Segundas partes... a veces fueron buenas VI: Alain Prost

Prost puntúa en su primera carrera en Buenos Aires el 13 de enero de 1980.
En 1980 McLaren ya era un equipo consolidado con dos títulos de pilotos y otro de constructores, pero todavía le faltaba un paso para convertirse en una referencia de la F1, en una leyenda. A pesar de ello, Alain Prost podía sentirse afortunado por debutar con los de Woking, y eso que llegó en el peor año de su casi medio siglo de historia (si exceptuamos sus dos primeras temporadas), con el único consuelo para los ingleses de terminar por delante de Ferrari en, este sí, la peor campaña de los italianos. El francés empezó su andadura de forma muy prometedora: puntuó en su primera carrera en Argentina y en la segunda, en Brasil, mejoró su posición (5º). Durante el resto de la temporada, 6 abandonos y sólo dos citas más entre los puntos. Prost pondría rumbo en 1981 al equipo de sus compatriotas.

El francés gana por primera vez en Dijon-Prenois (5 de julio de 1981).
Su primer año en Renault fue una confirmación para muchos del talento del galo. Pronto quedó descartado de la lucha por el mundial ya que sólo acabó una de las siete primeras carreras de la temporada. Argentina le volvía a traer suerte: salía en primera línea y subía al podio por primera vez. Mejor recuerdo tendrá todavía de su carrera de casa. Prost salía tercero en Dijon y pronto se colocó segundo, posición que mantendría hasta que la lluvia obligase a parar la carrera en la vuelta 58. Tras esa interrupción, el francés se puso líder hasta el final. Así lograba su primera victoria. Una sensación que volvería a sentir otras dos veces más en 1981 (Zandvoort y Monza). El francés logró tres triunfos, los mismos que Nelson Piquet, campeón de aquel año y del que quedó a sólo 7 puntos.

Prost se baja del Renault en Kyalami (15 de octubre de 1983).
1982 empezó de forma espectacular y prometedora con dos victorias en Sudáfrica y Brasil, esta última desde la 'pole'. Prost saldría otras 4 veces por delante de todos, pero no repetiría victoria. Sólo sumaría dos podios más que le impidieron pelear con Keke Rosberg por el mundial. Algo que si hizo en 1983. No puntuó en las dos primeras citas de la temporada pero su GP de casa volvió a darle suerte. Allí llegaba la primera de sus 4 victorias aquel año. Su buen rendimiento le llevó a liderar el campeonato desde la carrera de Spa y hasta la de Brands Hatch, la penúltima. El título se decidía en Kyalami. El francés llegaba con dos puntos de ventaja sobre el Brabham de Piquet y ocho sobre el Ferrari de Arnoux. No empezó muy bien el fin de semana para Prost, por detrás en parrilla de los dos oponentes. El peor colocado dejó de ser un problema pronto. Su bólido rojo sólo le permitió dar 9 vueltas. El brasileño cumplía con su papel y lideró la prueba desde el primer giro, con Prost luchando por ganar posiciones.Su primer mundial se le escapaba. Con Piquet líder y él por detrás poco podía hacer. Menos aún cuando el turbo de su Renault dijo basta. Sólo le quedaba esperar un problema en el Brabham del brasileño, que con los dos franceses fuera, mantuvo una actitud conservadora para finalizar tercero y arrebatar el campeonato a Prost por sólo dos puntos.

Senna (a la derecha) cruza la meta de Mónaco en 2º lugar segundos después
de que Prost lo hiciese en la 1ª (3 de junio de 1984)
Con el subcampeonato y 17 podios (9 de ellos victorias) bajo el brazo, en 1984 vuelve al equipo en el que debutó. Lo hace para pelear con un Lauda que busca con McLaren su tercer título desde 1982. Si el anterior campeonato tuvo un desenlace ajustado, el de 1984 será recordado como el de menor diferencia de puntos entre el vencedor y subcampeón. Prost empezó apretando a su veterano compañero desde el principio y llegó a liderar el mundial con comodidad, pero lo que parecía un hecho puntual acabó por ser decisivo. En la retina de todos los aficionados a la F1 del mundo está la carrera de Ayrton Senna en Mónaco con el modesto Toleman. El diluvio en las calles del principado dio alas al joven brasileño. Lauda estaba fuera y Prost lideraba, pero la futura leyenda recortaba tiempo a gran velocidad. El francés presionó para que la carrera se detuviese y así ocurrió. Evitó que un jovenzuelo le robase el triunfo con un coche muy inferior pero no se completó la distancia suficiente para entregar todos los puntos. Y qué cosas tiene el destino. Si en Mónaco se hubieran completado las vueltas suficientes para sumar la puntuación habitual Prost no hubiera sumado 4,5 puntos. Sí, a lo mejor hubiera terminado segundo, pero con 6 puntos como botín. Una diferencia que le habría permitido ganar un mundial que perdió por sólo medio punto, si... por 0,5. El francés se quedó a las puertas del triunfo, claro está, por el resto de la temporada, pero seguro que se acordó de aquel precipitado final a orillas del Mediterráneo.

26 de octubre de 1986. Prost salta de alegría después de su victoria en Adelaida
(Austrlia). Se había convertido en bicampeón del Mundo de F1.
Poco tardó en resarcirse Prost de este revés. En 1985 Lauda no fue rival y el único que tuvo, Alboreto, se desinfló tras su última victoria en Nürburgring. El de Ferrari llegó a liderar el campeonato, pero los cinco triunfos del galo y la mala racha del italiano le dieron el título. Mismos triunfos que logró Mansell en 1986, uno más que el francés, que salió de Estoril con 10 puntos de desventaja sobre el británico, pero una segunda posición en México y una victoria en Adelaida le permitieron superar al de Williams para lograr su segundo campeonato. Su retorno ha McLaren ya había dado sus frutos en tres años con dos títulos y el subcampeonato más ajustado de la F1 pero la relación con los de Woking todavía se extendería tres años más.

Senna pide a los comisarios que le empujen. Acaba de chocar con Prost, ya fuera de
su McLaren. El brasileño ganó aquel 22 de octubre de 1989 pero la FIA le retiró la
victoria lo que convirtió a su compañero en campeón del Mundo de F1 por tercera vez.
1987 no fue un buen año para los monoplazas ingleses aunque Prost pudo conseguir tres victorias y cuatro podios más. Acabó cuarto, justo por detrás de su futuro compañero. Sólo fueron dos años, pero que marcaron una época. Senna llegó a McLaren y en 1988 se repartieron 15 de las 16 victorias. Un mundial espectacular en el que saltaron chispas entre ambos. El brasileño consiguió su primer mundial con un francés que volvía a ser subcampeón por muy poca diferencia. La relación se tensó tanto entre los dos que 1989 fue una pelea sin cuartel en la que ambos hicieron todo lo permitido, y lo que no, para llevarse el título. Prost se llevó el gato al agua gracias a su buena relación con el presidente de la FIA que, como en la actualidad, era un compatriota suyo. Balestre decidió el mundial antes de tiempo y "El Profesor " ganaba el tercer campeonato en su último año en McLaren. Un final agridulce para una relación que le permitió coronarse como una leyenda de la F1.

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