España 2015: cuestión de memoria

O algunos no se acuerdan, o no quieren hacerlo. Lo visto hoy en Montmeló es un calco, recolocando a algunos protagonistas, a lo que ya vivimos en 2014. Cambiamos a los Mercedes de orden y ya casi está hecho. ¿Estoy loco? Sí, un poco, pero también tengo razón. El tercero entonces y ahora ha terminado a más de 45 segundos; han abandonado dos coches, uno de ellos por problemas en los frenos; y todos, del 7º para atrás, han perdido vuelta. ¿A qué ahora no parece que mi valoración sea tan disparatada? Pero tampoco voy a dedicarme aplausos por una sencilla razón: no me gusta nada tener que opinar así y, como todos, también cometo errores al expresar mi opinión.

Pensé que Ferrari podría dar algo más de guerra pero cada vez tengo más claro que sólo Rosberg puede poner en aprietos que Hamilton repita como campeón. Los italianos ya empiezan a vivir lo mismo que en años anteriores y ven como sus esfuerzos por acercarse a la cabeza se convierten en fuegos de artificio. Mercedes sigue teniendo el mejor conjunto de motor, chasis y aerodinámica, y en Maranello siguen limitándose a estudiar y copiar. Lo han hecho bien, pero no es suficiente para ganar. Está claro que su rendimiento ha mejorado respecto a 2014 pero no creo que sea el camino para volver a ser campeones.

Un camino que, aunque haya personas que se empeñen en no verlo, sí lleva otro equipo. Es cierto que, dada su tradición y potencial, debería estar en mejores condiciones, pero la F1 actual es un galimatías de normas, restricciones y vericuetos tecnológicos tan difícil de interpretar que hace imposible empezar, casi de cero, en condiciones competitivas. McLaren y Honda han arriesgado mucho con unos plazos muy modestos. No han querido crear falsas esperanzas para este ni para el próximo año pero su objetivo está muy bien definido: ganar sin copiar. Innovar tiene su precio y requiere paciencia. Por eso, aquellos a los que hoy se les vuelve a llenar la boca de conclusiones erróneas cuando Alonso ha abandonado por un problema ajeno al coche; o los que sólo oyen las valoraciones negativas de un Button que ve que se le acaba el tiempo en la F1, no merecen que les dedique tiempo ni palabras.

Mi pasión por la F1 y mi preferencia por Ferrari no me condicionan a la hora de alabar a McLaren por su apuesta. También les critico por no ser tan ambiciosos como sería deseable, porque me hubiera encantado que encontrasen un nivel de competitividad muy alto desde el principio. Sí, estoy seguro de que los de Woking serán el rival a batir más pronto de lo que ellos mismos esperan, aunque no sea en el momento que muchos desearíamos. Aún así, pesan más las alabanzas que los reproches.

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