Balance 2013 XXVIII: Remate final y...

Inicio prometedor, polémicas y aburrido final. Parece complicado resumir una temporada completa de F1 en tres conceptos, pero la de 2013 se puede definir de esta manera. Cuando parecía que el dominio de Red Bull seguiría de forma inapelable en Australia con una primera línea de parrilla monopolizada por ellos, Kimi y Alonso se impusieron a Vettel demostrando que los compuestos de Pirelli para 2013 iban a suponer un desafío para el equipo campeón.
A pesar de todo, Sebastian lograba las victorias de Malasia (mejor no hablar del episodio sobre el ‘Multi21’ porque produce hasta vergüenza ajena) y Baréin, con Alonso fuera de juego por un toque con el alemán en Sepang y un problema con el DRS en Sakhir. El español se resarcía con sus triunfos en China y España, y daba la sensación de que sin fallos ni problemas podría ser líder y pelear con Vettel y Räikkönen, que con 4 podios estaba siendo el más regular. Pero entre la cita de Montmeló y la de Mónaco todo dio un vuelco tremendo al conocerse que Pirelli había hecho en secreto un test con los pilotos titulares de Mercedes y los monoplazas de la temporada en curso.

La noticia de las pruebas ilegales enrareció el ambiente en las horas previas a la carrera por las calles del principado. Rosberg había firmado su tercera pole consecutiva del año (la cuarta para los coches de la estrella) y en primera línea le acompañaba su compañero. Nico, con Hamilton de parapeto, frenó al pelotón para conservar neumáticos y llevarse la victoria más tediosa vista jamás en Mónaco.

Canadá se disputó y alguna conclusión se pudo sacar pero en el recuerdo de todo el mundo de la F1 se encuentra la triste noticia del fallecimiento de un comisario cuando retiraba el coche accidentado de Gutiérrez.

Y llegó Silverstone. La cuna de esta competición fue testigo de un bochornoso espectáculo en el que estallaron neumáticos por doquier. El debate sobre los neumáticos llegaba caliente después de algunos episodios de ‘deslaminaciones’ y del test del que Mercedes se fue de rositas después de que la FiA elaborase una pantomima en la que intentó involucrar a otros equipos, y en la que volvió a usar a Pirelli como barrera. La carrera británica fue emocionante y con el abandono de Vettel su perseguidor más cercano (Alonso) se quedaba a menos de una victoria de diferencia, pero fue el principio del fin de la temporada.

La tierra natal de Sebastian marcó el declive de todos sus rivales y afianzó su liderato hasta un extremo exagerado. El piloto germano ganó 10 de las últimas 11 carreras, 9 de ellas de forma consecutiva, para dejar el registro en 13 en todo un año. Vettel destrozaba así el récord de triunfos encadenados de Ascari y Schumacher (7) e iguala el de Michael de carreras ganadas en una temporada, aunque el heptacampeón lo hizo con un calendario de 18 pruebas. Sólo Hamilton pudo llevarse un trofeo como primer clasificado en lo que restó de campaña pero, si ya era difícil batir a Vettel con los neumáticos originales de 2013, con los Pirelli modificados al estilo 2012 toda esperanza para sus rivales desapareció.

Junto con Red Bull, Mercedes, Sauber y, ligeramente, Mclaren y Williams lograron mejorar su rendimiento; mientras que Ferrari, Force India, Toro Rosso y, en menor manera, Lotus lo empeoraron.
Con un Vettel de destruyendo registros históricos se ponía fin a una temporada en la que Alonso ha vuelto a demostrar que es la mejor alternativa para frenar la racha del joven tetracampeón alemán, a un año en el que McLaren y Williams han firmado una campaña para olvidar, en la que Hulkenberg, Grosjean y Bianchi se reivindican como los pilotos con más proyección de futuro y en la que Webber ha dicho adiós a la F1.

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