Segundas partes... a veces fueron buenas VII: Nigel Mansell

Mansell, junto a Reutemann y Lafitte en el podio de Zolder (17 de mayo de 1981).
El séptimo, y último, caso de un piloto que regresa a un equipo en el que estuvo y gana el campeonato, lo protagoniza Nigel Mansell. El británico debutó en F1 con Lotus en 1980, año en el que disputó y no acabó las dos carreras que inició. Su etapa con los monoplazas negros y dorados no fue demasiado productiva. Cinco podios: uno en 1981, otro en 1982 y 1983, y dos en 1984. Quizá, su mayor logro en esta primera etapa sea la 'pole' que consiguió en Dallas, en su último año con Lotus.

Mansell logra su primera victoria en Brands Hatch el 6 de octubre de 1985,
y como sería familiar, con el mítico "5" rojo en  el morro de su Williams.
En 1985 inicia su etapa en Williams. La temporada no comenzó demasiado bien para Mansell pero el final de año fue esperanzador. En Spa lograba su mejor resultado al acabar 2º, y en la siguiente carrera en Brands Hatch su primera victoria. En la penúltima cita del año (Kyalami) salió desde la 'pole' y volvió a ganar. En la última cita del año salía en primera línea pero un problema mecánico le dejó fuera muy pronto. Un pequeño traspiés en un final de temporada espectacular que daba muchas pistas de lo que podría suceder en la próxima.

21 de septiembre de 1986.  Senna, Prost, Mansell y Piquet llegan a Estoril con
opciones de ganar el título y protagonizan una de las fotos más conocidas de la F1.
1986 comenzó en Brasil con dominio de dos pilotos locales, Senna y Piquet. Éste último, compañero de Mansell, se llevó la victoria. Ambos empezaron como candidatos al título pero ambos perdieron muchas opciones a lo largo de la temporada y eso que Nelson llegó a siete puntos del líder antes de la última prueba del año. A ella llegó Mansell como primer clasificado y con cinco victorias en su saco. El británico tenía la 'pole' en Australia, así que todo pintaba muy bien para él, pero pronto se vio que no sería su día. Piquet y Prost apuraban sus opciones ante un líder al que le bastaba con terminar en el podio. Y lo tenía en la mano, con sus dos rivales por delante eso sí, pero todo se esfumó a menos de 20 vueltas para el final cuando ocurría esto.


Mansell gana en Ímola en 1987 y se ponía líder del campeonato,
algo que no volvería a ocurrir hasta la carrera de Brasil en 1989.
Los dos aspirantes supervivientes, el francés y el brasileño, pelearían por la victoria final, que al final fue para el galo, que sumaba así su segundo título en su triunfal regreso a Woking. El próximo año volvería a ser subcampeón pero sin perder el título en la última carrera. Con el McLaren de Prost en horas bajas y Senna exprimiendo su Lotus al máximo, Mansell sumó más victorias que nadie (6), pero la mayor regularidad de su compañero en Williams le dieron el título de 1987 a Piquet. El final de la alianza del equipo de Grove con Honda en 1988 sólo le permitió puntuar en dos ocasiones (dos segundas plazas), lo que le llevó a buscar fortuna en otra escudería.

El Ferrari de Mansell vence en Jacarepagua el 26 de marzo de 1989 .
Si nos atenemos al resultado de su primera carrera, venció, encontró esa fortuna que buscó en su nueva etapa... pero después no fue así. En sus dos años con Ferrari sólo sumó otras dos victorias más. Un discreto cuarto puesto final en un 1989 en el que su antiguo equipo empezó a resurgir de la mano de los motores Renault, y en el que vapuleó a su desafortunado compañero de garaje: Berger sólo acabó tres carreras... aunque, eso sí, ganó una y en las otras dos fue segundo. Si el austriaco hubiese tenido más suerte y regularidad, Mansell hubiese sufrido lo mismo que lo hizo en 1990. El cambio de cromos entre McLaren y Ferrari sentó a Prost en los bólidos rojos y a Berger junto a Senna. Gerhard y Nigel fueron meran comparsas de la guerra entre el francés y el brasileño, que en Suzuka le devolvió la jugada de 1989 al galo para convertirse en bicampeón del mundo. El papel secundario del británico le hizo regresar a Williams.

29 de septiembre de 1991.  Mansell supera a Senna en la recta de Montmeló.
Logró la victoria y seguía así con opciones, remotas, de pelear por el campeonato.
Cuatro victorias consecutivas de Senna y tres abandonos del británico en las primeras carreras de 1991 hacían presagiar que el brasileño se convertiría en tricampeón del mundo de F1 con facilidad, pero con el paso de las carreras se empezó a vislumbrar que la era McLaren-Honda tocaba a su fin para dar paso a la de Williams-Renault. Mansell logró recuperar terreno hasta la cita de Hockenheim. Era su tercera victoria consecutiva y se quedaba a sólo ocho puntos del líder, pero Ayrton volvería a dominar y poner tierra de por medio para cerrar el título, otra vez, en Japón. Las igualadas estadísticas entre ambos equipos no se repetirían la próxima temporada.

Mansell se proclama campeón en Hungría con 39 años recién cumplidos.
1992 es el ejemplo de un año monopolizado por un equipo y un piloto. Mansell barrió a todos sus rivales en las primeras cinco carreras del año con sendas victorias. Gracias a ello, y un segundo puesto en Mónaco, doblaba a su perseguidor al terminar la cita del principado. 56 puntos para el '5' y 28 para su compañero. El Williams-Renault y sus soluciones técnicas y tecnológicas eran casi imbatibles. Por eso, un flojo Patrese no pudo retrasar demasiado el desenlace de un mundial previsible hasta el aburrimiento. El 16 de agosto de 1992, a falta de cinco carreras para el final, Mansell lograba su ansiado título.

Mansell gana el 13 de noviembre de 1994 en Adelaida (Australia)
su última carrera en la F1.
Mansell ganó pero nunca lució el '1'. El equipo campeón sentó a los mandos de sus coches a Prost con el '2' y Damon Hill con el inusual '0', que sólo encontraron la oposición de un gran Senna que peleaba por dejar a su McLaren en la mejor posición posible. El británico que dijo adiós a la F1 en 1993 y se hizo con la CART regresó de forma temporal tras la muerte de uno de sus grandes rivales. Williams no sustituyó a la leyenda brasileña en Mónaco, lo hizo con Coulthard en ocho citas y en Francia y las tres últimas carreras del año con Mansell. Hill no se llevó el mundial en un apretado y polémico final ante Schumacherpero el campeón de 1992 sí que ayudó mucho para que los de Grove se impusieran a Benetton por el título de constructores con unos valiosos puntos en Japón y su última victoria en F1.

Los mecánicos de McLaren empujan a Mansell dentro del coche.
No sería su última carrera porque en 1995 intentó seguir en 'el Gran Circo', pero su última aventura fue muy breve. McLaren empezaba su relación más longeva con un motorista, con Mercedes, y Mansell probó fortuna en un equipo que contó con otros tres pilotos más. Häkkinen fue el que mejor resultados consiguió con dos segundas plazas, un buen aperitivo de su etapa con los de Woking. Sin embargo, el británico, en sólo dos citas sumó un abandono y un dececpcionante 10º puesto. El pobre rendimiento y su edad le hicieron dar por finalizada, ahora de forma definitiva, su vida como piloto profesional de automovilismo.

2 comentarios:

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