Gp de España 2014: Hamilton y el mundo

Las reservas de optimismo se me agotan. Si la principal alternativa al dominio de Mercedes en la F1 de 2014 termina a 49 segundos no me puedo sentir demasiado feliz. Unos minutos después de terminar la carrera en España he intentado ponerme en la piel del seguidor convencional y dejar de lado todo lo que me hace sentir pasión por este deporte, y de la hora y media larga de actividad apenas me quedo con unos guiños a la competitividad, la lucha o la espectacularidad. Rosberg le ha vuelto a poner un pizca de picante para intentar evitar un nuevo puñetazo de Hamilton, pero esta vez tampoco ha podido ser; Ricciardo y Bottas han vuelto a demostrar una entrega de garra muy meritoria; hemos atisbado al Vettel que dominó durante un lustro; y destellos de Alonso para superar a Kimi y evitar ser doblado.

Tal es el dominio de Mercedes, y de Hamilton en particular, que Lewis ya empieza a ser el único enemigo de Lewis. El británico ha transmitido una sensación de esfuerzo más evidente que la que vimos en sus tres victorias precedentes. Es pronto para sentir la presión de liderar un mundial que puede tener en su mano, pero es así. Las circunstancias son las que son. Ya sabe lo que es jugarse un mundial con un compañero y no son recuerdos plácidos. Es cierto que este año no hay un tercero en discordia con opciones claras para inquietarle, pero el miedo a ser superado por Nico ya empieza a hacer mella en el ánimo del campeón de 2008. Ojalá ambos contendientes se centren y piensen en sus posibilidades para que nos regalen duelos más directos que el de Montmeló.

Un duelo que también esperamos entre los hombres de Red Bull, que se afianza como el segundo equipo con mejor coche. Ricciardo ha cumplido, se ha sobrepuesto a una primera parte de carrera dura detrás de Bottas; y Vettel ha realizado, para mi, su carrera más inteligente y madura. El alemán salía 15º y ha terminado detrás de su compañero, pero a 27 segundos. Por eso hay ganas de disfrutar de una carrera en la que clasifiquen cerca y no ocurran cosas extrañas para ver si el germano ha recuperado su mejor versión y testar si el australiano está, realmente, a su nivel.

Lo que seguro que muchos quieren seguir viendo es a Kimi y a Fernando manteniendo batallas como la de hoy... pero no ahí. El Ferrari es el tercer coche, pero no sólo ven lejos a los Mercedes, los Red Bull también se escapan; y además, nunca pueden perder de vista el retrovisor ante rivales como Williams, Force India o, ahora también, Lotus. Despidos, dimisiones, nombramientos, promesas, discursos, excusas, visitas... palabrería y más palabrería que no vale para nada. O se admite que no se ha hecho un buen trabajo y una buena previsión, o los problemas seguirán ahí. Alonso y Räikkönen son dos pilotos excepcionales, capaces de hacer brillar coches peores ante rivales superiores, pero no hacen milagros. Es un debate que me empieza a cansar y aburrir, pero lo que tienen que hacer en Maranello es un gran ejercicio de análisis para determinar en qué punto están, y si ese punto es ser los terceros de la parrilla dejarlo claro. No pueden mantener viva la llama de la esperanza en lo más alto si no pueden escalar hasta la cumbre. Que sean objetivos y claros, no se puede subir una montaña pensando por qué no lo puedes hacer.

En ese campamento base hay varios equipos que sí conocen su sitio. En Williams son conscientes de sus puntos fuertes y débiles, y los explotan. Además cuentan con un Bottas que no para de sacar los colores a Massa. El finés clasifica bien, sale mejor, se defiende con todo y ataca siempre que puede. Que hoy se haya colado entre los Red Bull y los Ferrari ya no sorprende a nadie. Los Force India se han desinflado un poco pero siguen sumando puntos y poniendo muy difícil las cosas a rivales, en teoría, superiores, como McLaren. El espejismo de Australia, se quedó en un discreto papel en Malasia y ¿después? Tres batacazos como tres soles. Llevan tres citas sin puntuar y no tiene pinta de que la cosa mejore, aunque tampoco parece que les importe demasiado: este año se lo toman como un transición y puede que lo sucedido en Melbourne les diese ánimos sin fundamento, pero seguro que han vuelto a la realidad. Y nos falta Lotus, que por fin ha metido a uno de sus coches en los puntos. Grosjean ha sufrido en carrera pero su octava plaza es un gran paso para consolidar su regreso a la zona noble de la parrilla.

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