Canadá 2015: Un rodillo y demasiadas decepciones

No hubo grandes sorpresas ni incidentes graves pero Canadá volvió a ofrecernos un buen espectáculo. Carrera vistosa gracias a una parrilla conformada con algunos de los mejores coches en la parte de atrás, circunstancia que permitió a los espectadores disfrutar de un buen número de adelantamientos pero que puso aún más fácil a los Mercedes hacer lo de siempre: arrasar. El rodillo de Hamilton sólo tenía otro rival: el rodillo de Rosberg. Los dos chicos de la estrella sabían que su ritmo era muy similar, y sus problemas (pocos y leves) compartidos, y eso les condenaba a jugarse la carrera en los momentos claves: la salida, cambios de neumáticos y últimas vueltas. Lewis aguantó bien los mínimos ataques de Nico y ahí se terminó todo porque la supuesta mejora del motor Ferrari fue inexistente.

La de los italianos fue la primera decepción. La modificación de sus primeros 'tokens' para dar más fiabilidad y brío a sus propulsores no estuvo a la altura, ni mucho menos. Vettel tuvo problemas desde el sábado y Kimi no pudo recuperar la plaza de podio que perdió en un inoportuno trompo. Llegaban anunciando batalla con los Mercedes y, lejos de cumplir, la perdieron con los germanos y también con Williams. Bottas lograba el primer podio del año para los británicos y dejaron a los de Maranello fuera del cajón, también por primera vez, este 2015. Parece una maldición que se repite cada año pero así es, cada vez que desde Ferrari se anuncian pasos hacia delante se dan para atrás. Veremos si vuelven a poner en aprietos a los campeones o se quedan sin opciones. Al menos, Sebastian ofreció una gran remontada con una arriesgada estrategia que le colocó último en la vuelta 8 y quinto en la 55.

Junto a Williams, la otra no-decepción del fin de semana la firmó Lotus, sobre todo Maldonado. El venezolano puntuó por fin y coloca a su equipo en la quinta plaza del mundial de constructores. El buen rendimiento de su propulsor le permitió ser el último piloto que entró en la vuelta del vencedor y ser el primero de un equipo no favorito. Grupo en el que debería estar Red Bull, pero no está. Kvyat tuvo que realizar una meritoria actuación para terminar 9º, espoleado por las críticas a sus primeras carreras con los austriacos. Pero dos puntos parecen poco botin para un equipo que colocó a sus dos coches en el podio el año pasado, que ganaron la carrera con un Ricciardo que en 2015 sólo ha podido terminar 13º. Decepción que comparten con sus hermanos pequeños, unos Toro Rosso incapaces de ser competitivos en los dos primeros tercios de cada carrera.

Malo el papel de los coches de la bebida energética y no menos, a pesar de ser esperado, el de McLaren. Aunque intenten lavar los trapos sucios dentro de casa, la guerra interna entre Woking y Honda es evidente. Todo el mundo de la F1 sabía que este año iba a ser una travesía por el desierto para este matrimonio de leyenda pero también que, al final de tan aciago trayecto, tenía que haber un oasis al que llegar. Alonso y Button destilan veteranía y paciencia, pero también competitividad y ganas de ganar, y si las promesas se las sigue llevando un viento de averías y problemas, ambos pilotos pueden sufrir demasiadas decepciones para afrontar un futuro tan prometedor como impredecible. Es cierto que en 2015 no se esperaba nada reseñable en el rendimiento de McLaren pero quizás, ellos mismos también, esperaban que aparecieran señales de un futuro mejor que, de momento, no llegan.

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