China 2015: Pasos, pasitos y piruetas

Esta temporada se está convirtiendo en la de los "pasos". Adelante, hacia atrás, grandes, pequeños, de gigante, sorprendentes, esperados, fortuitos... Los hay de todos los tipos y con múltiples protagonistas, algo que, de momento, nos está ofreciendo bastantes variables de una carrera de F1 a otra. Aunque parezca que tiene mucho parecido con Australia, lo visto en China nos da muchas razones para pensar que no es así. Es cierto que el podio es exacto al de Melbourne y que, sin el abandono de Kimi en la primera carrera, hasta las 5 primeras posiciones podían haberse repetido. Hay muchas similitudes y también muchos matices que lo diferencian.

El primer matiz es que Mercedes ha retomado su hegemonía después de la contundente victoria de Vettel en Malasia. La abrumadora exhibición de los campeones en Australia puede que les hiciera dar un par de pasos hacia atrás, por aquello de la fiabilidad, de verse superiores y, quién sabe, por no abusar. Entre ese recato y el calor de Sepang, Ferrari aprovechó para confirmar que este año serán los encargados de pescar cuando Hamilton y Rosberg dejen la presa sin cazar. Los alemanes van con velocidad de crucero y será difícil que los italianos les alcancen pero está claro que los de Maranello son los ganadores de esta particular "guerra de pasos". En sólo tres citas han superado con solvencia y sin sufrimiento el número de podios que Alonso logró el año pasado con un F14-T que, en los grandes premios más favorables para ellos, era el 4º coche.

Williams ha reculado mucho este invierno pero gracias a su estrecha relación con Mercedes han visto como, en China, pueden recuperar parte de esos pasos perdidos. Se han quedado atrás, estancados en una progresión que no terminaron de cerrar en 2014 y que se ha convertido en involución para esta campaña. Pero claro, a su suministrador de motores le interesa que sus clientes estén más cerca y que hagan que la amenaza de Ferrari se diluya aún más. En Shanghái no han llegado a poner en apuros el podio de Vettel, pero sí su posición en parrilla. Con Massa y Bottas entre los Mercedes y los de Maranello está claro que Rosberg y Hamilton respirarán mucho más tranquilos.

Pero si los de Grove han perdido terreno, qué decir de los de Milton Keynes. Cuando muchos esperábamos que los titubeos y problemas iniciales de Red Bull diesen paso a una mayor contundencia, a una reacción, nos encontramos con la carrera de China. Aunque parezca exagerado, ahora mismo son los ganadores (negativos) de esa guerra de pasos. En un mes de temporada han pasado de ser la alternativa y la amenaza para Mercedes a un espejo con dos caras en el que se mira la otra decepción de estas primeras semanas: McLaren. Los de Woking se ven reflejados en los coches de la bebida energética porque comparten concepto y aspiraciones, y también porque no quieren que a su proyecto le pase lo mismo: que una ambiciosa aerodinámica ahogue el rendimiento de un motor problemático.

El Red Bull ha sufrido para puntuar en sus tres carreras. Su involución es clara, y su guerra con Renault puede acabar con una de las relaciones más fructíferas de la F1. Podríamos establecer muchas comparaciones con su equipo "espejo" y, lo normal, es que el perjudicado fuera el recién llegado y no el original, pero no es así. El mayor consuelo de McLaren, además de acabar la carrera con sus dos coches, es que, en China, han llegado a plantar cara y poner en aprietos a un coche que hereda las señas del éxito durante un lustro. Las desgracias de uno no se tienen por qué repetir en el otro, y eso es lo que quieren en Woking: aprovechar las deficiencias de su ejemplo para evitar errores y tomar prestado un concepto ganador, difícil de llevar a cabo, pero ganador.

Cada vez soy más negativo con el planteamiento de McLaren y Honda con su nueva relación pero ni con ese pesimismo consigo eliminar las buenas sensaciones que me sigue transmitiendo un proyecto criticado hasta el hartazgo. En un deporte en el que el fin último es ser más rápido que nadie es una contradicción tomarse las cosas con calma y pedir paciencia, es cierto, pero mientras todo se cree gracias al ingenio y el trabajo humano es lo más sensato, diría más, lo único sensato. Como siempre digo: "Soy 'ferrarista', pero ante todo, me gusta la F1"; y por eso me fastidia que McLaren no sea una maquina competitiva desde el minuto, como me molesta la distancia que ha perdido Williams y el abismo que se ha dejado Red Bull. Soñé con una competición que en 2015 no tuviese 5 equipos capaces de ganar el mundial, pero que sí me hiciese pensar que la tendría en 2016. No me resisto a dejar de pensar así. Creo que este año la F1 se juega gran parte de su credibilidad, de su viabilidad... de su futuro, y si en los meses que nos restan de temporada no logran crear expectativas de lucha para los próximos años puede que sea un golpe difícil de remontar, aunque sea gracias a otra gran pirueta más realizada en este 'gran circo' que es la Fórmula 1.

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