Previa Hungría 2015: Un carrera para el homenaje

Es cierto que el mundo de la F1 es algo particular a la hora de realizar homenajes y que sus máximos protagonistas, los pilotos, no son muy amigos de actos y boatos oficiales. Sí, pero eso no puede evitar que se produzcan eventos de carácter solemne en recuerdo y homenaje a Jules Bianchi. A pesar de que después de 9 meses de lucha por su vida se podía esperar el fatal desenlace, no deja de ser una dura pérdida para el mundo del motor, que el pasado fin de semana ha vivido uno de los fines de semana más negros de las últimas décadas. Por eso, aunque la agenda apenas cambie por unos pequeños actos a modo de duelo y despedida, será un GP diferente. Habrá entrenamientos, clasificación y carrera, y tendrá su repercusión en el campeonato, pero la mente de pilotos, ingenieros, mecánicos o aficionados estará con Jules, su familia y amigos. Es imposible hacer una previa de una cita tan "adulterada" por un acontecimiento tan terrible sin centrarse más en lo humano y olvidar algo lo deportivo.

Una faceta humana que ha despertado numerosos debates en torno a la seguridad, la emoción y la peligrosidad de las carreras de F1. Hay quienes se preguntan si no hemos vivido dos décadas de ilusoria falta de riesgo, mientras otros se preguntan si no se habrán relajado los protocolos de seguridad. Dos caras de una misma moneda que también vemos en aquello que muchos reclaman: emoción. Una sensación que algunos asocian con el riesgo, eso si, sin confundir con el cúmulo de fatalidades que acabó en el accidente de Bianchi. Y la seguridad, la mayor cuestión de todas, esa premisa irrenunciable que es la principal amiga de la competición y, al mismo tiempo, uno de sus frenos más invisibles. Lo que viviremos este fin de semana en Hungría no será sólo un sentido recuerdo a un piloto fallecido por un accidente en una carrera, es algo más. Las conversaciones de todo ese 'gran circo' lo tomarán como base para intentar que todos esos ingredientes que hace de la F1 un deporte único lo lleven hacia el espectáculo, la diversión, el riesgo y la emoción, sin caer en el peligro o la temeridad, ni dejar de lado la seguridad y la viabilidad. Sólo escribiéndolo y leyéndolo nos daremos cuenta de que la tarea es muy complicada. Yo, por lo menos, me sentiré satisfecho si se dan pasos para conseguirlo y nunca más tengamos que volver a estremecernos por un accidente como el de Jules.

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