Gp Hungría 2014: Súper

Sí. Súper. Andrea Stella le ha dedicado esta palabra a su piloto, pero es un calificativo que podríamos usar para muchos otros e, incluso, para otra espectacular carrera de F1 en 2014. Con lluvia, incidentes sin consecuencias físicas para nadie, adelantamientos, variedad de estrategias, emoción en todos los frentes, intensidad y más igualdad de lo visto hasta ahora. Ingredientes que no han faltado para Hungaroring haya vuelto a demostrar que no tiene término medio: o acoge citas soporíferas o vibrantes hasta el éxtasis. Por suerte, la de 2014 ha sido de las últimas.

Aunque la victoria ha tenido varios candidatos, Ricciardo ha repetido victoria esta campaña. Como suele ocurrir con este tipo de carreras, las estrategias fueron de los más variado y pocos pilotos coincidieron. Este hecho, además de dotarla de un espectacularidad tremenda, hizo que no supiéramos quién ganaría en Hungría hasta las últimas vueltas.

La estrategia del australiano y su Red Bull fue, a la postre, la más acertada. Los cálculos realizados desde el muro por su equipo le daban como vencedor y no fallaron, pero no todo fue tan fácil. Daniel tuvo que realizar varios adelantamientos en pista y no le tembló el pulso a pesar de enfrentarse a rivales tan duros como Hamilton o Alonso. Acertó con el planteamiento y también con el desarrollo.

El último escollo de Ricciardo para alcanzar lo más alto del podio fue Alonso. Aunque la maniobra de adelantamiento fue sencilla, la labor del español fue tan sobresaliente, o más, que la del ganador de la carrera. Fernando y Ferrari tomaron una decisión que pudo suponer un nuevo fiasco pero la estrategia, a pesar de no ser la mejor, era muy buena y arriesgada. Y a veces las apuestas arriesgadas funcionan, sobre todo cuando quien lleva el coche lee la carrera a la perfección. El español salió bien, adelantó con valentía y se defendió hasta los límites de lo posible. La victoria hubiese sido un gran premio ante tal actuación pero la segunda plaza tampoco desmerece lo visto en Hungaroring.

Si la carrera de Alonso dejó sin palabras a su equipo, la de Hamilton dejó boquiabiertos a todos. Salía último, desde el 'pit-lane' y se iba fuera de pista en la segunda curva. Con estos ingredientes, apostar que Lewis lucharía por la victoria era una locura, pero lo logró. Una semana después de remontar 16 posiciones para subirse al podio en Alemania se superó a si mismo con un recital de adelantamientos y 19 puestos recuperados. El de Mercedes acabó por delante de su compañero, con polémica incluida claro, y presionando a Alonso hasta la extenuación de ambos. Ver a estos dos pilotos luchando por un triunfo se suma a los 'cara a cara' míticos que nos está dejando esta temporada.

Rosberg se tuvo que consolar con su primera carrera (que termina) fuera del podio. Poco consuelo para quien partía desde la 'pole', y con su compañero y máximo rival ante un nuevo reto que logró. El alemán ve como Hamilton vuelve a acercarse, y lo que puede ser más peligroso, que Ricciardo suma su segunda victoria y no se quiere caer del grupo de aspirantes por el título. Sí, Daniel está a 71 puntos de Nico y 60 de Lewis, pero no deberían despistarse demasiado. Es una buena ventaja pero hay que disputar 8 carreras y pelear por 225 puntos. Pensar lo mismo con Alonso sería pecar de optimismo pero ojalá el español se sumase también a la pelea, aunque sea desde la distancia, para dotar de más emoción a un mundial que la perdió en las primeras semanas.

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