Segundas partes... a veces fueron buenas I: Fangio

Fernando Alonso y Ron Dennis conversan en el 'paddock' de Baréin en 2007.
Con el confirmado retorno de Alonso a McLaren me planteé qué había ocurrido en casos similares. El español no es un novato en "regresos" porque ya vivió una segunda etapa en Renault, precisamente después de salir espantado de Woking. En aquella ocasión, su segunda etapa con el equipo del rombo no acabó con el mismo balance que la primera. Y aunque eso de que en la F1, como en el cine, casi siempre se cumple aquello de que "segundas partes nunca fueron buenas", hay otras en las que esta máxima falla de pleno. El primer ejemplo lo vemos en la mayor leyenda de los primeros años de la Fórmula 1.

Fangio entre el Ferrari de Ascari (arriba) y Farina (abajo) en su primera victoria en F1
con Maserati en el Gp Italia (Monza, 13 de septiembre 1953).
Juan Manuel Fangio fue subcampeón del primer mundial y campeón del segundo. Con el título de 1951 sufrió un grave accidente en 1952 que hizo dudar de su continuidad como piloto de carreras. En 1953 volvió con todas las garantías y en plenitud de condiciones con el Maserati A6GCM, pero no pudo batir a Ascari, que sumó su segundo mundial con Ferrari. En 1954, el argentino correría con Mercedes, pero como el W196 no estaba listo aún disputó dos pruebas con Maserati con sendos triunfos. Aunque no le hubieran hecho falta ya que también dominó con el coche de los alemanes, Fangio acabó su primera etapa con los italianos con un muy buen sabor de boca.

Fangio vence con Ferrari en Silverstone, 14 de julio de 1956.
Con la marca de la estrella dominó esa temporada (1954) y la posterior con total autoridad, pero en 1956 Mercedes se retiró de la F1 y fichó por Ferrari. A pesar de algunos errores, falta de entendimiento y una relación complicada con Enzo, el argentino logró el campeonato. Con sus 4 títulos mundiales huyó de Ferrari hacia otra equipo italiano que ya conocía de sobra, desatando la ira y los comentarios irónicos de 'Il Commendatore', que así se refería a la despedida de su campeón: "no tendremos a Fangio en 1957 porque no somos suficientemente ricos".

El 4 de agosto de 1957 Fangio se proclama campeón del mundo por quinta vez.
Lo hace al ganar con su Maserati 250F en Nürburgring.

El retorno del de Balcarce a la marca del tridente no pudo ser más exitoso. Después de cuatro victorias de cinco posibles llegó a Nürburgring con el campeonato casi en sus manos. Le bastaba con ser segundo para proclamarse vencedor a falta de dos pruebas, en una temporada compuesta por siete pruebas más las 500 Millas de Indianápolis, y el argentino logró la victoria en Alemania. Una forma magnífica de cerrar un regreso que supuso el quinto título mundial para Fangio, registro que tardó casi medio siglo en ser batido por Michael Schumacher, que le igualó en 2002 y en 2004 se convirtió en el piloto con más campeonatos al sumar siete títulos mundiales.

Fangio intentó correr las 500 Millas de Indianápolis en 1958
pero al final no tomó la salida por precaución.
En 1958 siguió vinculado a Maserati aunque ya tenía decidido poner fin a su etapa automovilística. Fangio corrió la carrera inicial del campeonato en su país, pero después de lograr la 'pole' no pudo ser más que cuarto. En una carrera en La Habana sufrió un breve y extraño secuestro en febrero de ese año. La guerrilla liderada por Fidel Castro consideró que sería una buena forma de conseguir propaganda para su movimiento. Tras este suceso, la decisión sobre su despedida fue más firme. Intentó disputar las 500 Millas de Indianápolis con un Kurtis Kraft pero no llegó a tomar la salida porque su monoplaza estaba bastante dañado. Meses después, el 6 de julio de 1958 disputó su última carrera en Reims. Terminó cuarto con su Maserati, casi 10 años después de su debut en las carreras en esta misma pista cuando todavía no se había establecido el campeonato de F1.

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