Adiós Domenicali

Era un secreto a voces. Domenicali se va, le echan, le ocultan... como queráis llamarlo. Antes de entrar en el tema quiero volver a hablar de la fauna de "periolistos" que pululan en torno a la F1 y que van de gente informada que por lanzar un rumor hace días se tiran flores a sí mismos, o que usan expresiones como "tirarse el moco" para sentirse importantes. A todos ellos les recuerdo que hacerse eco de un rumor del que hablan miles de personas no es lo mismo que dar una exclusiva. Especular con la despedida de un cargo que está en una institución, empresa o equipo con problemas es muy fácil. Pasa una y otra vez, y ya aburre ver a tanto personaje haciendo el ridículo. Menos mal que son minoría y siempre hay gente con dos dedos de frente, como un amigo que me ayudó para que no se me olvidase que el apellido de Stefano sólo lleva una "L", algo que desconoce u olvida la "gran familia periolista".

Después del reparto de collejas entro en el tema. Cuando Domenicali llegó a lo más alto de la 'Scuderia' pocas voces sonaron en su contra, hasta se aplaudió contar con "alguien de la casa". Después de la marcha de Schumacher, Brawn y Todt daba igual quienes llegasen... en aquella ocasión siempre se cumpliría aquello de que cualquier pasado siempre sería mejor. El problema de base de aquella elección es el jefe máximo, el líder supremo. Si, Montezemolo. Como a mi, a muchos que disfrutamos viendo competir a Ferrari, no nos gusta por muchas razones: es un aprovechado, un teatrero, un prepotente, uno de esos personajes que se cree en posesión de la verdad y que cuelga sus errores a sus subordinados. Que se vaya Stefano y le pongan a barrer la puerta de Maranello para que su puesto lo ocupe alguien que no tiene ni puñetera idea de dirigir un equipo de carreras es otro fallo más de Don Luca que, claro, pagará Mattiacci.

Seguro que muchas personas le han dicho a la gran cabeza pensante de Ferrari que vender coches y hacer máquinas que sean la envidia de todos no es lo mismo que ganar carreras de F1... pero habrán sido despedidas, defenestradas o ridiculizadas. La sombra de Montezemolo es muy alargada, mucho, y amenaza con sumir a la 'Scuderia' en uno de sus periodos deportivos más decepcionantes. No sabe gestionar un equipo en el que ha dado demasiado peso a sus pilotos en un momento en el que la tecnología se ha impuesto definitivamente al concepto primitivo de competición automovilística: ya no vale correr por correr. Hay que alcanzar la excelencia en muchos aspectos, y sólo con la conducción y el corazón no vale.

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