Balance 2013 I: Sebastian Vettel

Antes de entrar en materia explicaré que el balance de esta temporada va ir muy "picadito" para analizar bien lo que ha dado de si por pilotos, equipos y otros aspectos. Por seguir un orden, más o menos lógico y equitativo mezclare escuderías y conductores alternando de la parte a la baja; y como es normal empezaré por el campeón de 2013.

Sebastian Vettel ha cumplido en 2013 con una evolución lógica después de haberse encontrado con el mundial de 2010, arrasado en el 2011 y sufrido en el de 2012. Aunque son unos resúmenes muy escuetos de lo ocurrido en las tres campañas anteriores son determinantes para analizar cómo ha sido la temporada 2013 para el germano. El de Red Bull ha sabido esperar, como en 2010, para tener el mejor coche de la parrilla aunque esta vez el dominio ha sido tan exultante que para muchos es hasta sospechoso; ha sido tan demoledor como en 2011 lo que en muchas ocasiones supone una inyección de moral propia inagotable y una barrera hacia sus rivales, y en otras un exceso de confianza y competitividad que acaba con episodios como el ya famoso 'Multi 21' o ver desde el garaje como nadie te arrebata una pole; y por último, ha sido muy fuerte en todo lo que sabemos que lo es como las clasificaciones y las primeras vueltas de carrera, pero también ha demostrado que en 2012 aprendió (y muy bien) a remontar, adelantar y avasallar a todos para ganar o mantener posiciones como un jabato. El alemán ha dejado de ser aquel niño rubio que apuntaba maneras y ya nadie discute de su talento y maneras, quizá si de sus gestos y formas pero pocos deportistas de alto nivel pueden presumir de no generar tantas pasiones como odios entre los aficionados.

Los números dicen todo sobre la buena salud de su monoplaza y su perfecta coordinación con él: 13 victorias (9 consecutivas) de 19 posibles, 9 poles, 7 vueltas rápidas y 16 podios, ha liderado en algún momento todos los GP menos uno y ha sumado 397 puntos. Ha batido e igualado numerosos récords dando una imagen de total supremacía aunque no es una máquina y puede cometer errores, y los ha cometido. Si algo se le puede reprochar a Vettel es su exceso de celo por lograr sus éxitos: en muchos momentos se le olvida que para ganar no vale todo. No justifico a aquellos que le abuchean, le odian de forma visceral por superar a su ídolos o por sus celebraciones, pero hay que entender que con Sebastian se cumple aquello de que "lo poco aburre y lo mucho cansa" y él pocas veces sabe ganar y gana muchas veces. Lo curioso es que el joven piloto ha parecido madurar justo cuando ha conseguido su cuarto título consecutivo y firmar la mejor racha en la historia de la F1: se ha dado cuenta de que todo tiene un fin, que no está sólo y que el mundo cambia. Quizá sea consciente de que no sólo superar, incluso igualar lo conseguido este año es muy difícil y que las posibilidades de que la hora de sufrir o de seguir en la cima son las mismas.

Podríamos hablar horas y escribir auténticos tratados sobre la calidad de Red Bull, la torpeza o ineficacia de sus rivales, la influencia de las decisiones de la FiA sobre los neumáticos y otros aspectos, sobre aerodinámica, motores y centralitas... pero lo cierto es que Vettel ha sido constante, rápido y competitivo hasta la desesperación. Quizá otros pilotos hayan sido tan buenos o mejores que el alemán en algunas carreras y parcelas pero su ritmo y consistencia les ha llevado a cometer errores, y a sus equipos a no saber cómo recortar la diferencia que les separaba de su coche.

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