Previa Hungría 2014 I: Un poco de historia

El circuito situado en las afueras de Budapest es el décimo que más citas del mundial de F1 ha acogido, por delante de nombres con tanta historia como Ímola o Suzuka. Lo que extraña es que el primer GP que albergó Hungaroring fue en 1986, relativamente pronto, pero es que desde aquel año no ha dejado su hueco en el calendario a ninguna otra pista.

A lo que vamos. El circuito de Hungría apenas ha vivido modificaciones desde su inauguración: en 1989 se suprimió una chicane en la curva 3; y en 2003 se aumentó la longitud de la recta de meta con el consiguiente cambio en la primera curva, además de una ligera modificación en la curva 12.

En todos estos años el circuito ha sido protagonista de carreras entretenidísimas y brillantes, y también de otras tediosas y sin brillo. Geniales locuras bajo la lluvia en 2006 o 2011 hasta auténticos recitales como el único Grand Chelem de Damon Hill en la F1 (1995) o el último de los 5 de Michael Schumacher en 2004, que se resarcía así del GP de 2003 en el que un joven Alonso le doblaba para conseguir su primera victoria en F1, siendo por aquel entonces el piloto más joven en subir a lo más alto del podio. El español tiene sentimientos encontrados con esta pista que le ha dado y quitado tanto. No olvidará esa vez en la que fue el primero en ver la bandera a cuadros con un Renault que en 2006 le permitió hacer una remontada memorable bajo la lluvia pero que no se tradujo en victoria por una tuerca mal apretada. Hay que ver lo caprichoso que es el destino porque, en 2009, cuando Alonso conseguía una inesperada pole con un coche muy inferior al de sus rivales, la historia se repetía y otra tuerca volvió a convertir un sueño en pesadilla.

Aunque si hablamos de pesadilla, hay que trasladarse al esperpéntico verano de 2007, a ese 4 de agosto en el que la lucha interna en McLaren se hizo pública. La sesión de clasificación terminaba con la pole de Alonso, pero con las quejas de su propio equipo por haber obstaculizado a su compañero. Hamilton no pudo completar un intento más porque el español tardó en abandonar la calle de boxes. Para unos, una maniobra deliberada contra el británico y para otros un golpe en la mesa de Alonso que observó como la respuesta fue el desprecio total de Ron Dennis, que volvía a demostrar que no podía gestionar un equipo con dos pilotos de gran talento. Pero de esto ya se habló entonces de sobra y no creo que sea necesario remover la basura que generó en gran parte un equipo directivo confiado en el potencial del coche e incapaz de contener el ego de dos grandes corredores.

No hay comentarios:

Publicar un comentario