esta temporada".

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