EE.UU. 2015: Del bochorno al espectáculo

Los cambios de nivel de la pista de Austin se han convertido en una metáfora de lo ocurrido este fin de semana en el Gp de Estados Unidos de F1, Una montaña rusa de emociones, resultados y decisiones. Como es habitual, la nota negativa se la ha ganado la FIA y la FOM. Entre ambos han vuelto locos a unos organizadores que han respondido con solvencia a la incompetencia de los demás. Hubiera sido más vehemente y agresivo con Ecclestone, Todt y toda la panda, pero después de lo visto en la carrera he decidido que el mayor desprecio es no hacer aprecio. Han convertido a los espectadores en mártires (otra vez), han impuesto a los pilotos y equipos sus discursos para que todo no pareciera un chiste mayor y, lo que es más grave, han jugado con la seguridad de todos a su gusto. No merecen más tiempo ni palabras porque su poca falta de vergüenza y criterio es tan evidente que no necesita más explicación ni debate.

A pesar de los esfuerzos de tanto chupatintas e inversor sin escrúpulos por pervertir aún más la F1, la propia competición parece haberse revelado ante tanto ataque y ha dado un espectáculo tremendo. La clasificación, incluso recortada, ha sido un ejemplo perfecto de lo que es correr bajo la lluvia. Un aperitivo de lo que ocurriría 4 horas después. Con la tormenta desapareciendo por el horizonte imperó la cordura y, con la pista mojada, se dio la salida sin un coche de seguridad por delante.

Lo que vino después ha sido digno de ver repetido una y mil veces, una carrera histórica en la que no ha habido certeza ninguna de cómo acabaría todo. Hamilton ha sufrido para vencer y conseguir su tercer mundial. El británico se ha impuesto gracias a su esfuerzo y a un nuevo error de un Rosberg destrozado por verse, cada vez, más lejos del nivel de su compañero. El doblete de Mercedes se llegó a ver amenazado por unos Red Bull excelentes bajo una pista con condiciones cambiantes. Un gran inicio de carrera para ellos que acabó con un accidente para Kvyat y con un Ricciardo robando el último punto a un Alonso que vivió una carrera muy competitiva a pesar de su nula recompensa. Los McLaren se han mostrado mucho más competitivos y sólo algunos problemas de fiabilidad, y algo de mala suerte, ha evitado que se llevaran más puntos de Austin. Un botín que si ha logrado Toro Rosso, con una exhibición de sus dos pilotos. Verstappen y Sainz han puesto en apuros a media parrilla. Entre ellos, a los Ferrari, que han sucumbido durante algunas vueltas a los jóvenes del equipo de Faenza. Kimi no ha podido con ellos pero Vettel sí.

El alemán sigue aspirando al subcampeonato con su consistencia y buen trabajo. Dos características que hoy no han demostrado los hombres Williams, con problemas de fiabilidad, estrategia y de conducción. Dos abandonos a los que hay sumar otros 6, lo que ha permitido una gran 12ª plaza para Alexander Rossi en su carrera de casa; y una buena 5ª para Pérez antes de la suya. Es un escueto resumen de una cita que ha pasado de decepcionarnos como siempre a entretenernos como nunca.

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