Segundas partes... a veces fueron buenas III: Phil Hill

Phil Hill en el Cooper T51 en Riverside.
Más que un regreso, lo que protagonizó Phil Hill fue una pequeña pausa. Después de debutar con Maserati en Reims en 1958, el estadounidense cambio rápido a Ferrari. Con los de Maranello se enroló aquel mismo año para seguir con ellos hasta 1962... pero con un pequeño parón, mas logístico que otra cosa. Después de ganar su primera carrera en F1, en Monza 1960, en la última cita de aquel año en su país, en Riverside, ante la ausencia de los bólidos rojos, el de Miami pero californiano de de residencia corrió cerca de su casa con un Cooper con el que clasificó 13º para acabar 6º. Una mínima pausa en su trayectoria con los italianos que se retomó sin ningún problema en 1961, año en el que se convertiría en el primer campeón de Fórmula 1 nacido en Estados Unidos.

Este "regreso" en 1961 debería haber acabado felizmente para él con su título mundial pero no fue así. Su lucha con su compañero en Ferrari, Wolfgang Von Trips, acabó de forma trágico con un accidente del germano en Monza. Hill se llevó la victoria aquel 10 de septiembre de 1961 y con 34 puntos se ponía por delante del alemán... pero eso fue lo menos importante. Las ruedas del Ferrari 156 de Von Trips rozaron las del Lotus de Jim Clark lo que causó un accidente en cadena que acabó con la vida del aspirante al título y 14 espectadores.


Un destrozado Phil Hill no disputó la carrera de casa en Watkins Glen días después de ser uno de los portadores del féretro de Von Trips. Un triste final a una temporada muy intensa que vivió una de las jornadas más trágicas del automovilismo mundial después de lo ocurrido en Le Mans en 1955.

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